Diario de Valladolid

Apto para menores

Mario Domínguez es a los 16 años, nueve meses y 22 días el segundo jugador más joven en debutar con el Pucela, tras Gail / Goleador de raza, necesita paciencia y confianza

Mario Domínguez se desmarca a la espera de que le llegue el balón, ante Las Palmas.

Mario Domínguez se desmarca a la espera de que le llegue el balón, ante Las Palmas.REAL VALLADOLID

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2025 es más que un año horrible para el Real Valladolid. El equipo blanquivioleta ha ensamblado la patética segunda vuelta en Primera División, con un inicio de Liga en la categoría de plata que no convence a casi nadie. Sus 14 partidos se han saldado con cinco victorias, cinco empates y cuatro derrotas. Un bagaje paupérrimo para un aspirante al ascenso, al que se une el baldón de ser eliminado en Copa del Rey por un equipo de quinta división.

Lo mejor que puede exhibir por ahora el conjunto pucelano, en una Segunda en la que nadie se come a nadie, es su clasificación: séptimo. Los de Almada se sitúan a un sólo punto del Cádiz, sexto y por tanto en zona de promoción. Sin embargo el quinto puesto se aleja a cinco y el ascenso directo a los seis puntos. Uno más de los que separan al Pucela se la zona de descenso, situada en los 15 puntos.

El embotellamiento de la tabla es enorme: del Real Valladolid y sus 20 puntos hasta la Cultural (con un partido menos), antepenúltima sólo median seis puntos; es decir, dos victorias.

En este triste escenario también hay lugar para noticias positivas, aunque por ahora sean casi anecdóticas. El partido frente a Las Palmas registró el debut con el primer equipo de Mario Domínguez. Es el segundo jugador blanquivioleta más joven en estrenarse con el cuadro profesional, pues lo hizo con 16 años, nueve meses y 22 días. El récord sigue en poder de Luis Miguel Gail, que debutó en Liga ante el Zaragoza con 16 años, 8 meses y 14 días. Por poco más de un mes no bate el delantero el récord del central.

Mario Domínguez Carriles nació en Gijón el 23 de enero de 2009. El lugar donde vino al mundo no es casual. Su padre, Francisco Manuel Domínguez, zamorano, jugó en el Sporting B, además de Murcia, Nàstic, Recreativo y los dos equipos principales de la provincia de León, en los que puso fin a su trayectoria: Cultural y Ponferradina.

Fran jugaba como centrocampista, al igual que su hermano, Luismi, quien también hizo carrera con el balón, con paso, entre otros, por Badajoz, Granada, Hércules y Almería.

Estaba claro que los genes jugaban a favor de Mario, pero él los ha potenciado. En primer lugar, con una constitución física mucho más desarrollada en fuerza y potencia de lo que indica su edad. Un ex jugador del Real Valladolid al que le tocó cubrirlo en verano durante un amistoso dijo que había cobrado él más que el delantero, al que no conocía y vio muy canchero. Se quedó de piedra cuando le dijeron que tenía 16 años.

Mario es además muy bueno en el juego de espaldas. Sabe aguantar el balón, ver el mejor pase y descargar para dar la media vuelta y ofrecerse. Es más que un recurso para mantener el balón cuando no hay ideas en ataque, lo que le pasa mucho a este Real Valladolid.

Pero la gran virtud del joven jugador es que es un ejecutor. El genio, en el fútbol, como en el arte, se tiene o no se tiene. Se puede enseñar a un defensa a ejercer mejor su labor y experimentará una gran evolución. Un delantero, como todos en cualquier campo del deporte, es susceptible de mejorar con los entrenamientos. Y a Mario le queda mucho camino de aprendizaje por delante. Pero el gol, la capacidad de ejecución, es innata.

Y Mario ha demostrado que la posee, al menos en categoría inferiores. No es de los futbolistas que recibe el balón y luego piensa qué hacer, regalando décimas de segundo vitales a sus rivales. Mario tiene claro qué hacer con el balón y siempre mira a portería. No se lo piensa al tirar y por eso sorprende. Y además tiene puntería. Sus cifras en categorías inferiores lo avalan y le han permitido quemar muy pronto etapas.

Ahora le queda demostrar lo más difícil: ser capaz de hacer lo mismo en la élite. Muchos lo intentan pero muy pocos llegan. Él está convencido de que entrará en este grupo pero no se le debe colocar más responsabilidad de la que le permite su edad y hay que tener mucho cuidado para no quemarlo. A Domínguez no se le puede pedir que sea la panacea de los problemas de gol del equipo. Quizá los pueda paliar en parte, al tiempo que se forma.

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