Diario de Valladolid

AGRICULTURA

La orografía define la suerte del cerezo tras las heladas

Las zonas altas aguantan mucho mejor las consecuencias del frío mientras que las cosechas de las partes bajas se enfrentan a un «annus horribilis» / La producción de los melocotones y los paraguayos cae en picado

Efectos de las heladas de esta semana en el los cerezos del Valle de Caderechas, en Burgos-g. gonzález

Efectos de las heladas de esta semana en el los cerezos del Valle de Caderechas, en Burgos-g. gonzález

Publicado por
Diego Santamaría

Creado:

Actualizado:

A estas alturas del año, con la sequía en el punto de mira de los agricultores y el temor a una mala cosecha, nadie esperaba heladas nocturnas capaces de agravar el problema. Lamentablemente, las bajas temperaturas hicieron un acto de aparición, tan inesperado como inoportuno, que se ha cebado con frutales y viñedos en buena parte de la Comunidad. «Esta noche es crucial», declaraba Ángel Luis Margüello, enólogo de Red Bottle International, el jueves por la tarde. En similares términos -cambiando crucial por «clave»- se expresaba Miguel Ángel Corrales, fruticultor de Merindad de Valdivielso.

Los peores presagios de ambos se cumplieron y la madrugada del jueves al viernes registró de nuevo temperaturas bajo cero en casi toda la provincia de Burgos. El «desánimo» se extiende por todo el sector agrario regional. Uno de los coordinadores de la Alianza UPA-COAG, Aurelio González, lamentaba que «lo que no se ha llevado la sequía se lo ha llevado el frío». En el caso de los frutales, algunos cultivos se irán «al garete». Y es que las heladas de estos días han sido la puntilla de lo que muchos califican ya -y desde hace tiempo- de «annus horribilis». En el Valle de Valdivielso, zona frutícola por excelencia en tierras burgalesas, el frío ha atacado los frutales de manera desigual. Como si de una lotería se tratase, la suerte cayó en la parte alta. Por contra, los fruticultores de la parte baja hacen durante estos días un balance de daños que se antoja cuantioso, pues ya se puede dar por «perdida» buena parte de sus producciones. Según explica Corrales, los melocotones y los paraguayos se llevan la peor parte. Y es que las producciones anuales que oscilan habitualmente entre 9.000 y 10.000 kilos podrían reducirse a «200 o 300 kilos». Idéntico fenómeno sacudió al Valle de las Caderechas. «Estamos preocupados», comentaba el director técnico de las marcas de garantía de Manzana Reineta y Cerezas, José Ignacio Velasco, después de la primera helada. La segunda fue peor y, al igual que en Valdivielso, se cebó con los cerezos de la parte baja, hasta el punto de que algunas cosechas se dan completamente por perdidas, según apuntaron varios agricultores de las localidades afectadas. En cuanto a los manzanos, se antoja complicado saber cómo afectará a la producción al encontrarse en plena floración.

Lo que sí está claro es que existe gran temor entre los fruticultores, sobre todo porque la anterior campaña fue la «peor» de los últimos 13 años al obtener alrededor de 50.000 kilos cuando lo normal es alcanzar e incluso superar los 150.000.

«Gracias a Dios», los cerezos de la parte alta de Valdivielso se han salvado del frío. Al menos de momento, porque la climatología es caprichosa y nunca se sabe cuándo puede volver a atacar. Corrales celebra la supervivencia de los frutales Valle Arriba, ya que «llevan mucha carga este año» después de una «floración espectacular». Entretanto, el resto de la Comunidad -sobre todo las provincias de León, Segovia y Valladolid- experimenta una situación similar, de ahí que las organizaciones profesionales agrarias (Opas) hayan solicitado la declaración de ‘zona catastrófica’ a la Junta de Castilla y León y al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama). Donde no se ha registrado «ningún problema» es en el ciruelo, que se utiliza como «patrón» y «aguanta muy bien» los hongos presentes en la tierra. Esa resistencia también ha sido palpable ante las heladas. Y es de agradecer en un territorio como el Valle de Valdivielso, pues si bien su presencia es «testimonial» a día de hoy -unos 900 aproximadamente-, Corrales señala que son de gran utilidad para «injertar cerezo encima».

tracking