FÚTBOL / LALIGA HYPERMOTION
Triunfo en un partido loco
El cuadro blanquivioleta recupera la senda de la victoria con dos goles en los minutos 92 y 99 en un partido con tres penaltis y dos largueros / Maroto, clave en la revolución final

Jugadores del Real Valladoid se echan encima de Maroto tras marcar el tercer gol blanquivioleta.
El Real Valladolid recuperó la senda de la victoria en un partido que se volvió loco en su recta final. Después de tres penaltis (dos a favor del Almería) y dos largueros, el Pucela, cuando parecía abocado a perder, se impuso por un 3-1 que no fue merecido pero es real. Y esto se trata de noquear, no de lo bonito que pegues, pero bien haría el Pucela y sobre todo Almada en sacar conclusiones que a veces la victoria enmascara.
Porque el mayor halago que se puede hacer a este Real Valladolid es destacar lo bien que le va para lo poco hecho que está. Como esas magdalenas aún blandas en su horneo pero que desprenden ya un olor que invita a comerlas. El problema es que pueden quedarse a medio hacer o quemarse. Depende de la habilidad del cocinero. O sea, de Almada.
Su equipo parece que juega a una variante del fútbol que no es el fútbol sala ni el fútbol playa. Consiste en recuperar lo antes posible el balón para dárselo al rival y repetir el proceso hasta la extenuación. Es como lo de coger el cerdo engrasado que se hacía antes en algunas fiestas de los pueblos.
En una de ésas puede llegar un gol. A favor o en contra. Excepto en los primeros minutos de la segunda parte se jugó a eso. Y el Pucela está contando con la suerte que Napoleón pedía para elegir generales.
A este Real Valladolid le está sonriendo durante la pretemporada y casi todas las jugadas dudosas son a su favor. Ayer la moneda cayó de cara cuando parecía posarse de canto. Embarba falló un penalti (lo paró con enorme mérito Guilherme, pero los máximos castigos los fallan quienes los tiran) y el árbitro anuló por falta un tanto de Bonini, previa tragada del meta portugués al atrapar el balón.
Estas fueron dos de las tres grandes ocasiones de la primera parte. La otra fue el gol. Una internada de Biuk por la banda izquierda finalizó con un recorte hacia el interior y tiro. El balón pegó en un defensa y llegó a Marcos André, quien realizó un efectivo y bello escorzo para rematar de cabeza a la red. El brasileño fue una de las novedades en el once, junto a Ponceau, al que apenas se vio entrar en juego.
Ya en la segunda mitad, y desde el minuto 71, ocurrió todo esto: Meseguer cometió un penalti estúpido por agarrón que Arribas convirtió en gol. Arnau perdonó el 1-2 tras una contra, al rematar al travesaño. Latasa sí acertó con el 2-1 al convertir un penalti por mano de un rival después de otro larguero de Maroto y, con el Almería volcado al final, un balón tocado por un oponente le llegó al adelantado Biuk, que por tanto no estaba fuera de juego; el croata centró, Latasa remató, sacó Andrés y Maroto, espectacular en ataque y defensa durante los escasos minutos en que estuvo en el campo, embocó a gol. 3-1. Ficticio por juego, efectivo a los efectos de ascenso que desea el Pucela.
La primera parte fue de juego áspero y balón descontrolado. El comienzo de la segunda fue para el Real Valladolid, incapaz de traducir su posesión en jugadas de peligro. El juego se fue inclinando progresivamente hacia el lado del Almería y hasta que no llegó el 1-1 no funcionó la épica, como esos relojes de cuerda a los que hay que dar un manotazo para que funcionen. El equipo de Almada funciona mejor desde la angustia, que es cuando se suelta.
El míster, una vez más, se acordó tarde de que se pueden hacer sustituciones para cambiar el sesgo de un partido. La suerte le acompañó una vez más pero hay piezas de su puzle que se están oxidando.
Amath juega a cámara lenta y sólo destacó en el primer partido, mientras que Ponceau no deja rastro de nada durante su presencia sobre el césped. Meseguer es demasiado intermitente (no cambia) y al Pucela le falta el control y buena gestión de balón que se vio en un Almería mucho peor defensivamente.
El uruguayo cuenta al menos con los cimientos de la defensa bien asentados. Ahora se trata de aprovechar las piezas que le han dado para construir algo que vaya más allá de una casa de adobe. Y pronto.
FICHA TÉCNICA
Real Valladolid: Guilherme; Alejo (Trilli, min. 75), Tomeo, Torres, Bueno; Juric, Meseguer (Alani, min. 84); Amath (Federico, min. 62), Ponceau (Maroto, min. 84), Biuk; y Marcos André (Latasa, min.76).
Almería: Andrés; Chirino (Luna, min. 73), Monte (Aridane, min.79), Bonini, Muñoz; Guedes (Horta, min.46), Dzodic; Embarba (Arnau, min. 64), Arribas, Melamed; y Baptistão (Thalys, min. 74).
Árbitro: Arcediano Monescillo.
Tarjetas amarillas: Guilherme, Monte, Guedes, Alejo, Baptistão, Meseguer, Federico, Bonini, Dzodic y Latasa.
Goles: 1-0: Marcos André (min. 21).1-1: Arribas (p) (min. 73).2-1: Latasa (p) (min. 92). 3-1: Maroto (min. 99).
Incidencias: Estadio Zorrilla. 16.345 espectadores.