LA GALATEA (SALAMANCA)

Carne de cocodrilo a los pies del Tormes

El gastrobar ubicado en el corazón de Salamanca ofrece una combinación de gastronomía tradicional y sabores exóticos

Eduardo muestra la hamburguesa de cocodrilo y carne de canguroENRIQUE CARRASCAL

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Existe un lugar en Salamanca en el que, sin ser el río Nilo, los comensales se sientan a comer con cocodrilos. Pese a estar situado junto a la Plaza Mayor salmantina, en pleno corazón de la ciudad, donde usualmente no se hallan este tipo de especies, el gastrobar La Galatea puede presumir de tener en su local no solo esta exótica especie, sino tambien a la gran especie de Australia por antonomasia: los canguros. No obstante, no hablamos de animales de compañía o de animadores del ambiente, sino de los propios platos que la carta de este singular negocio ofrece a todos los atrevidos que se acercan hasta la calle Prado número 11.

En la capital del Tormes desde el año 2002 con la idea de «hacer cosas diferentes», tal y como reivindica su lema, son ahora los hermanos Eduardo y Blanca los que capitanean el barco de ‘La Galatea’, un nombre que se escogió en homenaje a la famosa novela de Miguel de Cervantes del mismo nombre, publicada en 1585. En este caso, la novela del maestro de las letras narraba la historia de amor de dos pastores hacia la bella pastora Galatea, que se encuentra en un dilema entre obdecer los deseos de su padre, que pretende casarla con otro hombre diferente, o seguir sus propios sentimientos. En este caso, la historia es de un amor hacia la variedad gastronómica y donde las dudas no han estado presentes desde que Eduardo y Blanca cogieran el bar en julio de 2026. «El pasado mes de julio el dueño, Santi, se jubiló y nosotros nos decimos por cogerlo mediante un traspaso», explica Eduardo.

Un resturante en el que la importancia reside no solo en la comida, sino en el propio concepto que la rodea desde hace más de 20 años. Las fronteras no existen cuando se trata de este gastrobar salmantino, al que acuden a comer personas desde países europeos como Francia; o desde el otro lado del mapa, como Australia, para degustar estos peculiares platos y sabores. «Viene bastante gente de fuera y la valoración siempre es positiva», onfiesa Eduardo. No obstante, pese al tirón del cliente internacional, también cuentan con el respaldo de la clientela local. Los salmantinos continúan abrazando este ya reconocido lugar con más de dos décadas de historia. «La acogida sigue siendo muy buena y siguen viniendo las mismas personas que ya venían desde hace años aunque hayan cambiado las manos», celebra el hostelero.

Así, un vistazo rápido por la carta de La Galatea no deja indiferente al cliente, mucho menos si es la primera vez que se atreve a cruzar el umbral de sus puertas. Mientras sus ojos van avanzando por las diferentes propuestas, se detienen en dos tipos de carne: la de canguro y la de cocodrilo, dos especies de animales que la mayoría de personas solo han visto en documentales o dibujos animados antes de sentarse a comer en este lugar.

El plato de carne australiana, en forma de solomillo y acompañada de salsa de castañas confitadas, es algo que, a ojos de sus propietarios, aporta ese plus al sabor que motiva al comensal a regresar una y otra vez. «La salsa lo hace todavía más diferente y, a la vez, que esté todavía más rico», apunta Eduardo.

Por otro lado, la carne de cocodrilo, unas palabras que despreden exoticidad solo al leerlas, se vende en forma de mini hamburguesa, un concepto desde luego mucho más reconocido y ‘mainstream’. Sin embargo, pese a la vanguardia que representa poseer esta clase de comida, el gastrobar no pierde de vista la tradición de la cocina salmantina.

De hecho, pese a la marcha del ya mítico Santi, quien estuvo a cargo del negocio hasta hace escasos cuatro meses, su carta continúa manteniendo la misma esencia que la de siempre, conservando todos los platos. «Es un bar que tiene 24 años de historia, y cuando lo cogí junto a mi hermana decidimos que mantendríamos la misma carta que ya tenía Santi, ya que eso significaba apostar por lo seguro», argumentan.

Un hostelero que, además de poseer el título de tener un local pionero en cuanto a la venta de este tipo de carnes, también mantuvo durante una época carne de tiburón. «Finalmente se decidió por dejar solo la de cocodrilo y canguro porque eran las más vendidas», apunta Eduardo, quien tuvo la oportunidad de conocer un poco más de cerca la historia del negocio cuando se prpdujo el traspaso. Por otro lado, la procedencia de la carne, apuntan, llega directamente desde el continente australiano en el caso de la carne de canguro, mientras que la de los reyes del Nilo llega desde el país africano de Zimbabue. «El proveedor lo tenemos en Madrid que es desde donde nos lo envían a Salamanca, pero el origen de la carne llega directamente desde África y Australia».

No obstante, quienes tengan un paladar más tímido o tradicional con los sabores, también encuentran su hueco en este céntrico negocio charro, algo que, de hecho, se posiciona como uno de los mandamientos de La Galatea. «Nuestra carta combina las dos cosas: lo exótico con lo más tradicional. Es una manera de que la gente tenga opciones y para nosotros era ir a lo seguro».

De este modo, la hamburguesa de cocodrilo y el entrecot de canguro no consiguen eclipsar a los ya clásicos de la gastronomía charra: el farinato, el entrecot de ternera charra o el revuelto de morcilla de Salamanca. Clásicos dentro de ciudad y provincia, y que traspasan sus fronteras, pero que no pasan de moda y continúan pidiéndose y gozando de gran popularidad.

Tampoco desaparecen de la carta de La Galatea otras opciones ya míticas para quienes sean amantes de las raciones: la ensaladilla rusa, el jamón ibérico, las carrilleras ibéricas, las croquetas caseras de jamón o las zamburiñas. Sabores tradiciones que conviven con la vanguardia de la gastronomía exterior, pero que no pierden su misión principal: «El objetivo es ofrecer un espacio donde los amantes de la buena comida pudieran disfrutar de sabores auténticos donde la tradición e innovación de la cocina van de la mano», defienden en su página web.

No obstante, para aquellos que lleguen al gastrobar por primera vez, la recomendación de la casa para estrenarse es el plato de gambas con mango, queso y bacon. «A la gente le gusta mucho, siempre nos lo dicen», afirma el hostelero. Igualmente, reivindica otras opciones como pueden ser los boletus o la clásica ensaladilla rusa.

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La Galatea se posiciona así como un rincón del corazón salmantino en el que la unión de lo tradicional y lo exótico se unen para crear un oasis perfecto, conformando así un ecosistema en el que los clientes más experimentadores y los más conservadores se sientan a comer.