Diario de Valladolid

BETIS-REAL VALLADOLID (CRÓNICA)

¡EuroPucela!

La cuarta victoria consecutiva sitúa al Valladolid en zona europea / Ocupa el sexto puesto al término de la novena jornada tras derrotar al Betis en un magnífico partido / Antoñito marca el gol del triunfo / Masip apenas tiene trabajo

Borja trata de anticiparse a Loren en uno de los ataques del Betis, anoche en el Benito Villamarín.-PHOTO-DEPORTE

Borja trata de anticiparse a Loren en uno de los ataques del Betis, anoche en el Benito Villamarín.-PHOTO-DEPORTE

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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Esta es la Liga de las Estrellas y el Valladolid es una de ellas por derecho. Ahora se le puede llamar ¡EuroPucela! Ya es sexto y al término de la novena jornada ocupa zona de competición europea (Europa Liga). Este equipo es imparable. Nadie le tose. El triunfo ante el Betis en el Benito Villamarín -cuarto consecutivo y tercero sin encajar gol- no debe quedarse solo en el resultado. Hay más. Mucho más.

El Valladolid no tiene que envidiar nada a nadie. Es el último de los 20 equipos de Primera División en el presupuesto pero uno de los mejores jugando al fútbol. Con su juego de anoche mostró que es uno de los grandes y al mismo tiempo empequeñeció al Betis, al que destapó todas sus carencias. El Valladolid tuvo el oficio de los buenos equipos de fútbol para aprovechar una de sus ocasiones de gol y retirarse con esa ventaja al descanso y en la segunda parte supo sufrir ante un rival que tuvo el balón pero que no metió miedo. Sergio colocó a Borja de central tras la lesión de Kiko Olivas en el minuto 49 y a pesar de que el orensano no juega desde hace mucho en una demarcación tan retrasada el Valladolid cerró filas con orden y arropó aMasip, que durante muchos minutos fue un espectador más.

El Valladolid maniató al Betis desde el pitido inicial. El excelente trabajo de contención que se inició en el centro del campo y tuvo prolongación en las inmediaciones del área dejó sin recursos a los hombres de Quique Setién. El Valladolid es un equipo incómodo que ahoga con su presión y el Betis lo sufrió cada vez que trataba de encontrar huecos y de abrir el balón a las bandas. No había ningún espacio. Alcaraz y Míchel dificultaban la circulación del balón a un Betis lento y previsible en su juego, Kiko Olivas y Calero taparon hasta el último resquicio y Moyano y Nacho aburrieron a los jugadores que buscaban las internadas por los extremos. Lo que estaba ocurriendo sobre el césped del Benito Villamarín se reflejaba en los rostros de Quique Setién y Sergio González. El entrenador del Betis no encontraba explicación al futbol insulso de su equipo y el del Valladolid daba órdenes a sus hombres para mejorar los contraataques.

Ahí estuvo precisamente la grandez del Valladolid, el juego de contragolpe. Resueltas sin ningún apuros las tareas de contención, el siguiente plan era buscarle las cosquillas al Betis con los pases de Míchel y Luis Suárez para tratar de encontrar la conexión con Toni y con Ünal. El Valladolid dio el primer aviso una vez superado el cuarto de hora inicial. Antoñito encontró una autopista por la banda derecha y desde allí buscó al internacional turco pero Javi García y Bartra estuvieron más rápidos.

Las imprecisiones del Betis en el centro del campo dieron rienda suelta a la ambición del Valladolid. a un Betis demasiado lento y sin ideas y el empate inicial se antojaba insuficiente para el hambre insaciable de los jugadores del Valladolid, que no vuelven la cara ante ningún rival. Fueron capaces de tutear al Barcelona en la segunda jornada y ese juego brillante y disciplinado les ha dado magníficos resultados hasta ahora.

El Valladolid desaprovechó varios contraataques por la falta de precisión en los pases pero acertó en uno y se rompió el 0-0. Leo Suárez prolongó el balón a la izquierda, Toni se acercó al área y cruzó el balón hasta la demarcación de Antoñito, quien chutó con precisión de bote pronto para batir a Pau López con un tiro raso.

El Betis reaccionó tras el descanso pero si tuvo la posesión del balón fue porque el Valladolid dio un paso atrás con el fin de evitar esa avalancha de juego que preveía. No obstante, los hombres de Sergio mantuvieron al pie de la letra el guión del primer tiempo y obligaron al Betis a mover el balón de un lado para otro, complicando de continuo sus intenciones de entrar al área con el balón controlado. Jugaban once contra once pero en cada ataque del Betis daba la sensación de que el Valladolid tenía más jugadores. Eso se debió al trabajo descomunal de Alcaraz y Míchel, quienes multiplicaron su esfuerzo. Primero entorpecieron los ataques del Betis por el centro y en el momento que el balón caía a los extremos y el futbolista de turno centraba ellos reforzaban el trabajo de los centrales.

El Valladolid, con el que debutó el canterano Miguel en el tiempo añadido, no pasó apuros para defender el 0-1 y si no amplió la ventaja fue por sus imprecisiones en varios contraataques.

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