Diario de Valladolid

BURGOS

Los grajos ponen en jaque a los ganaderos de Palacios

Ataques a explotaciones «Muchos han abandonado o se han trasladado»

Los grajosatacan a corderos recién nacidos y madres parturientas.-ECB

Los grajosatacan a corderos recién nacidos y madres parturientas.-ECB

Publicado por
Diego Santamaría

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en tan solo dos días -miércoles y jueves Santo-, Félix Martín, ganadero de Palacios de la Sierra, ha perdido tres ovejas y siete corderos. A diferencia de otras veces, la culpa no es de los lobos, que el año pasado atacaron al menos a 20 ejemplares de su explotación. El principal enemigo de las reses en estos momentos es el grajo, que ataca «directamente» en plena paridera. «Arrancan la lengua y los ojos de cuajo. También meten mano a las tripas y las sacan por el ombligo», detalla con crudeza una escena que desearía no contemplar al amanecer cuando abre su nave, de 36 metros de largo, para que se ventile.

Más suerte ha corrido, en lo que llevamos de año, Domingo Bueno, que en 2015 perdió 20 crías cuando las ovejas «parían fuera». A fin de evitar que la situación se repita, aunque nunca se sabe, el ganadero palaciego acaba de iniciar el ciclo reproductivo dentro de la nave. «Antes tenía que ir al amanecer porque es cuando se ponen en marcha», relata sin desquitarse de una preocupación -con el añadido de los lobos- que muchas veces le quita el sueño. «Así no se puede vivir. Te vas a la cama pensando en qué va a pasar mañana», apostilla.

Lo mismo le ocurre a Justo Medina, obligado a hacer recuento «todos los días» ante un «desastre» que ya se ha cobrado la vida de unos 15 corderos. «Primero van los grajos y después los buitres», esgrime apesadumbrado antes de expresar el sentir de los ganaderos en Palacios: «esto desespera a la gente». Y añade que «si no puedes sacar las ovejas al campo, lo mejor es regalarlas».

«Equilibrio» o abandono

Los ataques de grajos, lobos y buitres en explotaciones ganaderas del entorno de Palacios de la Sierra están poniendo en jaque la actividad ganadera. Así lo manifiesta Bueno, testigo de cómo «muchos han abandonado o se han tenido que trasladar a otros sitios» ante la imposibilidad de afrontar económicamente estas pérdidas. A modo de ejemplo, cita el caso de un joven que a los tres años de instalarse tiró la toalla. O el de otro paisano que, a tan solo 10 años de jubilarse, tomó la misma decisión.

Tras tener constancia de los recientes ataques de estas aves, la alianza UPA-Coag instaba la semana pasada al Gobierno regional a poner soluciones sobre la mesa. Sabedor de que «también ha habido problemas en la zona de Tozo y en las Merindades», el coordinador de UPA Burgos, Gabriel Delgado, indicó que «la medida más eficaz sería realizar un control de animales y habilitar muladares para que puedan comer». A la espera de una respuesta de la que «no sabemos nada», Delgado aludía al «desesperante» momento que atraviesa el sector, desde las pérdidas de animales hasta la caída de los precios, por lo que «no obtenemos la rentabilidad que deseamos».

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