El colista golea al Pucela
El Valladolid encaja cuatro goles en El Alcoraz en un partido desastroso / Comienza mandando con buen juego y dispone de varias ocasiones pero un fallo de Calero provoca el 1-0 / El Huesca sentencia al comienzo de la segunda parte

Óscar Plano, Alcaraz y Nacho observan la internada de Miramón anoche en El Alcoraz.-PHOTO-DEPORTE
Descalabro en El Alcoraz. Al Valladolid le sacó los colores el peor equipo de la Liga. El Huesca continúa siendo el farolillo rojo pero hizo muy bien los deberes de principio a fin. Hay algo que duele mucho más que el resultado y es la imagen que mostró el Valladolid en El Alcoraz en el segundo tiempo.
El mazazo descomunal llegó tras el descanso porque la primera parte se caracterizó por la igualdad que existió sobre el césped. El Valladolid nunca se arruga pero los dos goles que encajó en los primetos minutos de la reanudación tuvieron un efecto demoledor. A partir de ahí, y sin capacidad de reacción, los jugadores mostraron su peor imagen.
El Huesca necesitó dos llegadas al área para romper el empate inicial. Habían transcurrido 19 minutos y hasta ese instante el balón estaba de continuo en el área local. El Valladolid salió con la ambición de siempre, mandó en el centro del campo y creó hasta cuatro ocasiones para marcar. En la primera, el balón pegó en Santamaría tras un cabezazo de Alcaraz y en las siguientes fueron los propios jugadores del Valladolid quienes marraron en el momento de culminar las jugadas. En la más clara (minuto 13), Keko optó por el centro cuando lo más sencillo era chutar.
Fallaba el Valladolid en los últimos metros ante un Huesca muy frágil en el centro del campo y en la defensa pero llegó la jugada tonta del partido y el colista se puso por delante en el marcador. Un patadón de Pulido para alejar el balón del área se convirtió en una asistencia extraordinaria que prolongó Gallego para batir a Masip tras la lentitud de Calero cuando debía meter el pie y evitar el sprint letal del delantero del Huesca. No hubo motivo para la discusión porque no existe acción antirreglamentaria del autor del gol. Se adelantó a Calero y en esas décimas de segundo comenzó a fabricar el gol sin que nadie pudiera frenar su galopada. El Huesca ya había avisado antes en una jugada en la que Gallego cabeceó a pla cer y Masip evitó lo que era un gol cantado.
Otra vez era obligado remar contracorriente. El marcador no hacía justicia a lo que estaba ocurriendo en el césped de El Alcoraz pero la realidad es que el colista había salido vivo del acoso inicial del Valladolid y el partido daba un cambio radical en su guión. El Huesca ya tenía menos prisa en la elaboración de su juego y la buena noticia para el Valladolid -dentro de la adversidad del marcador en contra- radicaba en la actitud de los jugadores, dueños de nuevo del balón y con rápidas llegadas al área. En una de ellas, los jugadores del Valladolid reclamaron penalti al tocar el balón en la mano de Insua pero el árbitro consideró que fue una acción involuntaria tras saltar en el intento de cabecear y desde el VAR no hubo una opinión diferente.
El Valladolid reaccionó bien al gol del Huesca. Siguió teniendo el balón, lo acercó sin problemas al área local y buscó el desmarque de Guardiola en busca del empate. Los blanquivioleta cargaron el juego por la banda derecha, donde encontraron una buena conexión entre Antoñito y Keko, pero muchos de sus ataques se perdieron debido a la insistencia en los balones bombeados, facilitando así el trabajo defensivo de un Huesca que sufría pese a su ventaja en el marcador. El Valladolid hizo mucho más daño cada vez que Keko desbordó por la banda y metió balones envenenados.
El carácter del Valladolid siempre invita al optimismo. Ha dado la cara en muchas ocasiones cuando encajaba goles, tanto en Zorrilla como fuera, pero anoche fue un equipo desconocido. Los primeros minutos tras el descanso dejaron en evidencia su juego de contención. El Valladolid falló demasiado en el centro del campo y también se mostró muy frágil en defensa de forma sorprendente.
Los goles de Pulido y Moi con toda la facilidad del mundo mataron el partido. El árbitro anuló un gol de Plano tras consultar el VAR. Esta vez las imágenes demostraron que el delantero blanquivioleta se encontraba en fuera de juego.