Diario de Valladolid

Ganar y ganar

El Pucela busca ante el Oviedo su segundo triunfo consecutivo, lo que no logra desde las dos primeras jornadas de la pasada Liga / Balboa, posible relevo de Lachuer

Balboa corre tras el balón, durante el partido contra el Andorra.

Balboa corre tras el balón, durante el partido contra el Andorra.

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El deporte, como la vida, está compuesto de retos. El del Real Valladolid esta tarde consiste en sumar su segunda victoria liguera consecutiva. Parece algo fácil, pues el recién ascendido Sabadell ya lo ha conseguido en las dos últimas jornadas, pero debe ser muy complicado cuando se viste de blanquivioleta. El cuadro castellano engarzó sus dos últimos triunfos seguidos en las dos primeras jornadas de la pasada Liga. Y en la anterior, la 24-25 del vergonzoso descenso, fue incapaz de lograrlo. Con cuatro victorias en 38 encuentros, era casi imposible.

Este sucinto repaso da fe de que el Real Valladolid se ha acostumbrado a no ganar, y menos de forma continuada, sin que ululen las alarmas. El conformismo se ha instalado en el Zorrilla al igual que las obras. Desde su entorno, el nivel de exigencia es bajo. Hay quejas, pero pocas.

Es tiempo de que el panorama cambie, el nivel de exigencia se dispare respecto a una plantilla ya cerrada e, independientemente de los puntos cosechados y la clasificación (ya dictarán sentencia más adelante) se vea fútbol y una propuesta de juego fundamentada, con personalidad dentro de las variantes tácticas y también atractiva. Quien debe sufrir en Zorrilla es el rival del Pucela, no los espectadores.

El Oviedo, rocoso pero que no ha comenzado bien la Liga tras su descenso, ofrece la oportunidad de contemplar el crecimiento de un equipo albivioleta que, también es cierto, necesita tiempo para acoplar catorce fichajes. Pero medido en semanas, no en trimestres. No se ven sólo los domingos para jugar. Entrenan cinco o seis días entre jornada y jornada. Como los que están arriba.

La victoria ante el Andorra llegó mediante el manto de la Virgen de San Lorenzo que Escribá, en su ateísmo futbolístico, no vio. Los pirenaicos pudieron irse con dos o tres goles marcados, pero perdonaron.

El Oviedo ofrece la posibilidad de comprobar que se aprendió de los errores, aunque su juego se control y contención sea casi opuesto al andorrano. Será un partido para picar piedra, aunque de entrada el triunfo debe ser la meta innegociable. Luego, el juego dictará su ley.

Escribá puede presentar un once compuesto por Aceves en la portería; Alejo, Tomeo, Torres y Clerc en defensa; Ponceau y Balboa en el mediocentro; Yeray y De Rooij en los extremos; con Chacón de mediapunta y Van Duiven como ariete. El míster no da la lista de convocados cuando juega en casa, pero son baja Dani Martín, Ojeda, el sancionado Lachuer y probablemente Rubio.

Real Valladolid y Real Oviedo escenificarán su hermanamiento antes del choque y el actor Ginés García Millán, protagonista de la campaña de abonados y ex portero del Promesas, hará el saque de honor.

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