Diario de Valladolid

REAL ZARAGOZA - REAL VALLADOLID ( LA CRÓNICA)

Empate del Real Valladolid en la cuadrícula de Almada (1-1)

Meseguer hace buena la tercera Ley de Newton enmendando con su gol de espuela la grave pérdida de balón que supuso el 1-0 del Zaragoza / Almada, en sus trece, erre que erre, repite modelo para un Pucela gris y con muy poca pegada

Meseguer celebra el 1-1 enmendando su error que supuso el gol inicial del Zaragoza.

Meseguer celebra el 1-1 enmendando su error que supuso el gol inicial del Zaragoza.LALIGA

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Ocho puntos en cuatro jornadas para que el Real Valladolid siga en la parte alta de la tabla. Un empate, otro empate que sin embargo sabe a poco. Entre otras cosas porque su rival, Real Zaragoza, solo lleva dos tras el 1-1 fruto de un fútbol rácano al más puro estilo del Cholo Simeone, donde su entrenador Gabi, parece calcar al dedillo las enseñanzas de ese fútbol sin fútbol de guerra de guerrillas.

El Real Valladolid pagó caro esa falta de pegada que le dejó retratado en la primera mitad donde no fue capaz de disparar ni un solo tiro a puerta, ni entre los tres palos ni fuera de ellos. De poco, más bien de nada, le sirvió esta vez hacerse con la posesión de balón con un 57%. Porque sin trenzar una mísera jugada, con una pésima elaboración, nada se puede pedir y más ante un rival que por momentos parecía que jugaba al empate convertido en un frontón.

Un lance del partido en el estadio modular Ibercaja entre el Zaragoza y el Real Valladolid

Un lance del partido en el estadio modular Ibercaja entre el Zaragoza y el Real ValladolidLALIGA

Pero el empate del Real Valladolid, con mejora en la segunda mitad, eso sí, es un claro ‘déjà vu’ de lo que se ha visto en la presente temporada, en las tres jornadas anteriores. Es la sensación de haber vivido una situación igual. Y no solo por la alineación inicial, archi repetida en la que un ‘cuadriculado’ Guillermo Almada parece que quiere que se la aprenda de ‘memorieta’ el aficionado de a pie. Difícil de explicar. ¿No hay más variantes de momento después de que el técnico uruguayo tras el cierre de mercado se sintiese satisfecho de disponer de ellas? Lo cierto es que el primer cambio de partido en la ya mermada delantera, llegó por obligación tras el descanso por lesión (un pisotón) de un invisible Latasa. Invisible no por no aparecer sino porque no le llegó ningún balón, algo para anotar y... corregir en la libreta de Almada.

Al novel Jorge Delgado le llegó la alternativa de forma inesperada. Una oportunidad de 45 minutos para cambiar el partido. El resto de cambios, apuntados en la cuadrícula, los mismos de siempre. Casi hombre por hombre, casi hasta de forma premeditada con el cambio de los dos laterales incluido en el tramo final.

Un lance del partido en el estadio modular Ibercaja entre el Zaragoza y el Real Valladolid

Un lance del partido en el estadio modular Ibercaja entre el Zaragoza y el Real ValladolidLALIGA

Pero cuando el partido, malo de solemnidad sobre todo por la incapacidad de un rival anclado al ‘cholismo’ llegó el gol del Zaragoza. Un regalo, Imperdonable. Meseguer perdió el balón en la última línea y el regalo lo aprovechó por Dani Gómez para poner el 1-0. Nadie se lo podía creer. Ni siquiera el propio delantero zaragocista que se quitó la camiseta para celebrarlo cuando restaba media hora para finalizar el encuentro con la consiguiente tarjeta amarilla.

El once inicial del Real Valladolid repetido por cuarta vez esta temporada. De récord.

El once inicial del Real Valladolid repetido por cuarta vez esta temporada. De récord.LALIGA

La pregunta era obligada. ¿Qué hacía Meseguer tan atrás en esa posición? Inexplicable. Afortunadamente el centrocampista blanquivioleta, solo dos minutos después enmendó su grave error con un gran gol de espuela tras un centro de Biuk a la salida de un córner sacado en corto . 1-1 y vuelta a empezar. Alivio, suspiro de Almada tras entrar con suspense el VAR a revisar la jugada con tres minutos interminables. El guión, su guión, volvía a tener validez en la cuadrícula. Los cambios programados, de nuevo tardíos y totalmente previsibles.

El empate ejerció de despertador de un Real Valladolid, al menos más incisivo, poco pero con más llegadas ante las facilidades de un Zaragoza hundido atrás que sufría una y otra vez a la espalda de sus laterales y que incomprensiblemente parecía conformarse con el empate, el segundo de 12 posibles.

El tramo final de partido ganó emoción, primero en el minuto 80 con una parada salvadora de reflejos de Guilherme tras un remate del Zaragoza rebotado y dos minutos después la tuvo Delgado y en el 88 Garriel para estrellar su chut en el portero cedido por el Alavés.

Al final un empate (1-1), a mucho, a nada, para seguir invictos (el mal menor)  pero que no sirve para asaltar el liderato tras la derrota del Sporting en Riazor (1-0).

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