Un partido, dos rivales
Los blanquivioleta deben hacer frente a un Celta en crisis y a un arbitraje que le ha impedido sumar 5 puntos / 16.000 tarjetas rojas para protestar / Guardiola, probable novedad en el once

-
Un joven parlamentario inglés se estrenaba en la Cámara de los Comunes y coincidió con Winston Churchill en su entrada. Ambos pertenecían al partido conservador y el recién llegado, señalando la bancada de enfrente, le espetó: «Ahí se sientan nuestro enemigos».
Sir Winston, cuya rapidez de reflejos era proverbial, se le quedó mirando con ternura y le respondió: «No, ahí se sientan nuestros adversarios. Nuestro enemigos están detrás». Churchill apuntaba hacia los asientos de los miembros de su propio partido.
Algo parecido le ocurre al Real Valladolid. El Celta es su adversario, pero el VAR y los árbitros son sus enemigos. Mientras no se demuestre lo contrario.
La justicia deportiva ha optado por quitarse la venda y repartir mandobles con su espada a todo lo que lleve franjas violeta. El número de agravios alcanza las dos cifras, han costado 5 puntos y dejaron rota una eliminatoria de Copa.
Mientras no haya pruebas, no se puede hablar de que el daño se haya infligido con dolo. Pero tampoco hay que ser tan panoli como para pensar que es la casualidad quien lleva al cubilete a escupir siempre la misma y dolorosa cara del dado, aceptándolo sin rechistar. Ni la estadística como ciencia justifica esta sucesión de hechos.
La afición lo ha entendido perfectamente con sus 16.000 tarjetas rojas para mostrar antes del partido y en el primer minuto (de forma vertical, solicita la Federación de Peñas), y la pancarta de 20 metros que lucirá el Fondo Norte: «Por mucho que os duela, nos vamos a salVAR». Clara, contundente y respetuosa.
Clos Gómez, juez de paz arbitral, no dejó en su charla del viernes que le pusiesen el vídeo de los agravios preparado por el Real Valladolid, lo que dice bastante de la consideración del colectivo del silbato sobre su trabajo. Al menos el hecho tuvo repercusión nacional. Ronaldo, por fin presente, efectuó lo más parecido a una queja, aunque estuviese más cerca de la de una bibliotecaria que la de un ángel del infierno.
Pero hay vida más allá del VAR. Entre éste y los fichajes, de lo que menos se ha hablado esta semana ha sido de fútbol y del Celta. Mientras no nos demuestren lo contrario, es a quien hay que derrotar. Y ninguno de los dos equipos llega bien a esta cita. Ambos suman cinco jornadas sin ganar. Los castellanos han capturado 2 puntos de 15, pero lo de los gallegos es peor, pues sólo han obtenido 1, perdiendo sus cuatro últimos partidos.
Mientras en Vigo los nervios están de punta, en Valladolid aún impera la tranquilidad. La afición pucelana es consciente de las limitaciones económicas y por ende de plantilla que sufre la entidad, y su entrenador cuenta con la plena confianza de los seguidores.
La sorpresa de la lista de Sergio ha saltado en la delantera. Ünal sufrió unas molestias físicas en el entrenamiento de ayer, y Cop ya las arrastraba desde hace tres días. Como Plaza aún está en periodo de adaptación, el único delantero centro disponible es Guardiola. A no ser que el míster coloque a Plano arriba, el recién llegado será titular. Hervías no ha ido convocado.
El técnico puede dar continuidad a la formación con cinco defensas vista en Valencia. De ser así, un posible once lo forman Masip en la puerta; Antoñito, Moyano, Olivas, Calero y Nacho en defensa; Míchel y Alcaraz en la medular; y Toni arriba por la izquierda, junto a Plano y Guardiola.
Ya que comenzamos con Churchill, acabemos con él. Para el inglés, un apaciguador es «alguien que alimenta al cocodrilo, esperando que se coma a otro antes que a él». Ojalá no haya que recordar a Ronaldo esta frase... en Segunda.