BALONCESTO / PRIMERA FEB
Citalopram para el UEMC Real Valladolid Baloncesto
Sigue el martirio para el depresivo conjunto de Iñaki Martín, que vuelve a ser borrado del campo en el derbi regional por un San Pablo Burgos, que sin firmar su mejor partido, le pasó por encima (88-61)

Kovacevic arma el brazo ante el punteo de Stumbris.
Fluoxetina, citalopram, sertralina, paroxetina, escitalopram.... Es lo que le hace falta en estos momentos al depresivo UEMC Real Valladolid, un equipo sin alma, sin fuerza, sin conexión. Robots que se dirigen partido tras partido hacia la derrota. Pensar en sorprender al San Pablo Burgos después de solo siete días antes haber caído con estrépito y sonrojo incluido en casa ante el colista Morón, sonaba a pura utopía incluso a sacrilegio. Porque la diferencia en estos momentos entre burgaleses y vallisoletanos es abismal, física, técnica, táctica y... mentalmente.
El UEMC Real Valladolid quiere (o no) pero no puede. San Pablo hizo lo que quiso pese a que la mirilla de su batería exterior comenzó totalmente desviada. El 4 de 14 en el ecuador del primer cuarto convirtió a sus tiradores en escopetas de feria para alivio de un equipo blanquivioleta (ayer con su segunda equipación blanca) estancado que supo sobrevivir en el arranque de partido gracias al estancamiento ofensivo de su rival. El 7-6 del minuto 6 fue tan solo un espejismo. Solo era una cuestión de tiempo y que los tiros, muchos tiros liberados de los burgaleses acabaran camino de la lógica en el cesto.
Pero como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente que... Y Burgos despertó de su extraño letargo para mortificar una y otra vez el aro vallisoletano. El 19-11 al final del primer cuarto tuvo continuidad en el segundo acto para dejar el partido visto para sentencia al descanso. Sí porque los 18 puntos de desventaja (43-25) parecían un muro gigante y abismal totalmente insalvable. Goloman, con 12 puntos, hizo con buena caligrafía los deberes para liderar a su equipo en ataque.

Mballa, en una acción del derbi ante San Pablo Burgos.
La depresión y la falta de chispa, activación y energía defensiva del cada día mas preocupante Real Valladolid Baloncesto se hizo patente tras el descanso.
LA VENTANA INDISCRETA
- Valoración. Los 27 puntos de desventaja no reflejan la diferencia abismal sobre el campo. Burgos pese a no estar fino, rotó su banquillo sin peligro para acabar ¡109-60 en valoración!
- Desconexiones. Es extraño que haya jugadores que han optado por apagar su maquina. ¿Qué pasa con Demers? Americano. Y otra vez 0 puntos y solo 15 minutos en pista.
- Regalos. El Real Valladolid puede dar gracias de perder solo por 27 puntos. Entre otras cosas porque regaló a su rival 28 posesiones más con 11 rebotes ofensivos y 17 pérdidas.
Ni siquiera el pírrico arreón de los vallisoletanos en el inicio del tercer acto (47-34), cortado de raíz por Bruno Savignani con un tiempo muerto, sirvió para algo. La distancia ente unos y otros era abismal. Era una solo una cuestión de tiempo y... de puntería. Porque la mirilla de los exteriores burgaleses, afortunadamente, seguía desviada.

Iñaki Martín anima a sus jugadores en el derbi.
Como ocurriera en el partido disputado en la primera vuelta en Pisuerga, san Pablo Burgos jugó cómo y cuando quiso, incluso a golpe de espasmos, repartiendo minutos y dejando, literalmente, que el reloj cometiese su papel. El partido estaba roto muchos, muchos minutos atrás, y solo restaba saber el hambre que tenían los jugadores de menor protagonismo para ver si el partido se encaminaba a la paliza, al sonrojo y al ridículo.
Y San Pablo Burgos optó por pisar el acelerador ante su impotente rival. El deseo de la ‘segunda’ unidad burgalesa optó por hacer un destrozo. En cada acelerón de San Pablo en el marcador Iñaki Martín intentó frenarlo como pudo con tiempos muertos. Pero daba igual. El mal estaba hecho. Sin defensa no hay paraíso como tampoco si los referentes se borras, no están por la labor o... no se les busca. Como lo quiera cada uno interpretar.

Mike Torres lanza un tiro liberado en Burgos.
Savignani, aún dosificando al máximo a sus doce jugadores (el que más jugó fue Gudmundsson con 21 minutos y el que menos Wembi con 12), acabó prolongando el martirio del Real Valladolid, que se contentó por mediación de Kovacevic, con dos triples finales, con maquillar la derrota para caer por menos de 30 puntos, 27, (88-61).
Una nueva derrota, esperada por otra parte. Una bala menos en su cargador para salir del descenso. Cantabria, que perdió ante Palencia por 85-77 sigue a un triunfo de distancia. Alicante que ganó a Menorca (96-68) se va ya a dos triunfos de distancia, los mismos que Menorca, Guipuzkoa y Oviedo (estos dos últimos con un partido menos).