Milagro en Zorrilla
Un Pucela que no jugó a nada gana a la Real B con gol de Sanseviero en el minuto 88 / Fue su único tiro entre los tres palos / Gritos de la afición contra sus jugadores en la primera parte

Sanseviero celebra el gol del partido.
Hay veces en que alguien va a un examen, de treinta temas sólo se ha estudiado los Romanos... y le caen los Romanos. El Real Valladolid no estudió la forma de ganar el partido más importante de los últimos años, el que le podía asentar o sacar del fútbol profesional, pero le cayó Sanse, que marcó al Sanse para atar media permanencia.
Fue mucho más que un juego de palabras. Sanseviero marcó en el minuto 88 de gran escorzo y de cabeza el gol que sirvió para gana a la Real Sociedad B (antiguo San Sebastián) y alejarse del descenso. A falta de que jueguen los cuatro equipos del pozo, el Pucela está a ocho puntos de esa zona roja, que el domingo serán menos, pues los componentes de ese cuarteto juegan entre ellos.
El del uruguayo puede pasar al Olimpo de los tantos históricos del Real Valladolid logrados por jugadores del segundo escalón, como el de Aguirre al Betis que valió la permanencia en Primera o el de Sylla al Villarreal B que supuso el ascenso. No hubo más tiros del Pucela entre los tres palos. Y la Real Sociedad B tuvo al menos tres ocasiones claras para ajusticiar a su rival, pero fue un peluche y perdonó como un equipo más cuajado jamás lo haría. No me hable de justicia. Esto es fútbol.
No sólo el resultado fue de lejos lo mejor del partido. Es que fue lo único. Aparcando la típica borrachera de optimismo por el marcador, que tiende a disfrazar la realidad, la resaca del partido dictó que el Real Valladolid no jugó un mango. Nada. Comenzó mandón y con el balón en propiedad, con sendos remates de Chuki fuera en los cinco primeros minutos, pero se fue diluyendo hasta ser empujado, aunque no sometido, por una Real B que llegaba con muchas bajas y jugadores del tercer equipo blanquiazul.
La blandura del filial salvó la vida al Pucela, que se cayó físicamente y de forma gradual con el tiempo. Fue incapaz de conjuntar tres pases sin perder el balón. Los centros eran malos; los pases, peores, y no había uno contra uno ganadores. Había cansancio máximo. Como si viniesen de jugar en Europa.
El Real Valladolid comenzó a colapsar y el filial olió el miedo de un rival que ya no llegaba arriba con claridad. Marchal tiro cerca del pico del área y Aceves respondió con un paradón. Balda asustó mediante dos faltas directas. Alejo respondió con un disparo en el área demasiado cruzado y poco después Marchal le hizo un caño, el pucelano se quedó parado y el realista chutó, parando Aceves.
La Real B comenzaba a llegar como quería ante la descomposición pucelana y en el minuto 39 la grada explotó, con gritos de «¡Esta camiseta no la merecéis!» y «¡Jugadores, mercenarios!».
Llegó el descanso sin que el equipo ni Escribá espabilasen. El míster había dado entrada a Alejo, Martínez, Biuk y Marcos André como novedades, respecto al once de Andorra. Excepto el lateral, los demás apenas mostraron nada pese a las ganas, también desiguales.
La primera parte acabó con una pitada general al equipo y eso quizá le hizo salir en la segunda con más voluntad, aunque con la misma carencia de juego y de acierto. Tomeo entró por el tocado Martínez.
El Pucela era una máquina de fallar pases y centros. No daba una. Primaba el individualismo y el medio campo se caía, arrastrando al resto. Astiazaran y Mikel remataron alto en dos ocasiones, con todo a favor. Y Balda falló un cabezazo solo por cruzar demasiado el balón. Después llegó la gran oportunidad visitante del partido. Mikel falló en el segundo palo solo, en boca de gol, mandando el cuero alto. Era más difícil eso que meterlo.
Lo más cerca que estuvo el Pucela de marcar, hasta el gol, fue un rechazo en propia puerta de Aguirre. El balón dio en el poste. Se marchó inexplicablemente Chuki, que siempre se puede inventar una ocasión de gol. También salió Federico, que casi ni se meneó. Entraron Amath y Latasa.
En una contra el primero tuvo la ocasión de pasar dos veces al segundo, desmarcado, pero chupó hasta perder el balón. Luego ingresaron el campo Sanseviero y Lachuer. Marcos André se retiró lesionado, pero no del menisco que se debe operar. La temporada puede haber acabado para él.
Amath repetiría el mismo juego con orejeras en otra contra, sin mirar a Sanseviero, dejando claro que cada uno iba a lo suyo.
Pero por fin llegó el maná. El uruguayo entró con todo a un (por una vez) buen centro de Biuk y su cabezazo muy bien dirigido fue a la red en ese primer tiro entre palos.
Puede ser el gol de la Liga y el que dicte el futuro del club a corto plazo. Inmerecido, pero real. Como la salvación del Pucela.
FICHA TÉCNICA
Real Valladolid: Aceves; Alejo, Martínez (Tomeo, min. 46), Torres, Clerc; Juric (Lachuer, min. 77), Ponceau; Federico (Latasa, min. 58), Chuki (Amath, min. 58), Biuk; Marcos André (Sanseviero, min. 71).
Real Sociedad B: Arana; Dadie (Garro, min. 84), Ayo, Balda, Agote (Calderón, min. 84); Astiazaran (Gorosabel, min. 76), Carbonell, Aguirre, Marchal (Díaz, min. 67); Mariezkurrena (Rodríguez, min. 67 y Carrera.
Árbitro: Huerta de Aza.
Tarjetas amarillas: Juric, Carrera y Lachuer.
Tarjetas rojas: No hubo.
Goles: 1-0: Sanseviero (min. 88).
Incidencias: José Zorrilla. 15.693 espectadores.