El futuro está en el campo
En una semana marcada por el proyecto Ronaldo, el equipo blanquivioleta juega un vital choque contra el Villarreal después de la debacle de Huesca / Sergio baraja varios cambios en el once

-
Cinco campos de entrenamiento en los Anexos, una nueva Ciudad Deportiva, un tour por el museo y todo lo que se quiera, pero el futuro del Real Valladolid se juega en el césped. De nada sirve pensar en obras faraónicas si el rendimiento del equipo no es el adecuado. Quizás la presentación del proyecto Ronaldo haya venido bien para crear una cortina de humo y hacer olvidar el desastre de Huesca, pero hoy es el momento de volver a la realidad. Yel Real Valladolid disputa la primera final de la temporada. Puede parecer osado decir esto en la jornada 23, pero la clasificación y las sensaciones reafirman que este choque es muy importante y que el equipo de Sergio tiene que recuperar el alma que se dejó perdido en tierras oscenses.
El Villarreal, un club con 117 millones de prepuesto, visita el estadio José Zorrilla en plena UVI. Un inesperado rival directo pero que todo apunta a que le tocará lidiar con la línea de la permanencia. Por ello es vital ganar hoy para distanciarse en ocho puntos más el golaverage, ya que en La Cerámica se ganó por 0-1 con un tanto del ya no presente Leo.
Es el momento para comprobar si se sale de esta tendencia negativa en la que ha entrado el equipo y que le ha hecho encajar gol en las últimas 11 jornadas. Sin Fernando Calero, sancionado, será el momento de la verdad para Joaquín, aunque el temor también llega en forma de un Kiko Olivas que recuerda al de la época Luis César.
Tras lo de El Alcoraz, lo más lógico es que Sergio apueste por dar entrada en el campo a Míchel, ya que su ausencia se notó. Aunque puede haber otro damnificado, Toni Villa, que se encuentra desdibujado en las últimas semanas. La opción de Hervías gana enteros después de las ganas que puso en Huesca. La dupla Guardiola-Plano parece que será la apuesta ofensiva para sumar tres puntos que se antojan obligatorios.
Por su parte, el Villarreal llega con una plantilla que da vértigo por nombres, pero que esta temporada tiene los síntomas de un equipo roto. La remontada del Espanyol la semana pasada (de 2-0 a 2-2) ha sido la gota que colma un vaso que comienza a derramarse por todos los lados. La esperanza es que en esta ocasión el efecto aspirina no vuelva a estar presente en Zorrilla. Los blanquivioletas han sido capaces de renacer al Rayo y al Huesca.
Hay que sumar tres puntos y aprovechar el fin de semana para pensar, ya sí, en el gran proyecto de Ronaldo.