Incapaz de ilusionar
Tercera derrota de los blanquivioleta en casa, que pagan su atronadora falta de gol pese a las numerosas ocasiones y la carencia de orden en su juego aunque pusieron voluntad

Los jugadores blanquivioleta acuden al Fondo Norte al final del partido, tras una nueva derrota en casa.
¿Qué es más preocupante, la incapacidad o la indolencia? Sin ser una pregunta metafísica, cuenta con la suficiente enjundia como para merecer un análisis. El Real Valladolid perdió. Otra vez. La tercera en casa, de ocho partidos como local. Una cifra inasumible para pensar en el ascenso, cuando a domicilio los de Almada distan de ser una apisonadora como un cuervo de ser un águila. De muy lejos puede engañar. A media distancia no se confunde nadie.
El Pucela ha cosechado derrotas por dejadez, ya sea porque no hacía nada para meterse en el partido, o no entendía por dónde iba el juego, renunciando así a competir. Quizá no lo hacía a propósito, pero carecía de libro de instrucciones Y su caos estaba asegurado. Nadie hacía nada por cambiar de guión.
Pero ante Las Palmas la pérdida de los puntos fue diferente. Quiso, lo intentó, pero no pudo. Y lo peor: no supo. Refugiarse esta vez en la mala suerte, además de explicación para mediocres, supone pensar que Amancio Ortega es multimillonario y usted no porque él tuvo las cartas de cara.
El Real Valladolid no sabe. Y no puede. No marca. Le falta gol. Construye poco, lo justo. Y después de catorce partidos, un tercio exacto de la temporada, se desconoce cuál es su personalidad. Almada puede aducir que sus atacantes fallan en la definición. Y tiene toda la razón. Pero en un ejercicio instrospectivo que va más allá, debería preguntase si sus planteamientos exprimen al máximo las posibilidades ofensivas del equipo o muestran su versión más débil. Porque muchas veces el Pucela juega como si los futbolistas se hubiesen juntado uno de cada país para llegar al campo poco antes del choque, entrenando por su cuenta. Ver los automatismos ofensivos y defensivos de Las Palmas, y compararlos con los del Real Valladolid, es como para llorar. ¿Son mejores los canarios o es que están más trabajados?
El cuadro amarillo puede tener mejor plantilla. Pero parece mucho mejor. Y eso yendo a piñón fijo. Desde el gol, y fue en el minuto 13, los de Luis García se dedicaron a perder tiempo y aprovechar contras, renunciando al empaque que podían haber ganado si hubiesen sido más ofensivos.
Almada, queda dicho, siempre podrá refugiarse en el burladero de los fallos individuales. Con el mismo once de Cádiz, Delgado cruzó al inicio demasiado un balón. Después Federico tuvo dos oportunidades, una con cada pierna, en el mismo minuto 11 que malogró, una con parada del portero. En el 27 Amath tiró solo ante el meta tras un gran pase de Marcos André pero le faltó rapidez y un defensa tocó el cuero lo justo para que lo desviase Horkas. En esta misma mitad, Tomeo cabeceó a las manos del croata un córner.
Cinco oportunidades. A Pejiña le cayó un balón en el extremo, se fue de Bueno, mal colocado. Torres le dejó que se perfilase con la izquierda para tirar y batió por el palo corto a Guilherme, que esta vez pudo haber llegado. Gol. Y partido, como se dice en tenis.
Al Pucela no le salían las cosas, pero lo intentaba. El público, pese al diluvio, apoyaba o callaba. Una reunión la víspera entre club, jugadores y peñas quiso poner sordina a los pitos. Lo consiguió aunque el gol local, pese al silencio, no llegó.
El Pucela lo intentaba, pero cada vez más cerca del territorio de la anarquía. Los cambios de Almada descosieron al equipo y su segundo Darwin Quintana vio por tercera vez en la temporadas la roja. Parece poner más empeño en ser expulsado que en ensayar el balón parado, si es que es de su dominio.
Chuki envió un tiro cerca del palo. A Marcos André le anularon un gol por falta previa, ya en el lapso en que se juega con más testosterona que neuronas. Alejo envió un tiro al larguero. Lukovic y Clemente pudieron marcar en la otra orilla, porque Las Palmas también llegaba. Debutó Mario Domínguez, de 16 años, pero en el minuto 82. Igual se le pedía arreglar el partido
El choque murió con el Pucela dominando. Ni una pega se le pueden poner a sus ganas. Pero es entonces cuando salen a flote sus carencias.Las de calidad son cosa de los jugadores; la de orden que hacen que todos los futbolistas parezcan peores, del míster.
FICHA TÉCNICA
Real Valladolid: Guilherme; Alejo, Tomeo, Torres, Bueno; Federico (Domínguez, min.82), Ponceau (Lachuer, min.82), Juric, Amath (Biuk, min. 63); Marcos André (Arnu, min. 72) y Delgado (Chuki, min.46).
Las Palmas: Horkas; Marvin, Sergio Barcia, Mármol, Clemente; Amatucci, Kirian Rodríguez (Iñaki, min. 62); Pejiño (Viti, min. 52), Fuster (Viera, min. 74), Ale García (Iván Gil, min. 45); y Lukovic (Jesé, min. 74).
Árbitro: González Díaz.
Tarjetas amarillas: Mármol, Torres, Alejo, Juric y Marvin.
Tarjetas rojas: Darwin Quintana (segundo de Almada).
Goles: 0-1: Pejiña (min. 13).
Incidencias: José Zorrilla. 14.894 espectadores.