PAJA DE CEREAL
Beneficios para el sector agrario gracias a la biomasa
La mayoría de las 100.000 toneladas que recibe la planta de Briviesca proceden de los campos de La Bureba / La Agencia Provincial de la Energía promueve el aprovechamiento de recursos

Un operario de la planta de biomasa de Briviesca realiza controles sobre varios fardos de paja de cereal.-ACCIONA
La generación de energía a partir de la biomasa se ha convertido durante los últimos años en una inversión sostenible a largo plazo gracias al ahorro que es capaz de garantizar. Cada vez más administraciones apuestan por este proceso de transformación. También el sector agrario, que ha sabido aprovechar parte de sus recursos y así promover una fuente de ingresos alternativa. El mejor ejemplo de esta simbiosis entre agricultores, industria e instituciones públicas de la provincia de Burgos se encuentra en Briviesca. La planta de biomasa de Acciona, gestionada en un 15% por el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), recibe más de 100.000 toneladas de paja procedente del cereal cada año. Además, sus 16 megavatios de potencia han permitido consolidar la instalación más grande de biomasa en la Comunidad.
Desde la puesta en marcha de la infraestructura, en 2010, cerca de 100 agricultores de la comarca garantizan buena parte del suministro a la compañía. El ‘granero de España’ es el principal productor, pero no el único. Acciona también trabaja con alrededor de 40 empresas y cooperativas, de Burgos en su mayoría. Por lo tanto, el fenómeno de la economía circular avala el beneficio mutuo de las partes implicadas y la producción de 128 gigavatios por hora «equivalentes a la demanda de 40.000 hogares».
Los datos proporcionados por la empresa corroboran la eficacia de una instalación que arroja unos beneficios anuales para el sector agrario cercanos a los seis millones de euros gracias a su innovador sistema logístico, que «asegura el abastecimiento de materia prima». Acciona cuenta además con otras dos plantas ubicadas en Sangüesa (Navarra), de 26 megavatios de potencia, y en Miajadas (Cáceres), de 16.
Pese a los beneficios que esta industria genera en la economía agraria provincial y nacional, los profesionales que proporcionan paja de cereal permanecen en el anonimato. Fuentes consultadas por este suplemento señalan que lo más probable es que su silencio obedezca a la política de la empresa para evitar la intromisión de posibles competidores, aunque también apuntan que «algunos agricultores también destinan parte de su producción a ganaderías para alimentar a los animales».
El interés por la biomasa también se extiende al sector público. La Agencia Provincial de la Energía de Burgos (Agenbur), dependiente de la Diputación, elaboró hace tres años un estudio sobre la disponibilidad de recursos selvícolas y agrícolas procedentes de los montes y explotaciones agrarias en todas las comarcas. Aparte de confirmar el liderazgo de Burgos como principal consumidor regional de biomasa leñosa dentro del sector residencial con más de más de 80.000 toneladas de materia seca, el informe también reveló la disponibilidad de más de 470.000 toneladas anuales de recursos aptos para biomasa repartidas en 480.000 hectáreas.
Pero no solo la entidad provincial ha puesto en marcha mecanismos de aprovechamiento para garantizar el ahorro energético y sacar partido a los recursos disponibles. El Ayuntamiento de La Sequera de Haza, en la Ribera del Duero, inició el año pasado un ambicioso proyecto de sostenibilidad ambiental que pone en valor la producción de biomasa vegetal para alimentar al ganado de la zona y así favorecer el «trinomio suelo-planta-animal», que «es de vital importancia para el mantenimiento del equilibrio medioambiental de nuestro entorno».
Pero no todos los proyectos relacionados con la biomasa han salido bien. El más claro ejemplo de fracaso se localiza en Villazopeque. La fábrica de la cooperativa Serpaa, con una inversión previa de 5,8 millones de euros y financiación pública -1,3 millones de la Junta, 300.000 euros de la Diputación y 280.000 del EREN- cerró sus puertas tres años después de iniciar su andadura con una deuda de 7,5 millones de euros.