Diario de Valladolid

2017

La sequía amenaza las aguas subterráneas

La CHD advierte de que, si no llueve, habrá restricciones en estas masas la próxima campaña / Analiza la reducción de los caudales ecológicos

Imagen actual de la precaria situación del embalse de Barrios de Luna, en León, a consecuencia de la sequía.-FERDUERO

Imagen actual de la precaria situación del embalse de Barrios de Luna, en León, a consecuencia de la sequía.-FERDUERO

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Marisol Calleja

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Afinales de septiembre finalizará oficialmente la campaña de riegos, aunque las restricciones de este año han provocado que, en estos momentos, solo se esté regando en la zona Esla, Arlanzón y Tormes debido a la sequía.

La situación es realmente «difícil» a tenor del estado de los embalses en la Cuenca del Duero, al 23,6% de su capacidad, menos de la mitad que el pasado año. Un contexto que hace pronosticar una próxima campaña «dramática», si no llueve y nieva lo suficiente en otoño e invierno.

Así lo cree Ángel González, comisario de aguas de la CHD, que apunta que, por regla general, cuando los embalses se encuentran por debajo del 40% de capacidad, lo normal es que «haya problemas de suministro» el próximo año. Algo previsible, si tenemos en cuenta el estado actual de la Cuenca, más de veinte puntos por debajo de la media de los últimos diez años. «No se ha vivido nada similar», subraya el responsable de la Confederación.

Habrá que esperar la evolución meteorológica en los próximos meses para determinar las perspectivas de un campaña que, en Castilla y León, puede ser «dramática», si se repiten las muchas adversidades de este año.

PERSPECTIVAS

Las restricciones podrían afectar, si no cambian mucho las cosas, y «de manera generalizada», a todo el norte. Hay que tener en cuenta, además, que si la situación de las aguas superficiales es comprometida, no lo es menos el estado de las masas de aguas subterráneas.

En este sentido, el comisario de aguas pone de manifiesto que las últimas mediciones confirman que los descensos «se han incrementado el doble» en masas como la de Medina del Campo entre marzo y mayo de 2017, respecto al mismo periodo del año anterior.

Tordesillas y Medina son las «más afectadas», según la CHD, lo que hace prever restricciones también en estas masas debido al «acusado» descenso, de cara a la próxima campaña. Algo que podría complicar aún más la situación del campo y de cultivos estratégicos como la remolacha, entre otros.

Los responsables de la Confederación Hidrográfica del Duero celebrarán una nueva reunión de la Comisión Permanente de la Sequía, probablemente a finales de septiembre o principios de octubre.

Y es que, como confirma González, ahora es el momento de asegurar los abastecimientos para la población y «ajustarse» de cara a la próxima campaña.

Todos los implicados, representantes de los usuarios y de las administraciones, deberán definir en estos momentos las reservas de final de campaña, las necesidades que existen y la forma en la que se llevará a cabo la distribución de estos recursos.

Es más que previsible, que se tengan que tomar «medidas adicionales» en los próximos meses, como ratifican desde la CHD.

CAUDALES

Actuaciones que podrían afectar a la reducción de los caudales ecológicos, también de aquellos ubicados en Lugares de Importancia Comunitaria, LIC. Algo que se tendrá que decidir en esta ‘mini’ Junta de Gobierno que se celebrará en las próximas semanas.

Los regantes son partidarios de esta reducción, así como de que «se suelte el menor agua posible que después puede hacer falta para el abastecimiento humano». Así lo explica Ángel González, presidente de las comunidades de regantes de la cuenca del Duero, Ferduero, ante una campaña que ha resultado del todo excepcional para el sector agrario.

Además de la reducción de los caudales ecológicos, la CHD estudiará otras obras de emergencia como los sondeos en zonas con problemas de abastecimiento debido a la sequía.

Así, esta iniciativa, que se contempla en el Decreto de Sequía publicado por el Ministerio, y en el que se limitan los derechos existentes, podría circunscribirse al oeste de la provincia de León, unas de las zonas más afectadas por la falta de agua esta campaña.

La situación es del todo deficitaria actualmente. El embalse de Barrios de Luna, al 6% de su capacidad, junto al sistema Carrión, con un 18%, y Pisuerga, al 13% de su capacidad, son algunos de los más afectados.

Todo ello, en un contexto meteorológico que no apunta a un otoño muy lluvioso, aunque habrá que esperar.

De momento, las nuevas «reglas del juego» no se fijarán hasta los próximos meses de marzo o abril, y será ahí donde se defina la hoja de ruta de la próxima campaña de riegos. Un escenario que la CHD, advierte, no podrá modificar, en relación a los problemas surgidos este año entre el Alto y Bajo Duero. «Nos debemos ceñir a los cupos que se decidan al inicio de campaña e ir ajustándose mes a mes», asegura el comisario de aguas.

RIEGO

De cara a la próxima campaña, el mensaje es claro: «hay que planificar con arreglo a lo que tenemos». Y eso quiere decir, según González, adaptar los cultivos a nuestros recursos. Algo que puede pasar, si no cambian las cosas, por «ir al cereal», y no sembrar regadío, si no se quieren repetir los problemas de esta campaña.

El agua es un recurso limitado y, en este sentido, está claro que el mapa de infraestructuras delimitado por la Junta debe crecer, según el responsable de la CHD, en consonancia con la realidad y con la máxima «cautela». A su juicio, más allá de los proyectos de Armuña y los Payuelos, el riego podría estar comprometido ante la falta de agua.

Efectos que atribuye al cambio climático y que deben suponer un mayor ahínco en la «gestión» y la «planificación». Tras la finalización de la campaña de riego, los esfuerzos se dirigen a garantizar los abastecimientos en las distintas poblaciones, que siempre han sido la prioridad.

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