Marcos André no cuenta
Escribá asegura «al 99%» que su situación «no va a cambiar» pese a estar inscrito y se reafirma en que «lo ideal para él es que salga» / Juric, caso contrario: «Está entre los cinco mejores profesionales que he entrenado»
Escribá da una orden durante un entrenamiento Real Valladolid, ante Víctor Jr.
Juric, sí; Marcos André, no. Escribá fue taxativo al explicar con quién cuenta de los dos jugadores transferibles que al final se han quedado. No es nada personal. El míster está contento con la actitud de ambos, pero mientas al croata le resta esta temporada de contrato, el brasileño tiene por delante la actual y dos más, hasta 2029. Y no es cuestión de hacer un plan de pensiones a dos millones por año para un futbolista proclive a las lesiones.
«Dentro de las salidas, había jugadores que no interesaban porque gravaban mucho al club y no los queríamos deportivamente. Luego había otros que deportivamente nos interesaban pero, si salían, teníamos recambios. Era el caso de Juric. El año pasado fue absolutamente titular en todos los partidos hasta que nos salvamos», comentó el míster antes de colocarlo en un pedestal.
«Llevo 20 años entrenando y si me dijeran que eligiese cinco profesionales por nivel de compromiso y profesionalidad, uno sería él. Estamos encantados de contar de nuevo con él. Como además entrena como un animal, porque es un profesional, está más que preparado para venir convocado pasado mañana».
Marcos André protagoniza el caso opuesto. «No es lo mismo. No porque no sea un buen profesional, que también lo es, sino porque no es la idea. Juric acaba este año el contrato, Marcos tiene tres más. Lo ideal para todos, y lo sabe él, es que salga. Puedo decir al 99% que no va a cambiar su situación respecto a nosotros, con lo cual lo doy por hecho».
Las bajas de Ojeda, Dani Pérez y Lachuer en el mediocentro colocan a Juric en la próxima convocatoria. «Los cuatro centrocampistas que vamos a llevar son Balboa, Ponceau, Juric y Parriego (del Promesas). A partir de ahí, ya no puedo dar más pistas, pero estoy seguro de que va a participar. Los centrocampistas tienen mucho desgaste y en los partidos anteriores hemos cambiado, si no a los dos, a uno o al menos».
Escribá reconoce que quizá ha llegado la hora de que debute Barberá. El Real Valladolid sólo ha marcado dos tantos, uno es autogol del rival y los delanteros no han visto puerta. Hasta Erlien y Delgado, cuando ya se sabía que se iban, han jugado. El míster lo ve como mediapunta pero tampoco lo ha utilizado ahí.
«No pasa nada con él. Barberá es más mediapunta y en las situaciones de los partidos no creímos que era el momento. En Cádiz estuvo con molestias, y hasta el final dudamos, pero está muy cerca de que tenga minutos. Una buena razón es que a la gente de arriba hay que apretarla si no marca, pero tampoco les hecho la culpa porque no hemos generado muchas situaciones de gol para ellos».
Para finalizar con los nombre propios, habló de Lachuer y su expulsión postpartido. «Tanto él como Mazziotti (también expulsado) nos pidieron disculpas. El jugador dijo que no tenía que haber ido ahí, pero hay que conocer toda la historia de cómo ocurre. Desde el banquillo rival van a por Manu (delegado blanquivioleta) sin ningún sentido. Es un hombre de comportamiento irreprochable y muy querido por todos. Le tiran una botella y Lachuer fue a defenderlo. Le da un ligero empujón en el pecho a un fisio y se tira al suelo como si lo hubieran matado. Aun así, no debe pasar eso».
El míster blanquivioleta aseguró que ante el Andorra no dio a su equipo la orden de echarse atrás en la segunda parte. «Fue más mérito de ellos que demérito nuestro. En ningún caso dimos ninguna orden en el descanso de dar un paso atrás, al revés. Recuerdo que una de las frases que dijimos era que había que ir a por el segundo gol, porque sabíamos que era lo único que nos podía dar una cierta tranquilidad, pero no fue así».
El juego del rival tras el descanso le sorprendió. «A nivel defensivo nos costó ajustar. Curiosamente, sus ocasiones más claras fueron centros laterales, y no es un equipo que se prodigue en ellos. Nos generaban problemas cuando, curiosamente, estábamos jugando con tres centrales. No fueron las situaciones típicas del Andorra, equipo que toca hasta el final».
Y explicó que su enfado del sábado era por los pitos a los futbolistas antes de entrar en juego, que se transforman en gasolina para el rival. «Tenemos una afición espectacular. Después de ver los dos años últimos que les hemos dado, hay que ver la respuesta de la gente: los abonos, venir... Luego, yo detecto la ciudad. Vivo en el centro, salgo, voy a comprar y veo que el aficionado de toda la vida entiende la situación, más o menos enfadado. Lo que me enfadó realmente, y no es un enfado, es que creo que pitando a nuestros jugadores les hacemos un flaco favor al equipo y a la institución».
«Pitar a Víctor -agrega- cuando decían su nombre en la alineación, no lo entiendo ni comparto. Cuando alguien pita a un chico de 18 años, hijo de una leyenda, un hombre que quiere al Real Valladolid, como el chiquillo, cuando éste debuta en casa, nervioso, me sabe mal. Necesitaba más apoyo y de eso es de lo que me quejé».
El futuro cercano se llama Oviedo y es lo que más le preocupa al técnico. «Sería muy importante para nosotros enlazar dos victorias, tras un inicio tan complicado, con tres partidos fuera. El rival es muy complicado. Los equipos que bajan son los únicos que están realmente obligados a subir. Tiene equipo, tiene presupuesto, tiene entrenador, tiene todo para ser uno de los que esté arriba».
Escribá ve el sello de Calero en el cuadro carbayón. «Ya tiene esos conceptos que siempre ha dado a sus equipos, muy compactos, muy juntos, a los que es muy difícil hacerles gol. Luego tiene talento en ataque. Es uno de los rivales más complicados y tendremos que hacer un muy buen partido si queremos ganarles».
El estilo del Oviedo es muy diferente al del Andorra. Una pista más para saber que Escribá no calcará el último once, lo que de por sí tenía imposible por la sanción de Lachuer. «Casi nunca en mi trayectoria he repetido alineaciones. Ahora nos enfrentamos a un rival que tiene centrales muy poderosos, también en el juego aéreo».
Respecto a los suyos, abrió la espita de que pueda jugar Rubio, «pero no vamos a correr riesgos».