Diario de Valladolid

Ponceau es 'libre' con Escribá

"Este entrenador me da más libertad y necesito eso para jugar bien; ése es el cambio en mi juego y me siento muy bien", dice el francés tras recoger el trofeo como mejor jugador blanquivioleta de febrero

Ponceau recoge su premio como mejor jugador blanquivioleta de febrero.

Ponceau recoge su premio como mejor jugador blanquivioleta de febrero.REAL VALLADOLID

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El que es inteligente en el campo suele serlo fuera. Julien Ponceau lo demuestra. En menos de ocho meses en Valladolid no sólo entiende perfectamente el español, sino que lo habla con fluidez. Se pudo comprobar al recoger el premio como mejor jugador de febrero del Real Valladolid. Un premio, por cierto, que quedó desierto en enero. Hubiese sido casi escandaloso haber proclamado un ganador, en un comienzo de año funesto.

Apoyado en su comprensión de las preguntas por esas muletas para el español que son el francés y el portugués (nació en Angola y parte de su familia es de allí), el futbolista (re)descubierto por Escribá demostró tanto tino en las respuestas como el que utiliza para distribuir balones. Lo pilló todo a la primera y sólo en tres palabras tuvo que recurrir al traductor para expresarse. Sus mensajes fueron cortos, pero certeros como sus pases.

Ponceau ha resurgido con Escribá después de estar infrautilizado con Almada y Tevenet, partidarios de un fútbol más directo, más defensivo y con menor elaboración que su sucesor. «Escribá me da más libertad y necesito eso para jugar bien. Creo que ése es el cambio. Me siento libre en el campo y entonces me siento muy bien, muy bien, la verdad».

El centrocampista ha sido, antes de la llegada del actual técnico, en más ocasiones titular (13) que suplente (9) pero sólo disputó tres partidos completos. Su estancia en el banquillo no fue traumática.

«La viví bien. En ese caso tengo que apoyar a mis compañeros y trabajar bien durante la semana para ayudarlos. Es cierto que, cuando un futbolista no juega, siempre está un poco decepcionado. Al final es mi trabajo, quiero jugar, pero siempre con este objetivo de ayudar al equipo. Ya me pasó cuando era más joven. Hubo años en los que no jugué mucho».

El francés llegó para ocupar especialmente el papel de mediapunta. En etapas anteriores, en la liga de su país, se dejaba caer por la banda. Ahora su rol es de organizador, de mediocentro puro. Se siente a gusto con ese cambio y su mayor exigencia táctica. «Me siento más cómodo en el centro porque toco más la pelota y eso me gusta. Y siento que ayudo más el equipo jugando un poco más bajo».

Ponceau reconoce que su asignatura pendiente es el gol o, al menos, el practicar con mayor asiduidad el tiro a puerta. «Es así. Hace mucho tiempo que trabajo en eso. Contra Huesca tuve la oportunidad de marcar. Tengo que trabajar en ello más durante la semana y al final de los entrenamientos».

El Real Valladolid parece haberse zafado en estos tres partidos con Escribá del bloqueo en el que se vio inmerso cuando a Almada se le fue desmontando el equipo y Tevenet fue incapaz de enderezarlo. Ponceau regatea en su respuesta sobre qué pasó para caer así. «La verdad es que no sé por qué. Ha habido muchos cambios de jugadores y es una nueva división. Para mí, en lo personal, también he vivido muchos cambios. Hace falta tiempo para adaptarse».

El Pucela asoma la cabeza pero la presión del descenso sigue ahí. Es el primer equipo en la zona de salvación. «Notamos esa presión por la clasificación. En los tres últimos partidos hemos estado bien. Empatamos dos y ganamos uno, pero la verdad es que estamos abajo, lejos de nuestro objetivo. Sabemos que cada partido es casi una final. Tenemos que trabajar, tenemos que seguir, y necesitamos el apoyo de la afición y de toda la gente».

A Ponceau se le ilumina la cara cuando se le pregunta por Chuki, el jugador más vertical del equipo. «Nos entendemos muy bien. Es muy fácil jugar con él, porque siempre quiere la pelota. Nos ayuda mucho a llegar arriba».

Por último, el francés no se arrepiente de haber desechado otras ofertas de mayor calado económico para firmar por los blanquivioleta hasta 2028. «No tuve duda, porque confío mucho en Orta, en su proyecto. En la vida de un futbolista hay altos y bajos, pero hay que seguir y trabajar siempre».

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