FÚTBOL
Los fichajes, expediente X en el Real Valladolid
De diez fichajes disponibles sólo han sido titulares cinco en dos jornadas, inscripciones mediante: Yeray, Chacón, Víctor, De Rooij y Ojeda / Dani, Balboa, Van Duiven, Barberá y Lavagnino esperan sentados
Van Duiven se lamenta ante el Éibar.
Hay expedientes que se abren cuando algo no encaja. Y el del Real Valladolid empieza a acumular demasiadas preguntas para una temporada que apenas ha alcanzado la tercera jornada. El club ha incorporado hasta doce futbolistas, aunque Homam y Miguel Rubio acaban de aterrizar y necesitan todavía tiempo para entrar en dinámica. Sin embargo, la fotografía de los dos primeros partidos deja una duda difícil de ignorar: ¿Dónde están los fichajes?
Van Duiven y Barberá llegaron para reforzar una delantera en la que Latasa continúa siendo la primera opción. Dani Pérez y Balboa aterrizaron para una medular que por momentos se queda sin oxígeno, pero siguen esperando. Y Yeray, Chacón, Víctor y De Rooij han tenido protagonismo para intentar solucionar una carencia que continúa a la vista de todos: falta velocidad, desborde y capacidad para romper líneas.
No es cuestión de poner a los doce por decreto. Es cuestión de entender qué se buscaba con ellos. Si se ficha para cambiar el rumbo, habrá que dejarles tomar el volante. De momento, las incógnitas se acumulan y las respuestas no aparecen. Porque una plantilla renovada debería servir también para cambiar inercias, no solo para engordar una lista de incorporaciones.
Y ahí entra Escribá. ¿No le convencen algunos fichajes? ¿Considera que aún no están preparados? ¿O pesa más la confianza en los de siempre? Son preguntas legítimas cuando, por ejemplo, Arnu entra antes que Barberá o Lavagnino se queda desconvocado para que entre en la lista el que era suplente en el Promesas. Una decisión futbolística puede tener mil explicaciones, pero también lanza un mensaje: hay futbolistas a los que se les permite equivocarse y otros a los que ni siquiera se les abre la puerta. Y cuando el equipo necesita respuestas, mantenerlas cerradas puede convertirse en otro problema.
Porque el Valladolid necesita romper con una mentalidad que lleva demasiado tiempo instalada. Quitar esa losa, dejar de jugar con el freno de mano echado y apostar por la valentía. Como en Expediente X, «nada es lo que parece» y, quizá, el problema no esté únicamente en los nombres, sino en la confianza que se deposita en ellos. También en atreverse a mirar fuera de la zona de confort y asumir que, a veces, cambiar es la única manera de avanzar.
La temporada acaba de empezar, pero el tiempo también cuenta. Porque la verdad, de momento, sigue ahí fuera. Y el Valladolid tiene que encontrarla antes de que el Expediente X se convierta en una historia demasiado conocida. Porque la verdad se juega sobre el césped.