Diario de Valladolid

Córners de vida

Tres de los cuatro goles en los tres partidos con Tevenet llegaron tras sendos saques de esquina / Con el sevillano se han tirado once y con Almada 117, marcando sólo dos tantos

Meseguer (8) se dirige hacia Chuki, lanzador del córner en Ceuta que remató a gol el centrocampista.

Meseguer (8) se dirige hacia Chuki, lanzador del córner en Ceuta que remató a gol el centrocampista.REAL VALLADOLID

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Un gol de remate tras córner por partido, frente a uno cada nueve partidos. Ésas son las respectivas proporciones logradas por Tevenet (hasta el momento) y Almada (definitiva) como entrenadores del Real Valladolid.

Las cifras son aún más escandalosas si se computan todos los saques de esquina lanzados por el Pucela con ambos técnicos. Con el sevillano esos tres tantos se lograron tras poner en juego once, mientras que los dos que llegaron con el uruguayo se plasmaron después de botar nada menos que 117. Con Tevenet hacen falta 3,6 córners para anotar un gol. Con Almada era necesario lanzar 58,5.

Como se dice en los juicios americanos cuando todo es evidente, ‘no hay más preguntas, señoría’.

Los hechos hablan por sí solos sobre la importancia que uno y otro técnico otorgan al balón parado en general y al saque de esquina en particular. Almada llegaba a una nación en la que nunca había entrenado y a una Liga en la que esta suerte del fútbol compuesta por falta, córner y penalti posee rango de ley, pues es el germen de más de la cuarta parte de los tantos. No se puede entender la vida en la Segunda División desde hace muchas temporadas sin el balón parado.

El técnico uruguayo lo veía casi como un incordio y se contentaba con que, en especial los córners, no fuesen el germen de un contraataque peligroso del rival. En su afán de minimizar riesgos, aun a costa de la calidad del juego, quería controlar todo lo que pasaba sobre el césped, y el saque de esquina le originaba la posibilidad de un acción rival con su equipo medio descubierto.

«No tenemos gente para rematar los córners», era su explicación peregrina e incompatible con la verdad en un equipo que cuenta con Latasa (1,92 de estatura), Juric (1,89) y Tomeo (1,86), éste algo más bajo pero buen rematador de cabeza, como demostró la temporada pasada en el Mirandés. Para cerrar el círculo de la inoperancia, esa propensión del charrúa a ordenar a sus futbolistas el saque de esquina corto, bautizado genialmente por el acervo popular como gilicórner, era en bastantes ocasiones el preludio de lo que se quería evitar con él: la contra rival tras la pérdida de balón tras el intento de regate o de segundo pase.

El Real Valladolid de Almada sólo sumó dos tantos procedentes del cuarto de círculo coronado por el banderín. Ambos fueron madrugadores, pues cayeron en los dos primeros desplazamientos. Latasa marco de cabezazo cruzado el 0-1 definitivo ante el Castellón, en la segunda jornada. En la cuarta hubo visita al Modular de Zaragoza. Biuk puso raso el balón en el borde del área pequeña tras recibirlo en un córner sacado en corto, y Meseguer marcó de un taconazo espectacular.

Ya no hubo más balón parado eficaz con Almada, que el gol de falta directa de Chuki en Burgos que supuso la victoria pucelana, y los penaltis marcados ante Almería, Deportivo y Granada.

Con Tevenet la eficacia en el saque de esquina ha dado la vuelta como un calcetín con esos tres goles en tres partidos, lo que significa que siempre ha habido gol tras córner con el nuevo míster cuando su equipo marca, pues el Pucela se fue de vacío en Leganés.

Ante el Racing, Tomeo cabeceó a la red el saque de esquina lanzado por Lachuer. En Ceuta, Torres marcó mediante otro testarazo el córner botado por Chuki, quien repitió servicio para que el grueso de posibles rematadores avanzasen al primer palo, arrastrando a sus marcadores, y dejar el segundo expedito a Meseguer para anotar con el pie.

Este acierto no llega por casualidad, según comentan algunos de los que tienen acceso a los entrenamientos a puerta cerrada. El sevillano y sus colaboradores trabajan con ahínco esta faceta del juego, con diferentes alternativas, según el rival.

Equipos como el Arsenal han hecho del balón parado un camino certero para el gol. Desde la llegada a los cañoneros hace cuatro temporadas de Nicolas Jover, entrenador ayudante francés, especialista en esta suerte del fútbol, el equipo convirtió el 25% de sus goles de córner en todas las competiciones: 80 tantos en total, informa el propio Arsenal.

En la 25-26, el equipo de Arteta promedia un gol cada diez córners y ya suma 17 goles de este tipo en la temporada. Con uno más, romperá su propio récord histórico.

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