Diario de Valladolid

Pichichi inesperado

Jaime Mata resucita como máximo goleador de Segunda, con 4 goles / La temporada pasada marcó menos tantos en juego (2) de los que lleva ahora en cuatro partidos (3)

Jaime Mata celebra uno de los dos goles marcados al Sevilla Atlético.-LOF

Jaime Mata celebra uno de los dos goles marcados al Sevilla Atlético.-LOF

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

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El pichichi de Segunda División es un jugador que pudo haber quedado fuera de su equipo, de haber llegado los dos refuerzos deseados. Estos son De Tomás y Ortuño. La escuadra es el Real Valladolid. Y el máximo goleador de la categoría de plata se llama Jaime Mata. Un apellido que lleva camino de convertirse en toda una descripción de habilidades.

El que no la metía el año pasado ni por decreto-ley del Gobierno, por fin ha sabido encontrar la maneta del grifo. En la Liga 16-17 firmó 5 goles, 3 de penalti. En la actual lleva 4 tantos en sendos partidos, solo uno desde los once metros. Ya suma más tantos en juego en 4 encuentros de este campeonato que en los 42 del anterior.

Sin embargo el madrileño no pasa cuentas ni hincha el pecho. Sabe que las listas de éxitos, a estas alturas, son resbaladizas. «Es un auténtico orgullo estar ahí arriba. Un privilegio. Pero es anecdótico, porque llevamos cuatro jornadas y queda un mundo».

Tampoco da mucha importancia al hecho de que el Real Valladolid sea el máximo goleador... y segundo más goleado (7), por detrás de Cultural, Córdoba y Nàstic, con 8. «El 4-4 de León hace que los números se distorsionen un poco. Con tan pocas jornadas se disparan».

Como delantero, Mata sabe que el gol acude de forma caprichosa. «Al final es suerte. Estoy teniendo más fortuna, porque tampoco tengo muchas ocasiones. Las pocas que llegan están entrando, y que dure mucho. Que sirvan para que el equipo puntúe».

La resurrección de Mata también se basa en planteamientos tácticos. Con Herrera jugó de delantero centro, pero sobre todo lo colocó como extremo o interior izquierdo, para tapar la salida de rival. Ahora se ubica en su sitio y piensa ante todo en el ataque. «Me siento más cómodo jugando aquí y se está demostrando».

La confianza es fundamental. Se le ve más creativo y realizando jugadas que en la última Liga no se hubiese arriesgado a hacer. «Es por jugar en la posición en la que he estado siempre. Me siento más cómodo a la hora de moverme. El año pasado era mucho más complicado, porque tenía que hacer unas funciones mucho más concretas en banda. Ahora tengo mucha más libertad para hacer lo que siempre he hecho».

En León anotó dos goles que pudieron ser tres, con ese mano a mano ante Palatsí en la última jugada, que el castellonense sacó con el brazo. «Fue una pena. También lo hace muy bien Jorge. Nos conocemos mucho y siempre sale a tapar con mucha rapidez. Al final del partido me señaló el brazo con la marca del balón. Salió sin mirar y le pegó ahí como pudo ir dentro».

El punta reconoce la verdad de los dos penaltis de que fue objeto. «En el primero, el defensa llega tarde y me da por detrás. Creo que es claro. En el segundo puede estar la duda, porque son jugadas rápidas. Cuando lo ves luego, el contacto sí que es fuera, pero la caída es tan dentro, porque vamos tan a la carrera, que hay que hilar muy fino. Al final me beneficia, pero con el Tenerife me quitan un gol por un fuera de juego que no era. Cuando va todo tan al límite, a veces te dan y a veces te quitan».

¿Por qué no lanzó el segundo penalti tras marcar el primero? «Es una decisión técnica. El míster cree que un jugador no tiene que tirar dos en el mismo partido. Es bueno para que todos los de arriba anotemos goles y cojamos confianza. El gol es el que nos la da».

El pichichi analiza con enorme sinceridad el caso Ortuño. «Como equipo nos venía muy bien. Podía aportarnos mucho y ayudar un montón a que el Real Valladolid estuviese arriba y siguiese creciendo. Pero en lo personal me ha venido bien que no esté, porque es competencia directa. Hasta que el club no tome una decisión, para mí es mucho mejor que nos disputemos el puesto entre dos, a que lo hagamos entre tres».

¿Se ve formando pareja de ataque con Villalibre en un 4-4-2? El año pasado se frustró verlo arriba haciendo dúo con De Tomás. «Somos dos jugadores de mucha pelea, mucho trabajo, muy pesados y no damos un balón por perdido. En ciertos partidos podemos aportar mucho y dar guerra a las defensas. La verdad es que me gustaría probarlo».

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