Con los pies en el suelo
Waldo asume con naturalidad su magnífico inicio de temporada tras el éxito que supuso meses atrás su salto de Segunda B a Primera División / «Ha cambiado toda mi vida», reconoce

Waldo avanza con el balón en el partido de pretemporada ante el Sporting.-MANUEL BRÁGIMO
Waldo sigue dando alegrías al Real Valladolid. La pasada temporada ocupó el puesto del lesionado Hervías y lo hizo con éxito. Podría decirse que fue uno de los mejores refuerzos. El club no tuvo necesidad de acudir al mercado porque el recambio que necesitaba lo tenía en casa. A Waldo se le quedaba pequeño el Valladolid Promesas. Su talento merecía un premio mucho mayor y así llegó el salto portentoso de dos categorías, de Segunda B a Primera División.
Los aficionados que acudieron el pasado sábado al Santiago Bernabéu quedaron admirados por la velocidad de Waldo y por su facilidad para el regate. El Real Madrid no podía con el Valladolid y hasta tenía que reforzar la vigilancia en defensa porque tras la entrada de Waldo -sustituyó al lesionado Moyano en el minuto 59- el balón llegaba con más frecuencia a los dominios de Courtois.
La reciente visita al Bernabéu será recordada con mucho agrado por Waldo. Era su estreno en el ‘templo’ blanco, fue el jugador más destacado del Valladolid, firmó un caño antológico que dejó atónitos a Vinicius y a los hinchas del Madrid y regresó a casa con el buen sabor del empate.
Waldo cumplió 24 años el pasado 17 de agosto. Le quedan muchos años por delante para seguir perfeccionando todas las virtudes que atesora. Es consciente de la importancia que ha adquirido en el Valladolid y tiene muy claras las ideas a la hora de evaluar su progresión y la del equipo. Con la misma facilidad que sortea a sus adversarios cada vez que avanza pegado a la banda responde a determinadas preguntas de los periodistas. Hasta en tres ocasiones se le recordó ayer el famoso caño a Vinicius y el delantero respondió que lo importante fue el trabajo colectivo del equipo. «El partido contra el Madrid me dejó una sensación buena. Colaboré con el equipo en acciones defensivas y estoy aquí para lo que me pida el míster».
SALTO DE CALIDAD A LA MÁXIMA CATEGORÍA. La humildad sigue muy presente en su día a día. Waldo no ha olvidado que hasta hace unos meses era un jugador más del Valladolid Promesas, un filial modesto que la campaña anterior tuvo que pelear hasta el final para eludir el descenso a Tercera. Ahora ve el fútbol desde otro prisma y, sin embargo, prefiere hablar del equipo a pesar de que las preguntas que escucha son referidas a su notable progresión. «Tengo los pies en el suelo, no había vivido estas sensaciones y las afronto con calma. Ha cambiado toda mi vida y lo único en lo que pienso es en seguir mejorando», añade.
A pesar del buen comienzo de temporada con un triunfo y un empate en las visitas al Benito Villamarín y al Santiago Bernabéu, Waldo prefiere jugar en casa al verse más arropado por los seguidores blanquivioleta. «Estamos más cómodos en Zorrilla y contamos con el apoyo de la afición».
Pero al Valladolid le espera un tercer desplazamiento consecutivo y Waldo asegura que el equipo irá el sábado al Ciudad de Valencia en busca de tres puntos. «Será un partido difícil, como todos en Primera, porque en esta categoría todos los equipos tienen un gran potencial. Espero que nos salga un buen partido que nos dé la posibilidad de lograr los tres puntos».