Diario de Valladolid

TRES SEGUNDOS / OPINIÓN

El baloncesto, castigado al rincón de pensar

Burgos por partida doble, Palencia y Zamora adelantan por la derecha a un CBC Valladolid que tras el descenso a Segunda FEB se ve obligado a cambios y no a una nueva huida hacia adelante

Imagen del UEMC Real Valladolid Baloncesto-Menorca, el partido que lleva al descenso.

Imagen del UEMC Real Valladolid Baloncesto-Menorca, el partido que lleva al descenso.PHOTOGENIC

Publicado por
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Es muy difícil de asimilar que el baloncesto de elite de Valladolid estará la próxima temporada en el segundo sótano, en la Segunda FEB o lo que es lo mismo la tercera categoría del baloncesto profesional español. Ha pasado ya un mes desde que se certificara el descenso y todavía sigo sin creérmelo y preguntándome una y otra vez casi de forma enfermiza cómo la incapacidad se apoderó del club. Porque lo pinten como lo pinten el descalabro es mayúsculo. Porque el baloncesto de Valladolid, con más licencias, con más población y con más historia (fue fundadora de la ACB) no es ni mucho menos lo que era si nos retrotraemos al pasado, a ese pasado glorioso en el que disfrutábamos de la ACB con los Sabonis, Oscar Schmidt, ‘Gordo’ Williams, Lalo García y compañía.

Eran otros tiempos en los que en el peor de los casos nunca hubiéramos imaginado que el baloncesto de Valladolid estaría por detrás del de Burgos (y por dos veces, con San Pablo y Tizona), Palencia y Zamora. Sí, porque al baloncesto vallisoletano, muy mal gestionado, le han adelantado por la derecha. Es la triste realidad que le toca vivir ahora a un CB Ciudad de Valladolid que fruto de su incompetencia e incapacidad, la misma que enterró años atrás al desaparecido CB Valladolid, le toca pasar por un largo camino de penitencia en el desierto casi con el único aliciente de vivir los derbis ante Ponferrada y otro gigante caído y obligado a la reconstrucción como es León, ahora Cultural Leonesa, también absorbido por el fútbol aunque aún no condenado y a la postre abandonado como ha pasado en Valladolid con el Real Valladolid CF.

El CBC Ciudad de Valladolid vuelve diez años después (el nuevo club cumplirá una década el próximo miércoles) a estar castigado al rincón de pensar como los malos estudiantes. La regeneración es obligada pero no solo arriba, algo obvio, sino también abajo, en una cantera que parece vivir de espaldas a la realidad. Una realidad en la que también ha perdido la hegemonía autonómica (aunque encabece el ranking) con solo dos de sus cuatro primeros equipos accediendo al Campeonato de España y no como campeones sino como subcampeones de Castilla y León, con el añadido del descenso también sufrido por el filial, de Tercera FEB a Primera Nacional.

El baloncesto de base en Valladolid está roto. Es obvio aunque esto da para otra opinión y una profunda reflexión. 

El borrón y cuenta nueva en el CBC Valladolid obliga a abrir nuevos horizontes para cuanto menos recuperar cuanto antes los galones, primero en Castilla y León, donde ha pasado de ser referencia a ser el último de la fila. Ver para creer. 

El silencio, que tampoco precisamente ayuda a la hora de ilusionar, parece acompañar al club en su caída a los infiernos. El viernes habrá noticias. Ya veremos si ilusionantes y sobre todo, lo más ioportante, convincentes. Porque las últimas solo abrieron un mar de dudas en ese más de lo mismo con... los mismos. 

En el entorno se teme una nueva huida hacia adelante, cuando lo que hace falta es virar por completo. Igual hay que quitarse los anillos de divo y preguntar a los que saben y también llamar a Palencia, Burgos, y  Zamora para ver qué han hecho bien. Que es mucho, muchísimo. 

Se sigue trabajando en la sombra, en los sótanos de un club en cuyo tejado sigue de momento sin tener resuelto, su máxima angustia, los contratos del director general Enrique Peral y el del director deportivo Pepe Catalina, con la puerta de salida abierta para ambos con la obligación eso sí de negociar. Porque ellos solo defienden sus derechos de algo que está firmado, sus contratos. ¿Quién los firmó, cómo se firmaron, por qué,  en qué condiciones? Eso es otro cantar ya sin solución.

La llegada de savia nueva al club también es una necesidad. Porque cuando un proyecto se agota, y este se ha agotado, vaya si se ha agotado, hacen falta caras nuevas en todas las áreas del club para despertar confianza. Arriba y abajo para no caer en los mismos errores. En el grupo de socios o propietarios del club (abriendo la horquilla de los famosos 16), en el área técnica, a pie de cancha... Pero para eso hay que ser claro y saber lo que realmente se quiere y hacia dónde quiere ir el club.

tracking