El partido

El Pucela necesita una victoria frente a la Real B para evitar la angustia derivada de la necesidad en los cinco últimos partidos ante los tres primeros, Las Palmas y Zaragoza

Alejo conduce el balón durante el entrenamiento del martes, con Ponceau a la izquierda.JUAN GARCÍA

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Valladolid

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Hay sustantivos que no necesitan de adjetivos para potenciarlos. Su soledad los convierte en mayestáticos. Por eso el de este sábado ante la Real Sociedad B no es para el Real Valladolid un partido a vida o muerte, ni un partido importante, ni nada que lleve guarnición.

Es el partido. El que posiblemente defina su futuro en Segunda. Ganar le proyectaría por encima de su rival y quizá también del Leganés, que recibe al difícil Andorra. La permanencia quedaría casi en su mano, rascando una victoria en los siguientes cinco partidos. Incluso le podrían valer dos empates, al actual ritmo cachazudo de puntuación de los de abajo.

Pero empatar, y ya no digamos perder, equivaldría a abrir la caja de los truenos. La enésima derrota no sólo provocaría un sobreesfuerzo para un equipo que sólo es de primera en la velocidad de la que no pasa en su caja de cambios. Estaría obligado a jugar con la necesidad, antesala de la angustia, en los cinco partidos restantes. Sus rivales son los tres primeros (Racing, Deportivo y Almería); Las Palmas, en lucha por la promoción; y el Zaragoza, que también se juega la vida.

Hasta ahora el Real Valladolid, como hacen algunas empresas, ha externalizado la permanencia y le ha ido bien. Los de abajo casi no puntúan y a él apenas le hace falta sumar. Quizá pueda seguir así hasta el final, lo que sería de guinness, pero el panorama puede cambiar en cualquier momento. Esta jornada se enfrentan los cuatro últimos. El Mirandés recibe a la Cultural y el Huesca al Zaragoza. Al menos dos de ellos puntuarán, apretando una clasificación en la que lo que le conviene al Pucela son dos empates. A eso hemos llegado. En el mejor de los casos, el Real Valladolid se colocaría a siete puntos del descenso. En el peor, a dos. Y esa diferencia le puede cambiar la vida. Por eso éste es el partido. No caben epítetos.

Escribá anunció cambios en el once pucelano respecto a Andorra y los piensa llevar a cabo. Hay tanto jugador desconectado que se desconoce qué circuitos pretende arreglar. Parece segura la vuelta de Alejo por un Michelin desdibujado. Quizá Sanseviero también toque banquillo. Ponceau ha sido deficitario en los últimos partidos en cuanto a su capacidad de surtir balones al ataque, pero no parece en duda.

Un posible once blanquivioleta lo forman Aceves en la meta; Alejo, Tomeo, Torres y Clerc en defensa; Ponceau y Juric en el mediocentro; Chuki y Federico en los extremos; con Marcos André y Latasa en punta.

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Garri se cae de la lista por una lesión muscular, mientras que Brain, delantero del Promesas, entra en la misma tras la lesión de Ohio. Carvajal estaba destinado a ello pero en la pasada jornada vio la roja.