Invisible Barberá
El delantero fichado del filial del Barcelona sigue sin debutar pese a la notable carencia de gol de un equipo que suma uno, más otro en propia puerta, en cuatro partidos / Ninguno de los puntas ha logrado marcar
Barberá, junto al vicepresidente Orta durante su presentación.
El Real Valladolid por fin sumó su primera victoria desde que el 9 de mayo derrotó al Zaragoza. Aleluya. Entre medias, seis jornadas (tres de cada temporada) con cinco derrotas, un empate y el mismo entrenador.
Para firmar el triunfo ante el Andorra hubo que recurrir a un rival que la certificó mediante un autogol. Nadie del Pucela fue capaz de marcar. Ni en Éibar. Ni en Mallorca. Sólo anotó en Cádiz y no fue por un delantero centro, sino por un atacante de segunda línea, como Chacón.
Las matemáticas, a las que es imposible que Escribá replique, dictan que la media goleadora del Real Valladolid es de 0,5 goles por partido. Y descontando el tanto de Alende, cae a 0,25. Sólo Ceuta, Oviedo y Sabadell, éste con un partido menos, han visto menos portería.
Independientemente de que al equipo le han anulado en sus dos últimos encuentros goles que podían haber subido al marcador, y de que marcar no sólo es tarea de los puntas, llama la atención que a pesar de que Latasa (203 minutos de juego), Van Duiven (157) y, en menor medida, Arnu (20) no hayan firmado ningún gol, Víctor Barberá siga inédito.
Ni siquiera apareció en los minutos finales para intentar con él algo diferente, pese a los cinco cambios por choque. Hasta Delgado y Erlien salieron al campo antes que él, cuando el futuro de ambos ya se sabía que estaba fuera del Real Valladolid.
Y no es cuestión de haber llegado tarde. Más bien lo contrario. Su fichaje fue el primero en cerrarse, durante la temporada pasada, y se hizo oficial el 1 de julio, el día del comienzo oficial de la actual. Desde su llegada tampoco se le conocen lesiones ni problemas físicos que hayan condicionado su rendimiento.
En octubre del año pasado sufrió una rotura en el recto anterior de la pierna derecha pero se recuperó muy bien. Marcó tres goles en los siete últimos partidos con el Barça B y llegó en plena forma.
Parece evidente la falta de confianza del míster en él. En la primera jornada no fue de los inscritos. Las tres siguientes se las ha pasado íntegras en el banquillo. En una rueda de prensa, Escribá explicó que no lo ve como un delantero centro al uso, tipo ariete, sino para jugar más retrasado. Sin embargo Chacón y Víctor Jr. están por delante de él en la mediapunta. Un puesto donde tampoco le encaja al míster, quien debe considerarlo un segundo delantero... que tampoco sale cuando recurre a esta figura. Parece que la única forma de ver a Barberá, producto de la Masia, será la prolongación de la sequía goleadora pucelana.