CULTIVOS
Calabaza de cabello de ángel, dulce alternativa
Las restricciones de riego reducen a «la mitad» la producción esta campaña / El cultivo se presenta como una opción rentable en rotación

Moisés Tascón, agricultor de Puente Duero (Valladolid), junto a su hijo Moisés y varios trabajadores en plena recolección de calabazas en su explotación.-M.C.
La cidra o calabaza de cabello de ángel es uno de los cultivos alternativos en regadío, con muy poca expansión en Castilla y León, apenas hay 350 hectáreas en total de esta planta que pertenece a la familia de las cucurbitáceas.
Hay poca superficie y pocas fábricas también en España destinadas a la elaboración industrial de cabello de ángel utilizado como relleno para postres y dulces. El cabello de ángel es el resultado de la cocción de la pulpa de la calabaza. Un proceso tras el que se obtienen una serie de filamentos «delgados casi transparente» que se usan en confitería. Así lo explica la ingeniera agrónoma Laura Cobos en el trabajo sobre cultivos alternativos elaborado por INEA, y en el que se destaca que los residuos que resultan tras el proceso, la cáscara y la semilla, se utilizan también en la elaboración de compost.
Moisés Tascón es un agricultor de Puente Duero (Valladolid) al que esta calabaza confitera no le es ajeno. No en vano, lleva más de treinta años con este cultivo que forma parte de la rotación en su explotación agrícola.
El primer contacto con el cultivo llegó a través de intermediarios, como reconoce este profesional. Después se estableció una relación directa con la fábrica, con la que Moisés contrata superficie y producción cada campaña.
Como ha ocurrido con el resto de cultivos, y especialmente en esta zona vallisoletana castigada por las restricciones de riego, el año ha sido «malo» también para la calabaza de cabello de ángel.
La recolección se ha adelantado por la falta de agua, lo que se está traduciendo en una menor producción. La mitad de una campaña media, según Moisés, que cree que este año rondarán los 30.000 kilos por hectáreas, frente a los 50.000 de una campaña habitual. Hay unidades, dice, pero faltan kilos.
«Hemos estado las últimas dos semanas de agosto sin agua en uno de los momentos más exigentes para el cultivo», lamenta convencido de que las cosas «no se han hecho bien» desde la Confederación Hidrográfica del Duero.
Moisés pertenece a la Comunidad de regantes de Tordesillas, una de las amenazadas con multas millonarias por la CHD por sobrepasar el cupo de agua asignada. Una situación que les preocupa especialmente.
La calabaza es una alternativa «rentable» dentro de la explotación «en un año normal», según este profesional que trabaja con su hijo Moisés, de 38 años. El agricultor está obligado a diversificar y, especialmente, a funcionar «a base de kilos». Algo que va a verse resentido en una campaña marcada por una grave sequía en Castilla y León y por las bajas producciones. En este caso, los contratos están «bastante ajustados», sobretodo si se tiene en cuenta que hablamos de un cultivo que exige mucha mano de obra y es casi ecológico.
Tanto la labor de siembra como la cosecha, que se desarrolla en estas semanas, es manual. Lo que exige la contratación de cuadrillas para trabajar en el campo. En Puente Duero, Moisés y su hijo realizan las labores de recolección estos días junto a otros seis trabajadores. Un coste añadido que reduce los márgenes, especialmente en un año como éste en el que bajado la producción de forma significativa.
Moisés tiene algo más de 30 hectáreas de calabaza de cabello de ángel, una superficie que espera mantener la próxima campaña. Aún sí reconoce que en los últimos años ha bajado el consumo de dulce, algo que repercutió también en la superficie de siembra. Han llegado a cultivar solo unas 10-12 hectáreas. El «repunte» de este año les permitió subir superficie.
La calabaza confitera es un cultivo «exigente» en momentos críticos, es decir, en la floración. El agricultor debe estar «muy encima», según este profesional. Por otra parte, no lleva fitosanitarios, lo que le convierte en una alternativa prácticamente ecológica.
En términos agronómicos, y según el estudio de INEA, el cultivo se adapta «bien» a toda clase de terrenos, aunque es aconsejable sembrar en aquellos suelos pesados o muy ricos ya que produce un gran desarrollo vegetativo en detrimento de la floración y fructificación.
En cuanto a la temperatura óptima, Cobos habla de 28-32 ºC; por debajo de los 10ºC se paraliza el desarrollo, y la temperatura máxima en la que vegeta es de 42º. Durante la época de floración, según esta ingeniera agrónoma, el cultivo necesita temperaturas medias con un máximo de 32ºC. Si en ese periodo hace frío o se supera en exceso la temperatura óptima, «se producirán pocas flores y el fruto no llegará a cuajar».
La cosecha de calabaza de Puente Duero va directamente a Sevilla, a la fábrica donde luego se utilizará el fruto maduro para ser procesado. Mientras la cuadrilla avanza las labores, varios camiones esperan a pie de campo para cargar el producto, cerca de 30.000 kilos por viaje y camión. El desplazamiento es diario.Y es que la fabrica «no para».