RUGBY
Guerra declarada
El Club de Rugby Salvador, a la espera de la resolución del Comité de Competición en el ‘caso Graaff’, contraataca con un comunicado oficial criticando la denuncia del VRAC y su contenido

Juan Carlos Pérez Delgado, con Altés al fondo, da instrucciones durante el entrenamiento de ayer.-J.M.LOSTAU
Viendo el fuego cruzado entre VRAC y EL Salvador, la pregunta es obligada. ¿Quién tiro la primera piedra? Los dos clubes de rugby vallisoletanos se han enfrascado en una guerra que tiene una difícil salida poniendo en peligro la plataforma conjunta RugbYa creada para la organización de la final de Copa del Rey del próximo domingo en Zorrilla y, como indicaron en su día, para futuros eventos. El ‘caso Graaff’ trae cola y enfrentado a dos clubes que aunque eran archirrivales en el campo, optaron, lejos de lo que sucedió años atrás, en remar en una misma dirección. Pero la denuncia del VRAC Quesos Entrepinares ante el Comité de Competición por presunta alineación indebida del jugador sudafricano de el SilverStorm El Salvador, Hansie Graaff, por jugar teniendo tres tarjetas amarillas, ha destapado el tarro de la ira, las acusaciones, los malos pensamientos y un principio de acción y reacción guardado y casi olvidado en el baúl de los recuerdos durante los últimos años. Pero los intereses y ese primer puesto en la Liga regular que da derecho a jugar los playoffs como local, con todo lo que ello supone (bolsa económica), parecen haber pesado demasiado.
A la espera de la resolución del Comité de Competición (a primera hora de hoy) que apunta, como poco, a la sanción por un partido (el de la final de Copa) del apertura ‘chamizo’, El Salvador no se ha quedado de brazos cruzados ante el comunicado acusador un día antes de su vecino VRAC. El club presidido por Juan Carlos Martín ‘Hansen’ «discrepa plenamente» del contenido del comunicado del VRAC por cuanto «no tiene fundamento en derecho disciplinario deportivo».
Además El Salvador hace ver que «no puede consentir que ni con meras insinuaciones se le pretenda atribuir conductas autoras de infracciones que son inexistentes». El club chamizo insiste en que «ha cumplido el reglamento y que o ha existido comunicación alguna de sanción de ningún jugador».
Con la guerra claramente declarada El Salvador amenaza que se reserva el derecho y cuantas acciones les competan contra quienes pretendan desvirtuar su imagen».