Un descenso cocido a fuego lento

Ningún estamento se libra del patético desastre del peor Real Valladolid de la historia / Senn & Ferrero, Ronaldo, la dirección deportiva, los entrenadores y la plantilla han confeccionado el ataúd del equipo para acabar en Segunda

Marcos André, en el suelo, se lamenta en una acción de un partido de esta temporada.LALIGA

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El descenso del Real Valladolid ha sido tan previsible como coral. Desde agosto sonaron las alarmas de un desastre más que probable para un equipo con una plantilla de muy escasa calidad y completamente descompensada. Era la única de toda Europa sin un lateral izquierdo específico.

Ronaldo y sus socios en esta aventura no pudieron ni supieron hacer el negocio esperado, con especial protagonismo del bufete Senn & Ferrero, donde se toman las grandes decisiones en torno al club y posta obligada para todos los que negocien su incorporación al equipo o busquen la compra de la entidad. Aquí el que manda es Julio Senn.

La idea de un estadio completamente remozado y la construcción de la Ciudad Deportiva quedaron aparcados. Y la respuesta del club, ante la imposibilidad de hacer el negocio esperado para provocar una venta mayor con estos dos grandes activos, fue la de descapitalizar deportivamente el equipo y obtener beneficios de otro modo. El descenso era sólo cuestión de tiempo. Con lo que no se contaba era con el ridículo que traería aparejado, pues se pensaba vender antes el club. No es lo mismo hundirse en silencio que con una sirena a todo volumen. Pero la caída a los infiernos del Real Valladolid se ha debido a una serie de problemas concatenados que han aumentado la onda expansiva del desastre.

1.-  SENN & FERRERO. Siempre en la sombra, desde este bufete de Madrid (o ‘boutique’, como les gusta anunciarse) se diseña toda la estrategia del club. Es paso obligado para el visto bueno a las negociaciones o incorporaciones de directores deportivos, entrenadores y algunos jugadores. Las estrategias económicas se deciden desde allí. La primera fue la búsqueda de inversores y colocar a Ronaldo como figura pública de todo el entramado societario. El brasileño también puso dinero propio pero la inversión en el club se canalizó mediante el fondo Ben Oldman Partners, que cobra altísimos intereses anuales. Los movimientos de cara a la futura venta también pasan por la plaza de la Lealtad número 3 de Madrid, ubicación del bufete y domicilio también de Tara Sports 2018 SL, sociedad mediante la que los nuevos dueños desembarcaron en Zorrilla. La imposibilidad de comprar el estadio y el retraso en su reforma y en la construcción de la Ciudad Deportiva tumbaron la estrategia diseñada para el negocio.

Julio Senn protagonizó un hecho curioso al darse la vuelta tras salir de una junta del club y ver que iba a ser fotografiado. Siempre huye del primer plano y prefiere estar en la sombra cuando se trata del Real Valladolid.

2.- RONALDO. No llega a ser una figura decorativa porque aceptó el puesto de presidente a cambio de una alta remuneración y tiene potestad para tomar decisiones deportivas y algunas administrativas. Si oficialmente posee aproximadamente el 10% de su fortuna invertido en el club, parece no importarle. Su ligazón con el Real Valladolid y la ciudad ha caído en picado y este año sólo ha comparecido en Zorrilla en el primer partido. No sólo ha experimentado una desafección respecto al equipo, sino que ha intentado exteriorizarla para que lo viesen las administraciones públicas que no han colaborado con el negocio colectivo.

Tiene imposible volver a Zorrilla, ya no habla del Real Valladolid y el club está en la práctica secuestrado por él y sus superiores. Sólo le queda vender y marcharse con el rabo entre las piernas. En el club son famosas las esperas, a veces de días, para que decida sobre algún aspecto urgente del funcionamiento habitual del club.

3.- DIRECCIÓN DEPORTIVA. Un tridente formado por Paulo André desde Brasil, y Bruno Mazziotti y Domingo Catoira desde Valladolid. Un desastre total de dos amigos de Ronaldo junto a un colaborador que dice sí a lo que le presenten y hace de payaso que se lleva los tartazos en la cara, en caso de crisis. Han confeccionado una plantilla indigna para la categoría, vendido jugadores fundamentales y fichado medianías. Les ha mandado hacer caja y ninguno se ha rebelado. Los dos primeros por amistad; el tercero, por sumisión. Salieron Boyomo en verano y Juma y Rosa en invierno. Moro no se fue porque estaba lesionado. Sus errores con los entrenadores han sido enormes, uno detrás de otro. Su vinculación sentimental con Valladolid y el Real Valladolid es nula.

4.- ENTRENADORES. Pezzolano, Cocca y Rubio han sido sendos fracasos. Es verdad que trabajaban con una materia prima de mala calidad, pero incluso equipos de Primera o Segunda RFEF cuentan con un estilo de juego y una personalidad reconocibles. El Real Valladolid nunca la ha tenido. Ha estado muy mal trabajado, especialmente en la faceta defensiva.

La exigencia desde el banquillo era cada vez menor. Pezzolano, ultradefensivo, se fijaba más en el comportamiento que en la contribución en el campo. Quería docilidad, no calidad, y no se sabía ganar al jugador díscolo. Cocca aumentó la carga de trabajo y eso a un grupo de jugadores con tendencia general a la ley de mínimos y escasamente ambicioso no le gustó. Habían tenido a Rubio de interino hasta la llegada del argentino y el ex jugador volvió. El papel del riojano de Reina Madre dejando hacer a los jugadores y sin imponerse cuando hacía falta le ha convertido en el peor técnico de los tres, con los números encima de la mesa. Su gestión en el incidente de Luis Pérez ha sido lamentable.

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5.- JUGADORES. Una cosa es ser malo y otra ser vago. La falta de calidad era evidente, pero las ganas y la ambición deben venir de serie. Y sólo se dio en algunos casos. La desafección de los futbolistas con el equipo fue gradual, a medida que no iban cumpliendo con sus objetivos. El hecho de que hubiese muchos de fuera y con pocos años de blanquivioleta no ayudaba a crear el vínculo emocional que hiciese rendir mejor al equipo. Y con los malos resultados, llegan las crisis. La plantilla se dividió en grupos con cada vez más escasa relación, lo que se transmitía sobre el campo. Y cada vez se soportaba peor que Kenedy, con 2,8 millones de ficha, fuese una figura decorativa. La agresión en el banquillo de Luis Pérez a Latasa acabó por exportar a todo el mundo en lo que se ha convertido este Real Valladolid. De Segunda en todos los aspectos, excepto en el de la afición.