LA LOBA (SORIA)

La Loba seguirá aullando en Soria

Ana ha conseguido con su pequeña producción de vinos el reconocimiento como mejor enóloga

Ana Carazo, con su vino La Loba.ARGICOMUNICACION

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Impetuosa. Con la fuerza de una mujer que se agarró a la tierra como una cepa centenaria. Ana logró su reto y con su pequeña producción de vinos alcanzó la gloria. El reconocimiento como mejor enóloga, como mujer destacada en la viticultura. Emprendedora, empresaria, bodeguera. Se la conoce por sus etiquetas: La Loba y La Lobita. Que son los aullidos de sus raíces familiares. A su abuela Leoncia la llamaron La Loba.

Hoy, Ana tira de coraje para salir adelante con su vino soriano. Hay añadas en las que el sol, la helada, el nevero y la lluvia marcan y descolocan los estados fenológicos del ciclo vegetativo de la vid. Y eso es lo que le está pasando a Ana Carazo con su vino y su bodega y con su origen soriano. Aunque todo hace pensar que, a pesar de las dificultades, La Loba no puede aullar fuera de Soria. “A veces el vino tiene estas cosas”, dice, “te hace decir frases como esa que anda por los titulares que dice que me voy, que lo vendo, que me marcho, que dejo la viña y el pueblo”. Pero no se va. A un servidor, al que le asisten treinta añadas de vino, le da que La Loba no abandonará su guarida. Es más, seguro que si surge alguien que la acompañe en su aventura soriana será el momento de reflotar tras tres añadas al ralentí.

Irrumpió en el panorama de la Denominación de Origen Ribera del Duero en el año 2011, momento en el que en esta zona de vinos española ya se disfrutaba del éxito y de las mieles de la aceptación en los mercados nacionales e internacionales. Por aquellos años la joven Ana Carazo fraguaba entre sus sueños apostar por su tierra, por el Duero soriano. Por el pueblo de los suyos: Matanza. Allí seguía la puerta verde de la casa de su abuela Leoncia. 

De ella heredó el nombre de La Loba y, de alguna manera, el carisma, el carácter, el coraje para defender y para defenderse. Y en estas estamos. Ana Carazo pertenece a la cantera de la Escuela de Enología de Requena, Por cierto, un centro al que algún día habrá que recordar porque en él se formó un buen número de profesionales de enología de esta región que hoy peinan canas. Entre las generaciones más jóvenes está la que ha pasado a la historia del vino como La Loba de Soria. Y es que Matanza es un pueblín, una aldea de San Esteban de Gormaz donde toda la vida de Dios hubo viñas que, en los albores de la DO Ribera del Duero, llevaron sus uvas a la cooperativa de San Esteban de Gormaz. 

En los 90 fue el único lagar del común que en toda la tierra soriana sujetó la viña y el vino. Las cosas han cambiado radicalmente. En la añada de 2026 las viñas sorianas han adquirido un protagonismo merecido no solo por su historia centenaria, sino también por el ímpetu y el crecimiento de bodegas inscritas en la DO y garantes del mantenimiento del cultivo de la vid y, al mismo tiempo, guardianes de un tesoro: las viejas viñas centenarias. Más de una veintena de bodegas fermentan, elaboran y comercializan vinos del Duero en la provincia de Soria.

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En esta revolución aparecen Ana Carazo y sus vinos La Loba y La Lobita. Y su pueblo: Matanza. La pequeña bodega, construida en el 2018, ha sido capaz de mantenerse elaborando vinos con la materia prima del término. Sus tintos todavía evolucionan en la bodega de Matanza, pues las tempranillos del Duero tienen en la longevidad y el equilibrio con el roble la virtud que hace inconfundibles y virtuosos a los vinos sorianos de la Ribera del Duero. Ojalá La Loba, con sus lobitas, se mantenga en el mismo sitio y en el mismo suelo en el que años atrás los suyos cultivaron la viña y elaboraron vinos