RUTA JACOBEA
El Camino más desconocido
Conocido como Camino Mozárabe Sanabrés, enlaza la localidad zamorana de Granja de Moreruela con Santiago de Compostela a través de la comarca de Sanabria y la provincia de Orense, donde se fusiona con el Camino de los Portugueses

Imagen del Monasterio de Moreruela, en Zamora.-J.L. CABRERO
Caminos de Santiago hay muchos, la mayor parte de ellos muy transitados y conocidos, incluso saturados en determinadas épocas. Está el Francés, el más utilizado por los peregrinos; el Portugués, con una afluencia de caminantes también muy destacada; la conocida como Vía de la Plata, cargada de historia pero menos utilizada por los que desean llegar caminando a Santiago de Compostela; el de Madrid, el de Levante, el de Besaya, el de Bayona, el del Salvador, el de la Lana, el Real de Invierno… todos ellos con trazados cargados de historia y usados desde tiempos inmemoriales por los habitantes de la península.
Y luego… está el Camino Mozárabe Sanabrés, quizá uno de los más antiguos y, sin lugar a dudas, el menos conocido y frecuentado por los caminantes a pesar de que ofrece a los peregrinos unos paisajes de una singular belleza y el paso por localidades cargadas de historia y estrechamente vinculadas con la atención a los peregrinos. Según datos de la cofradía de Los Falifos, la más antigua del camino, el pasado año pernoctaron en el albergue de Rionegro del Puente en torno a 1.700 peregrinos.
De manera genérica, se identifica el Camino Mozárabe con las rutas utilizadas por los cristianos que habitaban en los reinos árabes de Al Andalus. Parten de lugares como Murcia, Granada o Córdoba para atravesar el sur de la península hasta llegar a la localidad de Mérida, donde se fusionan con la Vía de la Plata, que lleva a los peregrinos en dirección norte hasta alcanzar la localidad de Astorga, donde tomaban la senda que lleva hasta Santiago gracias al archiconocido como Camino Francés.
Sin embargo, la historia parece dejar claro que durante mucho tiempo, los peregrinos tomaron otro rumbo para alcanzar la localidad gallega de Santiago. Una tupida red de monasterios y hospitales de peregrinos localizados en el noroeste de la provincia de Zamora prueban la existencia de un flujo constante de caminantes que decidían encaminar sus pasos siguiendo una ruta alternativa al camino que ahora se considera casi ‘oficial’. Este otro Camino sería detallado en los libros de peregrinos como el que abandona la Vía de la Plata a la altura de la localidad de Granja de Moreruela, para afrontar el paso de la comarca de Sanabria y enlazar luego por Orense con la conocida como ruta de los Portugueses.
La justificación histórica de este camino como uno de los más antiguos de cuantos surcan el territorio peninsular tiene su mejor exponente en la pequeña iglesia de la localidad zamorana de Santa Marta de Tera. Oculto casi a la vista, en la portada posterior del templo, se conserva la figura del Santiago peregrino más antigua conocida. Los expertos coinciden en situar su origen en el siglo XII. El santo lleva un zurrón decorado con una concha, un cayado en su mano derecha mientras la mano izquierda se eleva con la palma abierta como si estuviera saludando, la actitud propia de uno de los muchos caminantes que surcaban la ruta hace más de ocho siglos.
Tan trascendente es esta figura en el andamiaje de la historia de los caminos de Santiago que en 1993, con motivo de la conmemoración del año jubilar, su imagen se incluyó en el anverso de la moneda de cinco pesetas, lo que popularizó su imagen y la hizo frecuente en casi todos los ámbitos relacionados con las peregrinaciones jacobeas pese a que la mayor parte de los caminantes ignoren su ubicación y hayan sido desde entonces una inmensa minoría los que han podido contemplarla en su ubicación original.
El Camino Mozárabe Sanabrés nace por tanto en Granja de Moreruela para pasar por las localidades de Tábara, la ya citada de Santa Marta de Tera, Rionegro del Puente y Puebla de Sanabria, para después atravesar las portillas de Padornelo y la Canda, un lugar que en su momento tuvo que suponer a los peregrinos un esfuerzo sobrehumano por la complicada orografía del terreno y las pésimas condiciones meteorológicas que afectan a esta zona durante gran parte del año, para llegar a Verín y pasar más tarde a Pontevedra y finalmente a Coruña.
En total, el trazado sanabrés tiene 367 kilómetros. En la actualidad la ruta está salpicada a lo largo de todo el trayecto por más de una veintena de albergues. A pesar de la escasa afluencia, curiosamente, en territorio zamorano los albergues son muchos y separados por distancias escasas, algo que en territorio gallego varía considerablemente si tenemos en cuenta que entre A Gudiña y Laza hay 34 kilómetros sin un solo albergue donde parar.
La señalización del Camino Sanabrés es correcta y sin apenas puntos negros que puedan poner en peligro a los peregrinos. Flechas amarillas colocadas por los miembros de la Asociación del Camino de Santiago de Zamora hacen que el tránsito por la zona sea relativamente sencillo.
Al margen del atractivo que para el peregrino pueda tener realizar una ruta tan poco frecuentada, casi solitaria, el Camino Mozárabe ofrece al caminante un ingente número de pequeños ‘tesoros’ paisajísticos, medioambientales y patrimoniales.
En el inicio de la ruta justo en el lugar en el que la ruta se separa de la Vía de la Plata, se encuentran los imponentes restos del monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela, uno de los más antiguos de España, que en la Edad Media se conocía como Santiago de Moreruela y del que aún se conservan la puerta y la fuente del peregrino y el hospital de caminantes donde los monjes atendían a enfermos y necesitados.
A 25 kilómetros de Moreruela, el peregrino se encuentra en Tábara la iglesia de San Salvador, célebre por su valiosísimo códice. Santa Marta de Tera con su Santiago Peregrino es parada obligada, lo mismo que Rionegro del Puente, donde tiene su sede la Hermandad de los Falifos, una histórica cofradía hospitalaria cuyo origen se remonta al siglo XII, lo que la convierte en una de las más antiguas de España, y cuyos miembros siguen atendiendo el albergue de peregrinos del pueblo como ya lo hicieran sus predecesores durante siglos.
Se adentra el camino por esos pagos en tierras de la Sierra de la Culebra, donde lobos y venados tienen un paraíso natural y el caminante puede disfrutar de espectaculares vistas, para llegar al poco a Puebla de Sanabria, donde la ciudadela medieval ofrece al peregrino, además de reposo, la posibilidad de ver su imponente castillo y la iglesia de Santa María de Azogue.
A partir de Puebla, la senda toma rumbo norte para adentrarse en las sierras en busca de tierras gallegas a través de las Portillas, no sin antes pasar por Lubián, donde el peregrino tiene desde hace más de tres siglos una parada obligada en el santuario de La Tuiza antes de encaminar sus pasos hacia Orense.