BURGOS
Los jóvenes revitalizan el sector bovino en la Sierra de la Demanda
Es la principal opción de futuro y desbanca al ovino, en horas bajas por los ataques de fauna salvaje y su escasa rentabilidad / El caprino también entraña dificultades debido a los vacíos sanitarios

Juan Güemes, ganadero de la Sierra de la Demanda, cuenta con dos explotaciones en Bezares y Tinieblas de la Sierra.-O2ESTUDIO
Dicen los ganaderos veteranos que apenas hay relevo en las explotaciones. Lo que muchos no saben es que la Sierra de la Demanda es actualmente el gran reducto savia nueva en Castilla y León. Muchos jóvenes afincados en la comarca burgalesa han dado el paso e incluso luchan para obtener una marca de garantía que avale la calidad de su carne. La profesión es esclava como pocas, pero se hace llevadera cuando se imprime pasión. Y eso se nota en lo que poco a poco van consiguiendo.
Inmejorable ejemplo el de Juan Güemes, propietario de dos explotaciones de bovino en Tinieblas de la Sierra y Bezares. Trabaja con varias razas, entre ellas la limusín «por su rusticidad, por su facilidad de parto y sobre todo porque es una calidad de carne diferente». Lo confirma el veterinario Alejandro Fisac al hablar de la «exclusividad» que brindan los «pastos» y la «climatología» de una zona que proporciona un «toque diferente» al limusín respecto al que se cría en otras regiones.
«Sin prisa pero sin pausa», para consolidar el proyecto Demanda Vacuno conviene cerrar el ciclo «completamente» en tierras burgalesas. «De lo que se trata es de hacer un producto que nazca aquí, se cebe aquí y se comercialice aquí», por lo que «los ganaderos no deben perder su carácter reivindicativo, aunque deben empezar a sacar su carácter participativo», apostilla Fisac
Entretanto, la empresa Fanega Ingeniería Agraria ha elaborado un estudio de posibilidades que aborda, entre otras cosas, el cebado de animales en una comarca con un potencial de «entre 4.200 y 5.400 terneros» que se venden como pasteros -de cinco a siete meses con un peso de entre 200 y 230 kilos e incluso menos- mientras «se compran 15.000 terneros anualmente fuera de la provincia». Este aspecto resulta de vital importancia para un territorio con 10.500 vacas nodrizas, 145 explotaciones de cría y 11 de cebo en las que apenas se engordan al 7% de los terneros: 255 hembras y 225 machos. La idea de establecer cebaderos es por tanto primordial, aunque tal y como detalla Fisac deberían ubicarse cerca de «carreteras principales» para garantizar el acceso de materias primas.
Apostar ahora por el ovino en la comarca constituye una rareza, ya que muchas explotaciones han dejado de lado esta actividad para centrarse en el bovino. Sobre este fenómeno, el director de Fanega, José Ignacio Velasco, asevera que el éxito del bovino radica fundamentalmente en que «se adapta muy bien a los pastos» de la zona. Asimismo, remarca que las vacas «necesitan menos atención que otro tipo de ganado».
Si el ovino se mantiene en pie es gracias a los ganaderos de toda la vida. Y no es fácil, sobre todo a raíz de los ataques de lobos y grajos que mantienen en vilo a La Demanda, hasta el punto de que muchos ya han tirado la toalla ante la imposibilidad de subsistir. Lo corrobora Domingo Bueno (Palacios de la Sierra), convencido de que el sector «desaparecerá» cuando los que siguen en activo se jubilen. De hecho, el censo de ovejas en el municipio ha caído en picado: de 7.000 a 2.000 ejemplares durante la última década.
Lo mismo sucede en Vilviestre del Pinar, con apenas dos ganaderos de ovino. Según detalla Bueno, el bovino gana terreno a pasos agigantados porque «da menos trabajo y más dinero», de ahí que los jóvenes se orienten hacia esa actividad. No en vano, lamenta que «hay gente que no dura mucho» a pesar de beneficiarse de las ayudas a la incorporación. Sin embargo, Velasco opina lo contrario. Confía en que el ovino se mantenga aunque no bajo la fórmula tradicional. Y es que según ha podido constatar, las explotaciones son «cada vez más grandes», aunque «muy dependientes de los pastos». Tampoco resulta fácil dedicarse al sector caprino. De ello puede dar fe Diego Serrano, cofundador del proyecto ‘Como Cabras’ en Tolbaños de Arriba hace cuatro años. Su intención era consolidar una explotación sostenible, de aprovechamiento cárnico y lácteo.
Por desgracia, la iniciativa se paralizó hace más de un año debido a un vacío sanitario por tuberculosis que conllevó el sacrificio de todos los ejemplares del rebaño. Después de sufrir tan duro revés, el joven emprendedor confiesa que «no hemos encontrado el momento ni las energías para volver a ponerlo en marcha». Una verdadera lástima, no solo por la originalidad de su propuesta, sino también por lo mucho que prometía.