Diario de Valladolid

MONTES DE SORIA

Las setas de primavera, al escaparate

La micología primaveral despega con ferias específicas, presencia en eventos y divulgación que cada vez atraen a más micoturistas

Una mujer recoge esta misma semana en la provincia de Soria ejemplares de Helvella Lacunosa negra, una especie comestible tras una cocción intensa que brota en primavera.

Una mujer recoge esta misma semana en la provincia de Soria ejemplares de Helvella Lacunosa negra, una especie comestible tras una cocción intensa que brota en primavera.MARIO TEJEDOR

Publicado por
Antonio Carrillo
Valladolid

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La naturaleza está haciendo su trabajo, así que a los humanos les toca divulgar. La primavera es también tiempo de setas e incluso de boletus aunque hasta ahora haya quedado eclipsada por el otoño. Sin embargo, desde el mayor Parque Micológico de España, formado por terrenos de Soria y Burgos, se quiere mostrar que micoturismo y gastronomía tienen también ahora un momento clave. Ferias, exposiciones, talleres de cocina, salidas al campo, divulgación e incluso catas y maridajes pintan unos meses para dejarse sorprender.

El director técnico de la Asociación Montes de Soria, José Antonio Vega, repasa algunas de las claves de la 'primavera setera'. Hay varias citas para los próximos fines de semana y la constatación de un interés creciente tanto dentro de Castilla y León como atrayendo a gente de otras Comunidades. «La primavera para nosotros comienza con la actividad ‘De Setas por Soria’ en los espacios protegidos» como pueda ser la Laguna Negra o el Cañón del Río Lobos. «Son tres exposiciones en tres casas del parque distintas durante tres meses».

También en el arranque la Feria del Marzuelo de Navaleno invita a conocer especies no tan habituales en el recetario. «Ahora vamos a estar presentes en la feria de caza de Almazán (Venalmazán) el puente del 1, 2 y 3 de mayo. Otros años hemos estado presentes en otros lugares como la feria de caza y pesca de Villarcayo (Burgos). Y luego ya el 15, 16 y 17 será la Feria Micológica de Tierras Altas» que tendrá lugar en Villar del Río.

Una cita perfecta para descubrir la micología primaveral y que va atrayendo visitantes de la Soria, Burgos, La Rioja o el País Vasco. El programa esta ultimándose pero Vega ya avanza actividades como «rutas, charlas, talleres de cocina, maridaje de setas y vinos, degustaciones de tapas, actividades infantiles...». Atractivos que hasta hace poco parecían circunscritos a octubre y noviembre, pero que la generosidad del monte hace posible con algo tan 'sencillo' como la divulgación.

Eso se nota en permisos, hostelería y turistas, pero también incluso en descubrir el propio territorio. «A la gente cada vez le va ayudando más el que hagamos esta difusión sobre la riqueza micológica de la primavera. Cada vez más gente va conociendo el marzuelo, tiene ganas de comerlo, de probar, de intentar buscarlo. Cada vez van aprovechando un poco más la presencia de senderillas, champiñones, colmenillas, setas de cardo –hay gente que creía que sólo salían en otoño–, los perrechicos o angulas de monte». ¿Y boletus? Sí, y boletus. «Es un tema que tenemos un poco pendiente, el tema de los boletus de roble o encina en la primavera-verano, con las amanitas cesáreas. Poco a poco tiene que ir conociendo».

«Le gente te lo dice. ‘Este año he decidido probar suerte e ir a buscar estas setas que vi que habíais hecho un taller de cocina y me gustaron', o que ' las hemos visto en una exposición y no sabíamos que esto lo teníamos aquí, en casa', 'no sabíamos que salían boletus en primavera'. La gente ha creído siempre que los boletus salían en la zona de Pinares y punto, pero hay otras especies de un gran valor gastronómico que salen en otros tipos de bosque. Por eso insistimos mucho en la importancia de la exposición 'Micohábitat', porque te cambia el chip más allá de lo que conocías, te abre la mente con un montón de hábitats diferentes a los típicos y diferentes especies», apunta el director técnico de Montes de Soria.

No obstante, al final es la naturaleza quien ‘decide’ si es buena primavera de setas o no. El otoño de 2025 ya dejó un sabor de boca amargo a los recolectores con una campaña muy mala. Abril, mayo y junio pueden cambiar el gesto de los aficionados. «Las tormentas que ha habido estos días y alguna que anuncian pueden ser buenísimas. Eso anima mucho, con un poco de lluvia que cayese cada semana arreglaría muchísimo la temporada micológica. Fructificarían muchas especies y en gran cantidad, porque es el momento apropiado para eso».

Además de esas precipitaciones puntuales la temperatura también influye lo suyo. Si vienen máximas muy altas todo se puede adelantar y acabar truncando, pero ni siquiera en el reino Fungi hay unanimidad. «Se pueden adelantar boletus de roble o encina, que son los que les encanta el calor. Cosas que para unas especies son buenísimas, para otras no son adecuadas».

En todo caso las setas ya se están dejando ver. La fama la lleva el otoño y hay quien asocia automáticamente la cesta y la navaja a esta temporada, pero la primavera deja también muchos nombres propios -–de especies y platos– para conocer, recolectar, probar y disfrutar. Con divulgación se abre un nicho turístico que cada año gana adeptos como muestran la demanda de permisos... y las buenas mesas.

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