Diario de Valladolid

Año nuevo, fallos viejos

El Valladolid se hunde (4-2) una vez más tras encajar dos goles en minuto y medio ante Osasuna y encaja una nueva derrota / Se retira al descanso con ventaja merced a sendos goles de Mata pero en el segundo tiempo da un paso atrás

Los jugadores de Osasuna celebran el tercer gol ante la desesperación de los blanquivioleta, ayer en El Sadar.-PHOTO-DEPORTE

Los jugadores de Osasuna celebran el tercer gol ante la desesperación de los blanquivioleta, ayer en El Sadar.-PHOTO-DEPORTE

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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El Valladolid empeora. Osasuna le metió cuatro goles, los tres últimos en 20 minutos, y hurgó en sus heridas. No había una forma peor de cerrar la primera vuelta. El descalabro en El Sadar recordó a la desastrosa segunda parte ofrecida ante el Numancia en Zorrilla. El guión de ambos partidos tuvo secuencias similares. El Valladolid mandaba en el marcador y daba la impresión de tener el partido bajo control hasta que un gol del advesario cambió el rumbo.

Antes de que el crono llegase al minuto 70, el Valladolid estaba cómodo sobre el césped de El Sadar. Mandaba en el marcador gracias a dos goles de Mata ¡18 en los 21 partidos de la primera vuelta! y hasta había reforzado su autoestima al ser capaz de reaccionar tras el temprano gol de David Rodríguez. Es cierto que los blanquivioleta habían dado un paso atrás en el segundo tiempo, pero Osasuna era incapaz de llegar con claridad a los dominios de Masip.

El partido dio un vuelco en el minuto 70. Antoñito se lanzó al suelo para cortar una internada de Fran Mérida y el propio centrocampista transformó el claro penalti. Fue un mazazo para el Valladolid porque en ningún momento se había visto agobiado. Los ataques de Osasuna morían en la frontal del área y cuando los navarros optaban por el plan B -centros al área- el balón era devuelto de inmediato a la zona de medios por Deivid o Kiko Olivas o terminaba en las manos de Masip. Pero si el 2-2 alteró el rumbo del partido, el posterior gol de David Rodríguez minuto y medio después rompió al Valladolid en mil pedazos. El efecto fue brutal, sobre todo en el aspecto anímico. El equipo de Luis César había hecho lo que parecía imposible, meter en el partido a un Osasuna impreciso e indeciso, con multitud de problemas para trenzar el juego. Todavía quedaban 20 minutos por delante pero las sensaciones no podían ser peores. El Valladolid frágil que sucumbió ante el Numancia en ese mismo espacio de tiempo iba camino de sufrir una nueva derrota, en este caso ante un adversario al que había frenado con autoridad.

El Valladolid había ganado la batalla a Osasuna en el primer tiempo. Reaccionó pronto después de encajar un gol en el minuto 5 y se impuso en el centro del campo con un juego bien elaborado. Moyano, impreciso en las tareas defensivas, estuvo más aplicado en ataque y en el minuto 28 soltó un zapatazo que golpeó en el cuerpo de un jugador de Osasuna cuando se dirigía como un obús a la portería. Fue un aviso porque rebasada la media hora el Valladolid encontró el premio a su dominio al culminar la mejor jugada del partido. Hervías regateó a todos los jugadores que le salieron al paso, sirvió en corto a Anuar y el centro posterior lo cabeceó Mata. El balón traspasó la línea de meta y el árbitro concedió el gol pese al despeje de un defensa. El acierto del colegiado dio paso poco después a un fallo al no señalar un penalti cometido sobre Mata cuando trataba de adelantarse a la salida de Herrera.

Los nervios atenazaban a Osasuna y era el Valladolid quien llevaba la voz cantante. Seguía mostrando su juego vertical y rápido, aunque la acción del 1-2 nació a balón parado. Borja sacó una falta, Kiko Olivas cabeceó y Mata empalmó con un remate preciso. El Valladolid había hecho lo más difícil y sólo le faltaba oficio para matar el partido tras el descanso, pero volvió a fallar cuando más apurado y nervioso estaba Osasuna.

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