BALONMANO
Pisonero se achanta
El técnico del Recoletas Salud Atlético Valladolid no quiere hablar con tanta claridad del objetivo de Europa:«Hablar de Europa es un paso muy largo»

David Pisonero en el partido ante Guadalajara esta temporada.
David Pisonero levanta el pie del acelerador. Y lo hace justo un día después de que Mario Arranz pisara el suyo. Porque si el presidente del Recoletas Salud Atlético Valladolid señalaba ayer que «nuestro siguiente paso es acceder a Europa», el entrenador ha preferido hoy rebajar el tono y poner tierra de por medio con ese objetivo. Dos discursos, dos velocidades y, sobre todo, dos maneras de entender hasta dónde debe mirar el equipo esta temporada.
Arranz habla de Europa como el siguiente escalón. Pisonero, en cambio, la contempla desde la distancia. «Hablar de Europa es un paso muy largo», advierte el técnico. No hay una contradicción frontal, pero sí una evidente diferencia de perspectiva. El presidente mira al horizonte; el entrenador mira al camino que queda hasta llegar allí. Uno fija la ambición y el otro recuerda el precio que hay que pagar para alcanzarla.
Y Pisonero conoce como pocos ese precio. Sabe que en Asobal no hay atajos y que Europa no se consigue por decreto. Hace falta regularidad, ganar fuera de casa y mantener el pulso durante una temporada entera. «Nos quedamos a muchos puntos la temporada pasada, se necesita mucha regularidad», recuerda. Es su manera de poner contexto a las palabras de su presidente y de evitar que una aspiración legítima se convierta demasiado pronto en una obligación.
Porque una cosa es querer llegar y otra pensar que se está llegando. El Atlético Valladolid puede mirar hacia Europa, pero Pisonero no quiere que el equipo corra antes de haber aprendido a caminar. Su discurso es mucho más terrenal y centrado en hacer de Huerta del Rey un fortín: «El objetivo es afianzar lo de casa, fuera es muy complicado sumar en Asobal». Primero Huerta, después la carretera y, solo entonces, las cuentas de la parte alta de la clasificación.
Y ahí aparece otro argumento de peso: el presupuesto. «A nivel presupuestario seremos el 11 o el 12», señala Pisonero. El dato explica buena parte de su cautela. En una competición cada vez más igualada, el margen de error se estrecha y los equipos con mayor capacidad económica parten con más herramientas para sobrevivir a una temporada larga. Europa es posible, pero no sencilla. Ni mucho menos automática.
Pisonero tampoco pierde de vista lo que han crecido el resto de equipos castellanoleoneses. Ademar se mantiene «muy parecido al año pasado», mientras que Villa de Aranda «ha dado un paso adelante y mejorado su plantilla». Y Nava ha «revolucionado mucho» su proyecto». Más competencia, por tanto, para una pelea en la que cada vez hay menos margen.
Frente a ellos, Pisonero confía en un Atlético Valladolid joven, pero ilusionado. «Les veo bien, con ganas y mucha ilusión», asegura. La juventud obliga a asumir que habrá momentos de aprendizaje, pero también ofrece energía y margen de crecimiento. La clave, según el técnico, estará en que el equipo sea capaz de «llevar los partidos a nuestro terreno», una condición indispensable para convertir las buenas sensaciones de la pretemporada en puntos.