Diario de Valladolid

Noche de las velas

Piedra y luz en la noche de Pedraza

La villa medieval segoviana se prepara para acoger los conciertos de las velas que alcanzan su trigésima edición como un modelo de éxito

Las callejuelas y casas de piedra blasonadas ofrecen bellas estampas que atrae cada año a miles de turistas a una de las villas medievales mejor conservadas.- LA POSADA

Las callejuelas y casas de piedra blasonadas ofrecen bellas estampas que atrae cada año a miles de turistas a una de las villas medievales mejor conservadas.- LA POSADA

Publicado por
Henar Martín Puentes

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Se abre el telón . En el escenario aparece una villa medieval de cuento, decenas de miles de velas que inundan una noche cualquiera de verano y un concierto de música clásica. Esta es la increíble puesta de largo que a lo largo de 30 años se ha repetido ante las miradas de asombro y caras de emoción en Pedraza (Segovia). Se trata de una cita que durante estas décadas ha ido cogiendo fama y que en la actualidad está consagrada como una de las más especiales de la agenda estival por todo lo que conlleva, comparable al Festival dell’Arena di Verona , pero a tan solo unos kilómetros de distancia. 

Durante los dos primeros sábados del mes de julio este pequeño pueblo de 341 habitantes recibe la llegada de miles de visitantes llegados de todos los rincones atraídos por la magia que inunda la ceremonia. Este 2023 están de aniversario, se cumplen 30 años desde la constitución de la Fundación Villa de Pedraza , encargada de organizar el concierto. «Estamos muy felices, hemos recuperado la dinámica logística de la pre-pandemia (se suspendieron en 2020 y 2021). Este año estamos al 100%. Las dos orquestas invitadas –los solistas del Covent Garden y la Orquesta Sinfónica de RTVE - son formaciones de muchísimo prestigio en el panorama sinfónico. Durante el primer sábado (1 de julio) se interpretarán piezas musicales de Vivaldi, Saint-Saëns, Schubert, Sarasate y Monti mientras que el segundo concierto (8 de julio) sonarán obras de Borodín, Grieg, Smetana, Dvořák, Rimski-Korsakov, Granados, Brahms y Tchaikovsky. Todo ello acompañado por disparos de salvas de cañones y repique de campanas , con la intervención de una brigada de la Academia de Artillería de Segovia», señala José Antonio Herce, presidente de la Fundación Villa de Pedraza. 

A lo largo de estos treinta años los conciertos se han llevado a cabo en tres escenarios diferentes : el Castillo Museo Ignacio Zuloaga, la Plaza Mayor de la Villa y actualmente, la explanada del Castillo. Como eje conductor de todos ellos: las velas. 

 La idea nació de forma casual impulsada por un grupo de vecinos que nunca pudieron imaginar el alcance que llegó a tener. El primer concierto tuvo lugar en 1993 y tres años después, en 1996, entró a formar parte del Libro Guinness de los Récords ya que se encendieron, con la colaboración de todos los vecinos, un total de 25.000 velas. Tras cortar el suministro eléctrico, toda la ciudad quedó solo iluminada con la luz de las candelas mientras tenía lugar el concierto. Desde entonces, los pedrazanos se vuelcan con la decoración de las casas y patios particulares, en un ambiente íntimo sobrecogedor. «Es un espectáculo ver cómo todos ponen su granito de arena con el encendido. Los vecinos reparten mechas a los visitantes». 

El ritual de l encendido de las velas comienza a las siete de la tarde y llega a su máximo apogeo al anochecer, cuando la oscuridad, la piedra y el contraste de la luz de las velas forman un marco de belleza incomparable. 

Aunque no se tenga entrada a los conciertos existe la posibilidad de hacerse con uno de los 5.000 pases nominativos gratuitos para poder pasear por la villa. Aquellos que dispongan de reservas en restaurantes y hoteles tienen acceso garantizado. Desde 2017 se estableció el aforamiento en los accesos a la villa por razones de seguridad. El acceso con el vehículo está restringido lo que ha favorecido la movilidad y el poder disfrutar de la belleza de Pedraza en estas ocasiones excepcionales, haciendo de la visita una experiencia segura, confortable e inolvidable.

La experiencia ha sido la misma cada año, gracias a la colaboración de los pedrazanos, las instituciones y los amigos de los conciertos y la Fundación Villa de Pedraza, organizadora del evento, que a lo largo del tiempo ha ido ampliando su oferta turística con numerosas  iniciativas. «La actividad de la Fundación no cesa durante todo el año. Celebramos exposiciones, mercadillos, conferencias, cine fórum, concursos de pintura rápida, concursos literarios, de emprendimiento en áreas rurales.... Nuestra actividad no se reduce sólo al Concierto de las Velas», señala José Antonio Herce. 

Un antídoto que no falla para el mal que aqueja a la España Vaciada. Pedraza ha sabido poner en valor su patrimonio como una alumna aventajada, descubriendo los innumerables encantos que guarda esta villa que se erige en plena meseta segoviana sobre un cerro, ceñido de murallas y con una sola puerta de acceso. Todo un  modelo turístico de éxito a imitar para el mundo rural. 

EL LEGADO DE ZULOAGA

La visita a esta localidad que vivió su momento de mayor esplendor económico durante en los siglos XVI y XVII gracias a la industria de la lana , esconde tras sus muros de piedra historias de batallas y victorias. En su castillo estuvieron presos como rehenes, más de un año, los hijos del rey de Francia, tras la derrota de éste ante el emperador Carlos. Tras años de declive, Pedraza volvió a recuperar su magia gracias al pintor Ignacio Zuloaga que adquirió  el castillo y una iglesia románica en 1926 . El artista vasco se encandiló de la villa castellana y todavía hoy su huella se hace patente.

A partir de entonces las casas blasonadas que habían caído en declive comenzaron a recuperar el esplendor de antaño. Se rescató del olvido el patrimonio y con ello, abrieron hoteles con encanto a lo que se fueron sumando tiendas de decoración y artesanía que fueron creando un ambiente boho chic, entre lo bohemio y lo rústico, en una atmósfera que contagia y encandila. Pedraza ha sido un pueblo de artistas e intelectuales. Figuras como el cineasta Jaime de Armiñán, Torcuato Luca de Tena o el musicólogo Alejandro Massó se asentaron en ella. Pero ya antes escritores de la talla de Unamuno o Cela también sucumbieron a los encantos de sus casonas, escudos y rejas. Los esfuerzos en la recuperación del pueblo  fueron reconocidos con el Premio Europa Nostra en 1996.  

Son muchos los atractivos que atesora la villa. Junto a su castillo, uno de los más antiguos de Europa perteneciente a la familia Zuloaga , resulta indispensable sentarse a contemplar su plaza mayor y visitar su cárcel (gestionada por la Fundación Villa de Pedraza que organiza visitas guiadas). A ello se suma su rica gastronomía. Los asados en horno de encina son santo y seña de esta localidad segoviana. 

El reto de la Fundación Villa de Pedraza mira a las nuevas generaciones de visitantes con actividades que mantengan el mismo nivel de excelencia. «El relevo generacional es uno de nuestros desafíos. Hemos llevado a cabo conciertos de música rock y un premio de arqueología para trabajos de fin de grado. La idea es que el público más joven venga a disfrutar de la belleza de Pedraza». Para todos ellos siempre les quedará la magia de las velas y la música de Pedraza. 

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