Diario de Valladolid

Embajadores de la verdeja de Rueda

Con seis generaciones de historia, Menade elabora vinos sostenibles con estilo propio que miran a los orígenes y defienden la innovación

Richard Sanz, en una visita guiada a la bodega centenaria. / DAVID G. COCA

Richard Sanz, en una visita guiada a la bodega centenaria. / DAVID G. COCA

Publicado por
Henar Martín
Valladolid

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Su instinto por preservar y cuidar de la verdeja (nombre por el que conocía en los orígenes a esta variedad de uva autóctona de Rueda) les viene de lejos. Tanto es así que representan la sexta generación de u na extensa saga de viticultores y bodegueros que hunden sus raíces en 1820 bajo el nombre de Vinos Sanz. Su infancia ha transcurrido entre lagares y terruños. De ahí su pasión y su forma de entender el vino, con una defensa a ultranza de los orígenes sin perder de vista la innovación. En 2005 comienzan una nueva etapa con el nacimiento de Menade, bodega que en la actualidad dirige Richard. Dieciocho añadas después puede decirse que ha llegado a la mayoría de edad demostrando su tenacidad y esfuerzo por sacar adelante vinos con carácter propio que buscan su esencia.

Elaboran 8 referencias de vinos personales, sin añadidos químicos, con una producción de 1.200.000 botellas al año. Su portfolio va desde el  verdejo (Menade Verdejo, Nosso y La Misión) pasando por la sauvignon (Menade Sauvignon Blanc y Menade Sauvignon Dulce), un tempranillo (Nossa) y las ‘joyas de la casa’: Sobrenatural (verdeja con crianza de más de tres años) y Adorado (solera de 1967 elaborado con verdeja y palomino). Su reto es lanzar nuevos vinos de solera  tal y como se hacían en 1900. Han creado un estilo propio de bodega eco-sostenible, con granja propia, en la que cuidan de ocas, cabras, pavos, gallos y burros de raza zamorana al borde de la desaparición y hasta cuenta con un ‘hotel’ para insectos.

Además disponen de la bodega subterránea, Menade by Secala, la cava construida por la primera generación Sanz en el pueblo de La Seca, donde sus predecesores comenzaron a elaborar vino en el siglo XIX, antes de trasladarse a Medina del Campo y Rueda. Dispone de un kilómetro de galerías que mantienen una temperatura constante de entre 10 y 12 grados y un 88% de humedad. En los últimos años han querido compartir su filosofía de vida con visitas guiadas. En la actualidad el enoturismo constituye una pata indispensable en la bodega. 

Vendimia en familia

En pleno apogeo de la vendimia y con los colores que ofrece el viñedo en la antesala del otoño, la bodega ha organizado actividades para niños y adultos (con comida incluida) en sus instalaciones. El próximo 24 de septiembre a las 15 horas celebrarán la jornada ‘Vendimia en Familia’, en la que todos los asistentes cortarán racimos de verdeja, pisarán la uva, catarán el mosto y degustarán productos orgánicos de la tierra y verduras de la huerta ecológica. 

Se trata de una actividad con la que se busca promover la cultura del vino desde pequeños y el amor por el campo y la naturaleza. La iniciativa, que ha logrado gran éxito en ediciones anteriores, está pensada para niños a partir de 3 años en adelante con un coste de 35 euros para adultos y 15 para niños.  

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