"El vino del Camino Viejo de Simancas cumple 25 años"

Jesús Ramiro en su bodega vallisoletana
Este año se cumplen 25 añadas de un vino tinto, criado en roble, que nació como una perla suelta en el mapa del vino regional. Durante todo este tiempo ha envejecido en la nave de crianza anexa al taller del cocinero Jesús Ramiro. A apenas veinte metros de la orilla del Pisuerga un río que, curiosamente, unos kilómetros más abajo desemboca en el Duero, aumentando el caudal y la merecida fama de este río de vinos.
La faceta del bodeguero vallisoletano universal es suficientemente conocida en los foros de gastronomía y vinos dentro y fuera de España. Y es que el Duero como referencia del vino español ha marcado siempre sus intervenciones en congresos, foros y jornadas gastronómicas. A mediados de los ochenta fue el primer hostelero que se adelantó al tratamiento del vino de calidad en sus cartas y fundamentalmente en su etapa americana, en la que su restaurante Ramiro`s ejerció de trampolín para dar a conocer los que entonces eran los primeros Riberas que cruzaban el charco.
Siempre tuvo claro que el valle del Duero era el escenario de donde procedían las uvas de tempranillo que han formado parte del músculo varietal de todos sus vinos tintos, desde el primer vino que llegó a la botella y a la etiqueta-diseño que aún hoy sigue respetando desde la añada de 2020. Llama la atención esta bodega denominada Ramiro Wine Cellar pues es la única que está en activo, aunque en los últimos años solo envejezca en Valladolid a cuyo término municipal pertenece. Este año, en su 25 aniversario, se suceden un cúmulo de recuerdos y entre ellos, el triste fallecimiento de su hijo, el también cocinero, Jesús Ramiro Flores.
Aunque él mismo reconoce que no está en su mejor momento, no quiere renunciar a defender su sueño por el vino de calidad de su tierra. Jesús Ramiro comercializa apenas 5.000 botellas al año. Él lo denomina “un vino con alma de cocina”. Y no le falta razón, pues el que fuera autor del primer libro de cocina en Valladolid, publicado por la desaparecida editorial Ámbito, nunca dejó de apostar por el vino en multitud de recetas y menús que, a lo largo de su vida, en los distintos restaurantes que gestionó y dirigió cobraron especial relevancia. No solo los vinos de Valladolid, cantera inagotable, sino también el resto de las etiquetas que asaltaron los mercados en el boom de los años noventa.
Jesús menciona siempre al joven enólogo Eduardo García, hoy al frente de las elaboraciones del grupo liderado por su padre, Mariano García, creador del emblemático Mauro. Si bien los años han ido aflojando su compromiso con el vino, dejando atrás los tiempos en los que todos los procesos se llevaban a cabo en la pequeña bodega del camino viejo de Simancas, todavía el visitante puede ver la maquinaria, los depósitos y la nave de crianza con barricas de roble americano y francés.
Con respecto a la procedencia de la uva, sostiene que siempre utilizó tempranillos de distintas partes del Duero. Las pocas cepas que aún mantiene en su jardín son un signo más romántico que productivo. Ha conseguido que su vino esté en las cartas de los mejores restaurantes de España y no solo por su magnífica relación con los colegas, sino porque a lo largo de todos estos años, ha mantenido una saludable personalidad.
Es un tinto que pasa por las barricas de roble francés y americano entre 24 y 26 meses, lo que lo ha definido como un tinto de crianza bien estructurado y capaz de aguantar en la botella varios años. Jesús Ramiro lo ha conseguido todo en el oficio, estrellas, menciones, respeto del sector y reconocimientos de las instituciones, pero hay algo que le honra y es que ante la adversidad y ya en periodo de descanso, comparte con los suyos una copa de vino del Duero que tanto defendió.