Porcino, remolacha y vacuno, ‘víctimas’ del acuerdo UE-Mercosur
Informe El coordinador de Coag en Castilla y León, Aurelio Pérez, considera «inaceptable» este pacto comercial y pide que se cuantifique su impacto económico para que se «compense» en la nueva PAC

Cabaña ganadera en una explotación de la Comunidad.-ICAL
Todo apunta a que la firma del tratado de libre comercio entre la UE-Mercosur se postergará finalmente hasta 2018, aunque las negociaciones van a continuar en la cumbre en Brasilia del próximo 21 de diciembre.
A falta de algunos detalles no menores por cerrar, lo cierto es que, como ocurrió ya con el TTIP y el CETA, el sector agrario ha vuelto a denunciar los efectos «perniciosos de este pacto para el modelo social de agricultura, la seguridad alimentaria, la preservación del medio ambiente y el desarrollo de las zonas rurales. Un reciente informe de los servicios técnicos de Coag incide en el impacto negativo que tendrá este acuerdo, especialmente para tres sectores estratégicos en Castilla y León: el vacuno de carne, la remolacha-azucarera, y el porcino.
El coordinador regional de esta organización agraria, Aurelio Pérez, pone de manifiesto cómo el «mayor» potencial de los países del Mercosur confronta directamente con «nuestra mayor capacidad de producción». Este responsable alerta sobre la llegada a España de producciones a un menor precio y, lo que considera aún «más grave», con unas condiciones higiénico-sanitarias que «nada tienen que ver con la exigencia en Europa. Pérez califica como «inaceptable» que se pueda permitir la entrada de carne hormonada cuando aquí está prohibido producirla.
Según señalan desde Coag, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay permiten la utilización de hormonas de crecimiento y antibióticos en ganadería y productos fitosanitarios en agricultura prohibidos en la UE.
Es por ello, que rechazan este acuerdo en el que, según esta organización, la agricultura «sigue siendo la moneda de cambio». Por eso, el coordinador regional de Coag reclama un estudio económico que cuantifique el impacto de este pacto comercial, para «compensar» al sector en la nueva reforma de la PAC, a partir de 2020. Aunque, insiste en que lo «razonable» sería «no llevar a cabo estos acuerdos».
El acuerdo UE-Mercosur tendrá además una especial incidencia para la ganadería comunitaria, española, y de Castilla y León. La Comunidad reúne el 26% de las vacas nodrizas del país.
De esta forma, Coag insiste en que un contingente arancelario libre de tarifas como el que se baraja para la carne de vacuno, en torno a las 80.000 toneladas, supondría (en su equivalente de peso en canal) la eliminación de dos millones de vacas nodrizas en la UE, un 20% en Castilla y León.
La competencia en los mercados será «feroz», por eso, Pérez apuesta por consolidar y conquistar nuevos destinos por la vía de la «calidad», la única forma de competir.
En el sector porcino los datos son concluyentes. El modelo de producción europea es «mucho más caro» y «más seguro», desde el punto de vista comercial, aunque, como señalan también desde Coag, también es «mucho menos competitivo». Esta organización no cree que se necesiten contingentes adicionales libres de derechos para incrementar el comercio, ya que Mercosur es ya el principal exportador de productos básicos agrícolas a la UE.
En relación al azúcar, sector estratégico en la Comunidad, el informe señala que las exportaciones brasileñas subvencionadas y objeto de dumping afectan a las industrias del azúcar y etanol de la UE. Se estima que un acuerdo con Mercosur provoque una pérdida de diversificación de cultivos, principalmente por la caída de la remolacha dentro de las rotaciones de cultivo. Todo ello, sin olvidar los efectos en el sector del vino, no en vano Chile y Argentina, como recoge el informe de Coag, son dos de los mayores productores mundiales de vino y la producción en Brasil ha crecido «sustancialmente» en los últimos años.