Feijoo, nos vemos en el Campo Grande
Y la simple lógica derribó el muro de la obstinación dejando en paños menores al presidente de la FederaciónEspañola de Rugby. Dos años después del nominado en la Gala Nacional del Deporte como el evento o acontecimiento deportivo de 2016 con esa inolvidable, para todos (también para el Sr.Feijoo aunque se empeñe en ponerse la venda en los ojos), final de la Copa del Rey de Rugby en el estadio José Zorrilla ante 26.000 personas, incluido S.M. el Rey, Quesos Entrepinares y SilverStorm El Salvador, repetirán final. Ayer, como era de esperar y desear, los dos conjuntos vallisoletanos hicieron los deberes con buena caligrafía para dejar en evidencia al presidente que ejerce de cacique en una Federación, por historia, con antecedentes y señalada con el dedo por su incapacidad.
La fuerza y el motor del rugby nacional, quiera o no el Sr.Feijoo está en Valladolid. Al menos a día de hoy. Y regalar por dinero (algo que habría que demostrar con datos) la final a Valencia antes de conocerse los finalistas, es una tomadura de pelo. Pero el presidente de la Española, como reconocieron los presidentes del VRAC y El Salvador, lo hizo porque no se hubiera atrevido después de lo que ocurrió ayer en La Foixarda y Pepe Rojo. Ahora, la final que se va a Valencia por «el interés del rugby» y... por cabezonería de Feijoo abre una guerra. Porque Valladolid pretende organizar un sarao de gran magnitud de forma paralela. Una fiesta del rugby como nunca la ha habido, con pantallas gigantes, Fane-Zone, conciertos, casetas y personalidades de la farándula. ¿El lugar? Muy posiblemente en el Campo Grande (zona deportiva de la Acera de Recoletos). Es la hora de aunar esfuerzos para otro lleno histórico, aunque sea a cientos de kilómetros de los protagonistas. Una clara invitación a dimitir al cacique, que ahora tendrá que lidiar en «su» Valencia con la LFP y el Levante-Sevilla que se juega en la misma fecha.