CAMPAÑA
El campo cosecha sequía
El sector augura unos rendimiento medios en la cosecha de cereal en torno a los 1.000 kilos por hectárea, «o menos», con dos millones de toneladas y un 70% de superficie sin segar en las zonas más castigadas

Las primeras labores en la zona sur de la Comunidad confirman rendimientos por debajo de los 600 kilos por hectárea.-M.C.
En menos de quince días las cosechadoras volverán a salir al campo de forma generalizada, aunque las perspectivas no son nada halagüeñas. El sector augura unos rendimientos medios en la cosecha de cereal en torno a los 1.000 kilos por hectárea, «o incluso menos», lo que supondría algo más de un 70% menos que la campaña pasada, cuando se alcanzó una cosecha ‘récord’, con casi 4.000 kilos. De esta forma, la cosecha apenas rondaría los dos millones de toneladas en Castilla y León, según los datos que manejan las organizaciones agrarias, que, advierten, como en el caso de la Alianza UPA-COAG, que el resultado puede ser «aún peor», a tenor de las primeras labores en el campo. Su coordinador regional, Aurelio González, asegura que en las zonas más «catastróficas» se ha segado en verde un 40% de la superficie, y el resto «ni siquiera se va a cosechar».
En la zona sur de la Comunidad, la primera en la que se ha iniciado las labores de cosecha, ya se han confirmado los peores pronósticos: los rendimientos no llegan a los 600 kilos en tierras que producen entre 2.200 y 2.500 «en un año normal». De esta forma, como explica Ventura González, agricultor de Madrigal de las Altas Torres (Ávila) y secretario general de UPA Joven, será difícil afrontar los gastos de la próxima campaña, «aún teniendo seguro». González eleva las pérdidas en torno a los 30.000 euros de media, teniendo en cuenta, según sus estimaciones, que el coste de producción de una hectárea de trigo y cebada se sitúa entre los 480 y 520 euros.
Pasear por La Moraña, en Ávila, el centro-sur de la provincia de Valladolid, Bajo-Duero en Zamora, parte de Salamanca, Segovia o Tierra de Campos es hacerlo por la zona cero de la sequía en Castilla y León. Muchos agricultores han optado ya por el aprovechamiento en verde ante la «inexistencia» de cosecha. Las cebadas tienen veinte centímetros menos de altura de lo que es habitual, y el 80% de las espigas, en las zonas más castigadas, «son incapaces de doblar», al no tener suficiente peso.
El año es totalmente «excepcional» en secano y en regadío, según las organizaciones agrarias, lo que «exige» por parte de la administración ayudas directas para el sector. De forma global, los agricultores tendrán «mucha» menos cosecha, y además, con más costes.
González llama la atención, en este caso, sobre la situación que atraviesan muchos jóvenes que, como él, «aún no han cobrado la ayuda de incorporación, ni la correspondiente a los planes de mejora», a pesar de haber certificado el expediente hace tres años. Este joven agricultor critica, por otra parte, el sistema actual de seguros. «Lo asegurado no compensa los costes», por lo que, insiste, «no es rentable» para el agricultor. Precisamente, la provincia de Ávila, donde reside, mantiene el nivel de aseguramiento más bajo, junto a León.
La sequía, las heladas y el granizo han hecho estragos en la Comunidad, lo que hacer prever un hundimiento de la cosecha de cereales, que se reducirá en todas las comunidades autónomas, aunque de forma mucho más acusada en Castilla y León. La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España, Accoe, eleva a más del 50% la «caída» de producción en los cereales más significativos de Castilla y León. En trigo blando, y según sus datos, la Comunidad obtendría una producción de 1,8 millones de toneladas, un 53% menos que en 2016, mientras que en cebada la producción se quedaría en 1,6 millones, con una reducción también del 49%. Un gran varapalo para los profesionales que, además comprueban como los precios mantienen todavía una tendencia estable con solo una leve mejoría. La situación es muy delicada para el sector, por eso, el desánimo se contagia entre los profesionales, acostumbrados a hacer cuentas a varios años vista.
Antonio de Castro es uno de los agricultores que ya ha cosechado parte de sus tierras en Madrigal de Las Altas Torres, con «pésimos» resultados. Sus cebadas no han dado más que 600 kilos, donde la campaña pasada tuvieron unos rendimientos de 4.000. Este profesional no tienen duda de que este es uno de los «peores» años que ha conocido, «solo similar al de 1992».
