FÚTBÓL

El peor inicio en Segunda desde hace 60 años

El Real Valladolid no perdía sus dos primeros encuentros en la categoría de plata desde la campaña 1966/1967

Ramón Martínez despeja un balón ante el Éibar.REAL VALLADOLID

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Hay fantasmas que uno cree enterrados hasta que vuelven a llamar a la puerta. El Valladolid acaba de encontrarse con uno que llevaba seis décadas sin aparecer. Dos jornadas, dos derrotas y cero goles. El inicio del Real Valladolid en Segunda ha devuelto una estadística que parecía postrada a los libros de historia: no perdía sus dos primeros partidos de una temporada en la categoría de plata desde la campaña 1966/1967. Han tenido que pasar 60 años para que los monstruos vuelvan a aparecer.

Y quizá lo más inquietante es que este fantasma no aparece de la nada. El Valladolid lleva dos temporadas acostumbrándose a derribar registros negativos: la peor campaña de su historia, un descenso con una colección de derrotas impropia de un candidato al ascenso y ahora un comienzo que vuelve a mirar hacia atrás para encontrar precedentes. Cuando los récords dejan de ser anécdotas y empiezan a convertirse en costumbre, algo más profundo está fallando.

Aquel Valladolid de 1966 tampoco arrancó con buen pie. Pero comparar épocas sería hacer trampas al solitario. Ese equipo acabó noveno de 16 y al tercer encuentro ganó tras caer en un Valladolid 1-2 Real Oviedo y Logroñés 1-0 Pucela.

Lo verdaderamente preocupante es que el dato aparece ahora como la punta de un iceberg que lleva meses creciendo. El equipo de Fran Escribá no solo no ha ganado en este comienzo: tampoco ha marcado y vuelve a ofrecer una versión demasiado familiar, con posesión pero poco colmillo y dificultades enormes para transformar el juego en ocasiones.

Y fuera de casa, el expediente todavía tiene más páginas. El Valladolid lleva sin ganar como visitante desde enero, cuando venció al Ceuta con goleada, 1-4. Son ya casi nueve meses sin encontrar una victoria lejos de Zorrilla. Desde la llegada de Escribá, además, el balance a domicilio es demoledor: dos empates (Sporting y Málaga) y ocho derrotas en diez partidos, apenas dos puntos de 30 posibles.

El problema, por tanto, no parece limitarse a un mal arranque. Hay una tendencia. Una cuesta arriba que el equipo no termina de dejar atrás. Escribá reconoció tras la derrota en Eibar que faltó «colmillo», precisamente una palabra que resume buena parte de lo que está ocurriendo: el Valladolid juega, domina por momentos, acumula posesión y llega a determinadas zonas, pero cuando toca dar el golpe, no lo da.

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Ahora toca cambiar el guion antes de que el dato se convierta en destino. Porque si algo enseña la historia es que los fantasmas pueden aparecer, pero no tienen por qué quedarse. El Valladolid necesita exorcizar el pasado cuanto antes. Y la primera oportunidad ya está a la vuelta de la esquina. La primera piedra para ver si se revierte la dinámica es Cádiz, si no la sombra seguirá haciéndose más alargada y la losa cada vez mayor. Urge ganar fuera y espantar fantasmas.