PERSONAJES ÚNICOS / ESTER LAGUNA
La ‘peluquera’ de las espumas
Estudió Física en la UVA y el pasado mes de mayo recogió en Finlandia el premio a la mejor tesis de la multinacional Borealis / Su principal creación: una metodología que permite reducir «hasta diez veces» los costes al crear nuevas espumas

La física Ester Laguna en las instalaciones de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid.-PABLO REQUEJO
Tiene que estar presente en la naturaleza: se incrusta en ella y la marca con su carácter. También lo hace con las situaciones cotidianas. Ester Laguna trabaja cada día para buscar explicaciones a todo lo que la rodea. Es física, pero no habita en una titulación, sino en el laboratorio, donde se deja la piel. Busca caminos, se adentra en ellos y abre nuevos senderos.
Estudió Física gracias a su profesor de instituto. «La mayoría de la gente sacaba unas notas horribles y de hecho era una de las asignaturas que más gente suspendía. A mí se me daba bien, me gustaba mucho y sacaba notas bastante altas. Entonces pensé, estando las cosas como están si esta asignatura se me da tan bien no seré muy mala en esto», relata emocionada. Y decidió lanzarse a esa carrera en la Universidad de Valladolid (UVA), aunque si hubiera existido el doble grado en Matemáticas y Física lo hubiera hecho.
Los años fueron pasando y en cuarto de carrera el profesor Miguel Ángel Rodríguez le ofreció la oportunidad de unirse a su laboratorio de Materiales Celulares (CellMat). Y desde ese día sigue vinculada a él. Un lugar que se ha convertido «en su segunda casa».
Al finalizar la licenciatura realizó un máster interuniversitario en Nanociencia y Nanotecnología Molecular. En 2011 inició su tesis doctoral, centrada en entender la capacidad de espumar de distintas formulaciones poliméricas –basadas en poliolefinas– mediante el uso de una herramienta muy concreta: la reología. Para formarse en este campo realizó en 2014 una estancia de tres meses en el grupo SMaRT de la Universidad KU Leuven en Lovaina (Bélgica). Gracias a este periodo la tesis cuenta con una mención especial.
Uno de los proyectos europeos en los que participó tenía como objetivo desarrollar nuevos materiales, basados en materiales celulares en base polipropileno, para sustituir la madera de balsa y las espumas de PVC utilizadas, por ejemplo, en los molinos de viento y en los suelos de los yates. «Varios sectores industriales: automoción, aeronáutica, biotecnología, energías renovables, etc. requieren de materiales más ligeros y con un menor coste pero con propiedades físicas mejoradas respecto a los materiales utilizados hoy en día», manifiesta Laguna.
Por este motivo, varios de los proyectos en los que ha dejado su sello tienen como finalidad desarrollar aislantes térmicos con propiedades avanzadas que permitan mejorar la eficiencia energética de los edificios y reducir, por tanto, las emisiones de CO2 a la atmósfera. Y es que, según explica, el uso de polímeros nanocelulares como aislantes en edificios permitiría «ahorrar 700 euros al año» en gastos de calefacción y además posibilitaría reducir las emisiones de dióxido de carbono «en un 60%». Si bien, el desarrollo de estos materiales es «muy complejo» y requiere de una importante labor de investigación.
Pasos que logran reconocimientos, uno de ellos es el premio a la mejor tesis de la multinacional Borealis, que reconoce una metodología creada en la UVA que permite reducir «hasta diez veces» los costes al crear nuevas espumas. La ganadora recogió el galardón en Porvoo (Finlandia) el pasado 16 de mayo. El sistema ofrece la posibilidad de seleccionar las formulaciones más adecuadas sin la necesidad de producir y caracterizar estas espumas. Para conocer los comportamientos de estos nuevos materiales, se emplea una técnica denominada reología extensional.
Para Ester Laguna, la inversión en I+D+i no es suficiente. «Los recortes en financiación hacen que las convocatorias que ofrecen hoy en día sean muy competitivas. Si tenemos en cuenta que Castilla y León cuenta con una localización estratégica, con un suelo no muy caro, en comparación con otras comunidades, y con elevados recursos naturales, una inversión mayor en I+D+i podría convertir a Castilla y León en una región pionera dentro de sectores muy variados. A día de hoy muchos proyectos con un potencial muy elevado y que ofrecen soluciones innovadoras quedan desestimados», expone la investigadora vallisoletana.
En su opinión, también es necesaria una mayor inversión que permita favorecer las labores de transferencia de conocimiento entre la Universidad y la empresa privada. «La colaboración entre ambas entidades permite generar nuevos conocimientos y solventar problemas reales», manifiesta.
Ester Laguna es consciente de la necesidad de realizar estancias en el extranjero, ya que se conocen nuevos laboratorios, ambientes, gente de diferentes culturas y se aprende a manejar nuevos equipos. En su caso, la estancia fue «clave» para adentrarse en la técnica de la reología.
«La gente joven y los nuevos investigadores son el futuro», afirma, antes de comentar que han sido «los grandes perjudicados» de la crisis económica. «El gobierno invierte mucho dinero en formar a los españoles. Salimos de las universidades con buen nivel y después, a la hora de incorporarnos a la vida laboral y poder devolver lo que nos han dado nos tenemos que marchar al extranjero porque aquí es muy difícil encontrar un trabajo relacionado con lo que tú has estudiado con un sueldo digno», lamenta.
Una visión negativa que se extiende a su campo, que está «bastante lejos» de conseguir un hito, ya que las administraciones no trabajan para que Castilla y León sea puntera en Física.