Diario de Valladolid

VALLISOLETANOS POR EL MUNDO

Desafío vallisoletano de 3.000 kilómetros en el Ártico

El explorador iscariense Antonio de la Rosa inicia en Canadá el exigente cruce del Paso del Noroeste, en solitario y sin asistencia, sobre una tabla SUP de Paddle Surf para conectar el Atlántico con el Pacífico

Antonio de la Rosa antes de iniciar su aventura en Canadá.

Antonio de la Rosa antes de iniciar su aventura en Canadá.POSO VISUAL

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¿Quién dijo miedo? El novelista francés Víctor Hugo decía «intentar, desafiar, persistir, perseverar, ser fiel a sí mismo, pelear a brazo partido con el destino, dejar asombrada a la catástrofe cuando ve qué poco miedo nos da, ora enfrentarse al poder injusto y ora rebelarse contra la victoria ebria, resistir, plantar cara: ése es el ejemplo que necesitan los pueblos y la luz que los electriza». Un pensamiento que bien se podría trasladar a un vallisoletano, Antonio de la Rosa que, de puntillas y sin hacer ruido, vuelve a desafiar a la lógica con otra, la enésima, aventura imposible y épica. Apenas un año y medio después de completar con éxito la expedición en solitario al Polo Sur Geográfico, recorriendo casi 1.200 km con esquís y un trineo de 70 kg en 39 días bajo condiciones extremas, se embarca en otra odisea, esta vez de casi tres meses de duración y 3.000 kilómetros de recorrido. En esta ocasión Antonio de la Rosa afronta el cruce del Paso del Noroeste en el Ártico canadiense sobre una tabla de SUP de expedición, en solitario y sin asistencia.

El explorador iscariense, con el apoyo de su pueblo natal, iniciaba su aventura extrema desde la comunidad de Pond Inlet en el Ártico canadiense tras completar durante casi 10 mdías los preparativos finales y la coordinación de la ruta con las autoridades del país norteamericano. Por delante Antonio de la Rosa tiene más de 3.000 kilómetros de navegación ártica sobre una tabla de paddle surf, en una de las travesías más exigentes que pueden emprenderse hoy en el planeta, sin equipo de apoyo, sin reabastecimiento externo salvo una parada prevista a mitad de camino y en un entorno donde el viento, las corrientes y el hielo dictan cada jornada.

Itinerario de 3.000 kilómetros del Paso del Noroeste entre Pond Iniet y Tuktoyaktut.

Itinerario de 3.000 kilómetros del Paso del Noroeste entre Pond Iniet y Tuktoyaktut.POSO VISUAL

En los días previos a la salida, De la Rosa coordinó su plan de ruta con Parques Nacionales de Canadá y la Real Policía Montada de Canadá (RCMP), que le recomendaron evitar el rodeo por el norte de la isla de Bylot: un tramo con corrientes marinas particularmente fuertes y donde la normativa del parque nacional Sirmilik y del santuario de aves migratorias de Bylot prohíbe pisar tierra en toda su extensión.

La ruta definitiva parte desde Pond Inlet y bordea la costa sur de la isla de Bylot por las aguas más resguardadas del Eclipse Sound, hasta alcanzar Button Point, el extremo suroriental de la isla, punto que marca el inicio formal del Paso del Noroeste y que se abre al estrecho de Lancaster, la puerta oriental histórica del Paso, transitada por las expediciones clásicas de Parry, Franklin y Amundsen. De la Rosa dispone de un dispositivo de emergencia (SOS satelital) cuya activación deriva de forma inmediata en la coordinación del servicio de rescate con hasta cuatro helicópteros a lo largo de la ruta.

De la Rosa con las bolsas de alimentos.

De la Rosa con las bolsas de alimentos.POSO VISUAL

Despliegue de más de 200 kilos

De la Rosa partió ayer domingo con 35 días de comida a bordo y prevé una parada de reabastecimiento en la comunidad de Cambridge Bay, aproximadamente a mitad del recorrido. El aporte calórico diario será de 4.400 kilocalorías, ligeramente superior al usado en su travesía al Polo Sur, con el objetivo de evitar una pérdida de peso significativa durante la expedición. 

Un despliegue logístico de más de 200 kilos: 90 kilogramos de equipo y suministros, 35 kilogramos de la tabla Sunova (una tabla de paddle surf reforzada para poder ser arrastrada sobre el hielo, haciendo las veces de trineo) y 90 kilogramos del propio explorador. En total, unos 215 kilogramos en movimiento al arrancar, un peso que se reducirá de forma progresiva conforme el explorador vallisoletano consuma alimentos y combustible.
Primeras remadas del vallisoletano.

Primeras remadas del vallisoletano.POSO VISUAL

«El Ártico no lo pone fácil antes de empezar»

El explorador iscariense iniciaba su odiseica ruta con problemas y con vientos de cara que alcanzaron los 50 kilómetros por hora. «El Ártico no lo pone fácil ni antes de empezar. Pero las ganas de palear y de iniciar esta
aventura están intactas». Las primeras dos horas y media de travesía transcurrieron con corriente favorable y sin oleaje, en condiciones óptimas para el arranque pero al alcanzar la punta, se encontró con un viento de cara del este de más de 50 km/h que le impidió avanzar. Ante la imposibilidad de progresar, decidió buscar refugio en una cala, donde permanecerá hasta que las condiciones cambien. «Voy a intentar hacer un cruzado mañana (por este lunes) a ver si es posible pasar a la isla de Bylot para ir protegido del viento».
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