Asegura que siempre suele cosechar pronto, aunque este año dejará más de doscientas hectáreas sin segar. «Es una ruina», lamenta contrariado, consciente de que el año «se ha torcido» de manera irreversible. Antonio es uno de esos agricultores en la provincia que no tiene seguro contra la sequía. Probablemente, en este caso, por tradición, solo hace el de pedrisco e incendio, que se formaliza hasta el 15 de junio. «Lo veíamos bien hasta abril, nunca imaginámos lo que iba a ocurrir».
Llegado este momento, los profesionales solo quieren que los peritos realicen las tasaciones, en el caso de aquellos que cuentan con una póliza, y «pasar página», esperando que la próxima campaña «venga mejor». Esto es lo que piensa Pedro Velasco, agricultor de Bobadilla del Campo (Valladolid), que tiene claro que en el cereal de secano los rendimientos no pasarán de los 300 kilos por hectárea.
En cuanto al regadío, las previsiones no son mucho mejores. Y es que, Velasco asegura que entre la cantidad de riegos que ha tenido que dar debido a la sequía, «el doble o el triple que otras campañas», y los efectos de las heladas, no va a llegar «ni para gastos». Es más, en su caso, tiene claro que si hubiera sabido que «no iba a caer una gota» en primavera, «no habría regado». En unos días cosechará parte de sus tierras, aunque, advierte que no tiene prisa ni miedo al pedrisco, a tenor de los rendimientos que va a obtener. Pedro ya ha hecho forraje, y duda ahora de los resultados, incluso, de las veinticinco hectáreas en barbecho, donde no cree que saque más de 500 kilos. Por si las contingencias fueran pocas, advierte de que las lluvias de los últimos días han hecho reverdecer el campo, lo que «complica» la siega.
Ante este crudo panorama, el sector insiste en reclamar un apoyo por parte de la administración. Y es que, saben que, este año, «la PAC no va a servir para compensar las ayudas». No hay que olvidar que los precios de los cereales se mantienen estables, a pesar de las previsiones de cosechas a la baja. Las cotizaciones medias nacionales en los mercados mayoristas sitúan el trigo blando en 181 euros/ tonelada; 166, 1 para la cebada; y 182 euros para el maíz.
El campo pide ayudas más allá de planes de financiación y préstamos. Así lo cree José Luis Prieto, agricultor de Cantalapiedra (Salamanca, para quién estos apoyos son «tonterías» y «no solucionan nada». Este profesional pone de manifiesto que sumar más créditos al bolsillo del agricultor solo puede provocar que si, al final, no se puede devolver el dinero, «las tierras vayan al banco». Por eso, apuesta por una subvención por hectárea para «salir adelante», o la campaña que viene será un «caos».
José Luis remarca que este año «no es rentable cosechar», si se tiene en cuenta un coste de entre 50-60 euros la hectárea. «Necesitamos 2.500-3.000 kilos por hectárea para sacar gastos, y este año no creo que llegue a los 200», según sus previsiones. No es optimista tampoco en el regadío, donde cree que saldrán también «mal parados». Y es que, según lamenta, «las espigas se han quedado a la mitad y no han granado por el hielo». «No merece la pena regar el cereal», asegura.
El temor en este momento es cómo se va a encarar la próxima campaña. Pablo Pérez es un joven de 26 años, agricultor de Montuenga (Segovia). A pesar de todas las contingencias, este emprendedor está preparando los papeles para incorporarse. «No me arrepiento, siempre me ha gustado el campo, aunque reconozco que este es un año muy crudo». En su caso, no cree que recojan más de 500 kilos, en una campaña «muy mala».
Pablo no se echa atrás, apesar de todo, aunque pide a la administración que apoye, de forma especial, a los agricultores a título principal, para que se queden en el campo. De cara a la próxima campaña, cree que habrá que «sembrar menos secano y dejar más barbechos».
En Zamora, concretamente, en Villaescusa, no están mejor las cosas. Gustavo Martín explica como ha segado ya 80 hectáreas para forraje. Y es que los rendimientos, dice, eran «ridículos». Este agricultor apunta que en catorce años nunca vivió «nada igual». Él también cree que la PAC «no llega» este año. Por eso pide ayudas directas.