Prueba de ambición
Un equipo blanquivioleta ya salvado visita a un Racing que puede sellar su ascenso si gana / Chuki no viaja por decisión del míster, que cita a cinco jugadores del Promesas

Kenedy, tras marcar su segundo gol en el 2-3 de la última visita a Santander.
El Sardinero puede convertirse este sábado en un remedo de la sabana africana para albergar un documental sobre la naturaleza. El león intentará atrapar al búfalo para merendárselo en su quizá última posta hacia el ascenso. El Racing cuenta con todos los ingredientes para conseguirlo: mucha hambre atrasada en su lucha por pisar la Primera, una gran condición de local y toda la manada (en el mejor de los sentidos) impulsándolo desde la grada para que hinque el diente a su víctima y la degluta con la precisión de un depredador.
El búfalo no se juega nada. En este reto liguero de 42 vidas, el rumiante blanquivioleta ya ha salvado la capital, que es la permanencia, y quizá no le importe inmolarse de nuevo. Si le dieron revolcones obligándole a huir hasta las gacelas Cultural y Mirandés, y ha demostrado ser incapaz de comer fuera de sus pastos, ¿qué puede hacer en territorio de leones?
Mucho. Puede hacer mucho. En primer lugar, la falta de presión puede empujarle a hacer el ridículo o por contra la magia que fuera sólo se vio durante algunos minutos en Gijón y Málaga. Depende de cómo se lo tomen los elegidos: si como el fin de fiesta para celebrar algo que en agosto hubiese sonado casi vergonzoso, como la salvación; o una forma de decorar una temporada infame con buenos partidos ante los tres primeros y, si se puede, empatar o ganar.
Sólo Escribá, sus colaboradores y la plantilla saben cómo afrontarán el partido ante el líder: como víctima depredada o como depredador, dando la vuelta a los papeles habituales. De hecho uno de los jugadores del Racing y ex del Pucela recibe el apodo de búfalo: Villalibre, casi inédito en Zorrilla y con 15 goles en el conjunto santanderino. Casi una constante en la historia reciente blanquivioleta: el carbón en el Real Valladolid se convierte en diamante fuera.
El míster pucelano no ha dado pistas sobre la alineación pero habrá novedades, sin descomponer más un equipo bastante roto. Jugarán algunos de los menos habituales, no se sabe si de inicio o durante el encuentro, con alguna presencia del filial.
La lista refleja una ausencia sonora: la de Chuki. El club se podía haber escudado en sus problemas físicos para justificarla, pero ha sido taxativo en su nota de prensa. El atacante no va por decisión técnica. Además de pensar en el Real Valladolid del futuro, en Zorrilla no ha sentado bien que no avisase del viaje a Bremen para pasar reconocimiento médico con el Werder.
Chuki quizá haya sido el jugador que más ha contribuido al equipo en las épocas difíciles de la temporada, pero ni ha sido regular en su rendimiento, ni ha sabido gestionar por estar mal asesorado su lógica salida, cuando le ofrecen más dinero en una división mayor. El de La Victoria ya es pasado en el Pucela, aunque sea reciente y tenga una oportunidad de despedida antes de vestir de verde.
El once de Santander está más abierto que nunca, dada la voluntad del míster de dar entrada a los no habituales. Uno lo forman Aceves en la portería; Alejo, Martínez, Tomeo y Hugo San en defensa; Meseguer, Juric y Lachuer en la medular; con Sanseviero y Amath en los extremos; y Carvajal en punta.
Completan la convocatoria Guilherme, Jaouab, Clerc, Ponceau, Alani, Maroto, Federico, Erlien, Latasa y los filiales -además de Hugo San y Carvajal-, Álvaro (portero), Galde (central, ficha del Juvenil A) y Brain (delantero centro). Junto a Chuki, causan baja los lesionados Bueno, Canós, Ohio, Marcos André y Garri, junto a Michelin, con cláusula de penalización si juega, al proceder del Racing.
En los documentales el león se suele acabar comiendo al búfalo, pero la realidad dicta que la tasa del éxito del felino es del 30% si ataca en grupo, y el 17% si lo hace un individuo. De este último porcentaje, en la décima parte de los ataques es el búfalo quien acaba con el león, a cornadas o pistones.
Será un buen día para saber si este Real Valladolid que ya ha sobrevivido mete cuernos y rompe la fiesta local o se despieza a sí mismo y se sirve en bandeja durante las celebraciones.
RACING
Santander prepara su merecida fiesta por el ascenso, después de catorce temporadas fuera de la élite. Ahora el panorama es muy halagüeño y el conjunto cántabro puede celebrar su ascenso directo en el mismo Sardinero -presentará un lleno absoluto- si vence al Real Valladolid y a la vez el Almería, que juega como local, no gana a Las Palmas. Ambos partidos comienzan a la mismas 18.30 horas.
En el caso de que se produzca la victoria andaluza, los santanderinos gozarán el domingo de una nueva posibilidad de atar su ascenso, siempre que derroten al Pucela. Para ello el Deportivo deberá empatar o perder en Riazor frente al Andorra.
José Alberto, técnico racinguista, destacó en su rueda de prensa el potencial del Real Valladolid. «Prácticamente todos sus futbolistas han jugado en Primera y llegan con la peligrosidad de haberse liberado de la presión clasificatoria». El míster huye de ver el encuentro como una final. «No es un partido definitivo, faltan otros dos», indica.
Un posible once local lo forman Eriksson en la meta; Mantilla, Hernando, Pablo ySalinas en la zaga; Gueye y Puerta de mediocentros; Martín y Vicente en los extremos; con Canales de mediapunta y Guliashvili de delantero centro.