Valentía por montera
Tras la osada apuesta con David Pisonero el Recoletas Atlético riza el rizo con Óscar Ollero como entrenador

Valentía por montera-E.M
Dicen que la experiencia es un grado y también es el bastón de los ciegos. Craso error... al menos en Valladolid. Porque aunque la experiencia es una buena escuela, su matrícula suele ser muy cara. El Recoletas Atlético Valladolid, en su cuarta aventura en la Liga Asobal, vuelve a optar, como hiciera hace año y medio con el ‘desconocido’ (a la hora de entrenar) David Pisonero, por el carro rápido de la fortuna. Y lo hace, viendo los réditos dados por su apuesta ciega y también osada, con un entrenador que venía de entrenar a un equipo infantil como era Pisonero, por darle el bastón de mando a Óscar Ollero, un hombre, otro hombre de la casa que hasta la fecha solo había visto los toros, los grandes toros, desde la barrera como entrenador ayudante.
El Recoletas Atlético Valladolid es consciente de que cuando la crisis aporreó su puerta con la marcha, dimisión, hara-kiri o despido, como lo quieran llamar, de Nacho González como entrenador del equipo, esa expresión de valentía que supuso poner al equipo en manos de David Pisonero hizo que el pueblo, la afición, se enardeciera y los viejos entusiasmos reaparecieran en el teatro de los sueños de Huerta del Rey.
El nuevo proyecto del Recoletas Atlético Valladolid (nuevo porque aunque la base del equipo es prácticamente la misma de la pasada temporada, estrena entrenador, una pieza que en el balonmano de hoy en día es vital) arranca el sábado en el campo del recién ascendido Viveros Herol BMNava de la Asunción. Otra plaza heroica digna de los valientes con otro vallisoletano, Dani Gordo, este con mayor recorrido como entrenador que Óscar Ollero, al frente del proyecto segoviano.
El Recoletas Atlético Valladolid que apuesta con Ollero por una línea claramente continuista, al parecer, por ‘exigencia’ (como dijo en una entrevista a este periódico) del propio entrenador saliente y fichado por el Vardar macedonio, David Pisonero. Un equipo con la columna vertebral de la pasada campaña, con una media de edad de 25 años, que ha sufrido una obligada reconstrucción en la posición de pivote por la marcha de al Barça de su bastión ofensivo y... defensivo, Abel Serdio.
La llegada del ‘gigante’ Robin Dourte, del cubano Claudio Ramos y la apuesta por la joven perla Álvaro Martínez, deberían tapar junto al especialista defensivo Nico López, el gran vacío dejado en el pivote, la posición básica por antonomasia en el juego de Valladolid, por el internacional de nuevo cuño Abel Serdio.
El excelente rendimiento del equipo en el tramo final de la pasada temporada firmando la mejor posición del nuevo club en la Liga Asobal con un séptimo puesto que mejoraba la novena y octava plazas firmadas en las dos campañas precedentes, obliga casi de forma obligada a dar un pasito más. ¿Quién dijo miedo? El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente dando alas, como ha hecho, a un hombre de la casa como es Ollero.
El arranque de la Liga Asobal pondrá a buen seguro en jaque al proyecto en su versión 4.0 en la Liga Asobal. El último partido en la Copa de Castilla y León ante el Ademar ha abierto, casi sin querer, la caja de las dudas. Una derrota (36-25) sangrante que lleva a Ollero y a su equipo a la reflexión con jugadores como los intermitentes (al menos el pasado año) Rubén Río, Víctor Rodríguez o Adrián Fernández, obligados, sí o sí, a tirar del carro una vez cogido ya el ritmo a la categoría. Porque sería injusto cargar y poner toda la responsabilidad en los jóvenes como los hermanos Martínez, Serrano, el propio Dourte, Manu García. La experiencia de Diego Camino, ya con 40 años y posiblemente en el año de su despedida, y la de los dos ‘‘Robertos’’, Pérez y Turrado, ejercerá de faro más que fiable para los jóvenes.