FÚTBOL
El Pucela rompe la barrera de los cinco, diez años después
El Real Valladolid no ganaba por cinco goles de diferencia en casadesde el año 2016 al Mirandés con doblete de Mata y goles de Arnáiz, Villar y De Tomás a las órdenes de Paco Herrera
La distancia volvió a ser de 4-0 al descanso ante el Albacete, algo que no pasaba desde 2014 en la goleada 7-0 contra el Barcelona B

Celebración de uno de los goles del Real Valladolid 5-0 Albacete.
En el fútbol, como en la vida, no hay mal que cien años dure. Y el Real Valladolid parece haber decidido cambiar de golpe el relato de las últimas semanas, meses y años: de los datos que invitaban a la preocupación y de una temporada que arrancó dejando más dudas que certezas, a una noche en la que todo salió de cara. El 5-0 al Albacete no es solo una goleada; es también el reflejo de un equipo que empieza a transformar sus números negativos en argumentos para creer. Porque cuando la pelota entra, la confianza crece, y cuando la confianza crece, todo parece más sencillo. Zorrilla necesitaba una tarde así y el Pucela se la regaló.
El Real Valladolid volvió a marcar cinco goles en casa y lo hizo de la manera más contundente posible: con un 5-0 al Albacete y una primera parte que ya había dejado el partido prácticamente sentenciado. El conjunto de Fran Escribá se marchó al vestuario con un espectacular 4-0 en el marcador, una circunstancia que no hacía más que confirmar el carácter extraordinario de la actuación. La goleada tiene además un componente estadístico que aumenta todavía más su valor. El Pucela no conseguía ganar por cinco goles en Zorrilla desde 2016, en un triunfo contra el Mirandés de aquel Valladolid de Paco Herrera en el que marcaron, Mata por partida doble, Juan Villar, José Arnáiz y Raúl de Tomás.

Celebración de uno de los goles del Real Valladolid 5-0 Mirandés del 2016.
Y el 4-0 al descanso coloca la actuación entre las grandes goleadas de la historia reciente del estadio. El antecedente que aparece inmediatamente por encima es el 7-0 al Barça B en 2014. Óscar González, por partida doble, Mojica y Bagnack (en propia puerta) pusieron las firmas antes de enfilar los vestuarios, y Jeffren, otra vez Mojica y Bergdich rubricaron las suyas antes del pitido final.
Sin embargo, en el catálogo histórico también aparecen marcadores todavía más contundentes. Mucho antes de esta noche, Zorrilla ya había sido escenario de tardes en las que el marcador se desbocó. Entre los registros más llamativos aparece aquel 9-0 frente al Avilesino, disputado en febrero de 1936, todavía en tiempos de la II República. También hay que viajar hasta finales de los setenta para encontrar otro de esos capítulos que han quedado grabados en la memoria pucelana. En la temporada 1978/1979, el Valladolid se impuso por 7-1 al Racing de Ferrol, con una actuación especialmente brillante de Poli Rincón, autor de tres tantos. No obstante, la mayor goleada de la historia blanquivioleta data de 1968: 10-1 al Jerez Industrial. Ahora, casi medio siglo después, el 5-0 al Albacete permite al Pucela volver a ocupar un pequeño espacio entre aquellas noches en las que Zorrilla se acostumbra a contar los goles con los dedos de una mano.
Ahora toca comprobar si esta goleada es un punto de inflexión o simplemente una de esas noches que quedan en el recuerdo. El calendario no permitirá demasiado tiempo para recrearse en el 5-0, pero el Pucela ya ha dado un primer paso: convertir las dudas en certezas, los malos datos en buenos resultados y los murmullos en aplausos. Le corresponde al equipo demostrar que cinco goles no fueron solo una excepción, sino el comienzo de algo diferente, porque las grandes goleadas pasan a la historia, pero lo que realmente cambia una temporada es lo que viene después. En el horizonte: ganar al Eldense para conseguir dos triunfos consecutivos más de un año después y después volver a sumar de tres a domicilio nueve meses después.