Los elegidos de Escribá
El técnico blanquivioleta da por fin con la tecla y tras el juego del equipo en los dos últimos partidos todos los puestos parecen tener ya un dueño a excepción en el eje defensivo donde el Miguel Rubio podría desplazar a Tomeo

Equipo titular del Real Valladolid ante el Albacete.
Dicen que la mente es como un paracaídas. Solo funciona si la tenemos abierta. Y Fran Escribá parece haber dado por fin con la tecla que tanto buscaba en el Real Valladolid. Después de meses en los que el once, con cambios constantes de piezas y posiciones, parecía estar siempre en fase de construcción, el equipo empieza a tener una estructura , por fin, reconocible tras lo visto en los dos últimos partidos en Las Palmas (2-2) y este lunes ante el Albacete (5-0) donde mostró sin duda su mejor cara.
Las puertas de la titularidad con ese sistema 4-4-2 en rombo que parece encajar a la perfección en este Real Valladolid plagado de savia nueva por explotar, parece cosa de once futbolistas. Escribá ha encontrado un sistema en el que cada pieza parece encajar y, sobre todo, en el que el rendimiento ha terminado imponiéndose a cualquier otra consideración. El mejor ejemplo está en el último encuentros ante el Albacete en el que apenas hubo una modificación respecto al equipo que había empatado en Las Palmas con buena nota. Ojeda por Lachuer.
También contra el Córdoba ya había aparecido la figura de Chacón en ese vértice del rombo que, para bien, ofrece más alternativas. Pero el resto de ‘elegidos’ empiezan a tener nombres y apellidos concretos. Una situación que da tranquilidad e invita al optimismo anclado en esa falta de continuidad que ha perseguido y lastrado al equipo en las últimas campañas.
En la portería, Aceves se ha hecho con el puesto y parece inamovible. En el lateral derecho, Alejo, siempre que esté disponible, tiene todos los boletos para jugar. En el izquierdo, Garriel ha ido ganando terreno hasta convertirse en otra de las apuestas de la cantera blanquivioleta que empiezan a consolidarse. En el centro de la defensa, Torres está ofreciendo un nivel superior al que se esperaba de él y se ha hecho dueño del centro de la zaga. Su acompañante ahora es Tomeo, aunque es sabedor que los galones en el central diestro son para Miguel Rubio.
Un once para aprenderse de memoria
Y por delante hay todavía más certezas. Juric, en un principio desahuciado ha pasado a ser el escolta de la creatividad, imprescindible para Escribá. El croata parece tener reservado uno de los sitios en la medular. El caso de Ponceau y Víctor es claro y se sujetan por sí solos. Atraviesan un momento excelso con dos goles y tres asistencias para el francés, y un tanto y cuatro pases de gol para el vallisoletano. La incógnita llega en la cuarta pieza del rombo cuando estén todos a la orden. Chacón, Dani Pérez, Ito, Lachuer y Ojeda para un solo puesto. El argentino gana enteros tras su sobresaliente actuación ante el Albacete con una asistencia. El japonés Ito es aún una incógnita.
En punta, Arnu y Latasa han cerrado el debate. Tres dianas de cada uno. Uno hace mejor al otro y viceversa. Ambos parecen congeniar.
Escribá ha encontrado por fin un once reconocible con un sistema de juego en el que rinde y no se esconde. ¿El banquillo? Tendrá que esperar y su misión será ahora ganarse minutos, primero en los cambios, para ganarse la confianza del míster sin que el rendimiento del equipo baje enteros. Los que están fuera saben dónde está el techo y los que están dentro saben que tienen que mantenerlo. Es la ley del equilibrio.