Un año de éxtasis y angustia
Sergio firmó con los blanquivioleta el 10 de abril de 2018 / Tras un ascenso apoteósico, pelea por salvarse casi con la misma plantilla

-J.M. LOSTAU
Domingo, 8 de abril de 2018. El Real Valladolid se desintegra. Hundido en el undécimo puesto de Segunda tras perder 1-0 en Tarragona, el club decide que el mensaje de Luis César es tan hueco, que ha dejado de llegar a una plantilla con la que apenas se habla. El partido ante el Nàstic era un ultimátum y se decide su relevo.
Lunes, 9. La cúpula blanquivioleta se reúne para nombrar nuevo técnico. Las conversaciones previas colocaban a uno por encima del resto, por decisión del director deportivo Miguel Ángel Gómez. El elegido acepta las condiciones.
Martes, 10. El Real Valladolid hace pública la destitución de Luis César, que da plantón en su rueda de prensa de despedida, y comunica el fichaje de Sergio como nuevo entrenador blanquivioleta.
Hoy hace un año exacto.
Los 365 días del catalán como míster pucelano son un plato agridulce, pero con mucho más peso de azúcar que de limón. Su éxito apoteósico fue un ascenso impensable y ejecutado de forma fulminante, constituyéndose como el mejor equipo de Segunda en la recta final del campeonato.
Sólo perdió dos partidos de ocho. El de su estreno ante el Sporting y el de La Romareda, éste de forma injusta. En la promoción se pasó por la piedra a los asturianos y al Numancia. En esos 12 partidos sumó 8 victorias, 2 empates y 2 derrotas. En los 8 de la Liga regular captó el 66,6% de los puntos. Es decir, dos de cada tres. Cifras de ascenso directo.
El grado de pasión levantado tanto por el juego como por el ascenso provocó la Pucelamanía como nunca se había vivido en la ciudad y sobre todo en la provincia. Por primera vez en la historia del club hubo lista de espera para abonarse, al llegar al inédito número de 20.000.
La actual Liga comenzó como finalizó la anterior. A pesar de la notable inferioridad competitiva por el presupuesto más reducido de Primera y por ende la plantilla más limitada, los blanquivioleta comenzaron compitiendo muy bien.
Y eso que acusaban la ausencia del supergoleador Mata, lo que no les impidió alcanzar su culmen con una racha de cuatro victorias consecutivas, entre septiembre y octubre. Antes, el 19 del primer mes, Sergio amplió su contrato hasta 2020. El barcelonés firmó a su llegada hasta final de Liga, renovando automáticamente por la actual temporada 18-19 si colocaba al equipo en promoción.
Tras la novena jornada en la élite, los de Sergio eran sextos con 15 puntos, a tres del líder, Barcelona. La semana siguiente jugaron en viernes contra el Espanyol. De ganar, se hubiesen puesto colíderes, aunque con un partido más.
Empataron, y gracias. Un gol de falta directa de Verde en el tiempo añadido puso las tablas. A partir de entonces comenzó el bajón que ha depositado a los blanquivioleta en la frontera de la permanencia, gracias al golaveraje. En 31 partidos en Primera, los de Sergio suman 30 puntos. El 32,2%. Menos de uno de cada tres.
Sergio se enfrenta a un reto muy parecido al que afrontó a su llegada. Tiene siete partidos, en lugar de ocho, para cambiar la cara del equipo y volver a hacerlo ganador. La diferencia y la gran dificultad no sólo estriba en la categoría en que juega, sino que esta vez el técnico no debe enmendar lo hecho por otro, sino por él mismo.