Diario de Valladolid

...Y tras la tempestad llegó la calma

El Carramimbre recupera la normalidad tras el episodio de las camisetas en Sevilla ganando a Palma, un rival directo por entrar en los playoffs

Sergio de la Fuente culmina una acción ofensiva del Carramimbre ante la defensa de Joan Tomás.-M. A. SANTOS

Sergio de la Fuente culmina una acción ofensiva del Carramimbre ante la defensa de Joan Tomás.-M. A. SANTOS

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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... Y como no podía ser de otra manera, lejos de excentricidades, el Carramimbre Ciudad de Valladolid y, por ende su entrenador Paco García, recuperaron la normalidad. En esta ocasión no hubo ni castigos ni olvidos de equipaciones. El Carramimbre supo amarrar una valiosa y a la vez trabajada victoria ante un rival directo en la lucha por accedr a los playoffs de ascenso como era el Iberojet Palma.

Un triunfo conseguido a partir del descanso gracias a un estratosférico parcial de 22-2 a la salida del descanso que hizo olvidar las dudas y problemas que le había generado la presencia del ‘gigante’ Fran Guerra en los dios primeros cuartos con 16 puntos y 22 de valoración.

Pero la filípica de Paco García en el descanso ajustando la defensa a los exteriores y sobre todo la salida de los bloqueos directos, activó con el ‘pequeño’ Mike Torres en cancha como director la reacción. El Carramimbre salió al campo como una estampida con un 12-0, un 19-2 y un 22-2 para cambiar el sino de un encuentro (57-44) al que se llegó al ecuador con siete puntos abajo (35-42).

Con Torres ‘enchufado’ robando dos balones a un impotente Quintela, el Carramimbre mantuvo su nuevo semblante en el último acto ante un Iberojet Palma atascado y sepultado en buena parte en su obsesión por lanzar de tres puntos, su único flotador con esos 11 triples de 30) en vez de sacar ventaja como en la primera mitad en la ‘pintura’ con su torre de 2,12 metros.

El incomprensible olvido de Félix Alonso y su bloqueo en la dirección allanó el camino a un Carramimbre en el que brillaron con luz propia los tres ‘pequeños’ (Alvarado, Kazadi y Torres, cada uno en su momento) sin olvidar el trabajo en la sombra a cargo de Aboubacar, todo un muro de contención bloqueando a diestro y siniestro en ataque y en defensa, y ejerciendo de valioso relevo del siempre intermitente Bradley Hayes.

Solo la ansiedad privó a los vallisoletanos de un plácido final de partido permitiendo el pírrico despertar de Palma en el último minuto que metió el miedo en el cuerpo de los vallisoletanos aunque ya sin tiempo de dar la vuelta al electrónico (80-76). Un triunfo que vale su peso en oro y que no hace que devolver las aguas a su cauce.

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