Diario de Valladolid

TRES SEGUNDOS

El rugby no puede ser esclavo de la soberbia

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Que el rugby intenta dar un golpe encima de la mesa para ser considerado un deporte de Primera, es un hecho irrefutable. Atrás quedan los tiempos de la oscuridad, del engaño, de la ruina en la que tristemente un vallisoletano, Cancho como presidente, dejó a la Federación Española y por ende al rugby español. Pero el nuevo rumbo trazado, más transparente (al menos en cuanto a apariencia se refiere) tampoco invita precisamente al optimismo. El rasgo torcido y quebrado de su presidente Alfonso Feijoo, aliado con la soberbia de hacer y deshacer a su antojo bajo la ley marcial del ‘yo digo’ ha llevado al rugby a un estado de disconformidad más que preocupante. El presidente de la Española, en posesión de la verdad, ‘su’ verdad, amenaza y se permite el lujo de provocar a los que impulsan y hacen grande a un deporte que a día de hoy en España, con la gran y bendita excepción de Valladolid, sigue lejos de ser un deporte de Primera como lo puedan ser deportes más estructurados o cuanto menos aliados con la lógica y la coherencia, llámense fútbol, baloncesto y balonmano. Feijoo debería saber que el oro hace soberbios, y la soberbia, necios. Porque su única razón de ser es ‘sacar tajada’ de eventos como la Copa (de la Federación, sí) en los que como bien dice el presidente de El Salvador , ‘Hansen’, un sabio, «debería empujar y no esperar por el bien del rugby». Porque el rugby, primero con mangantes o ineptos (como lo quieran definir), y ahora con prepotentes, necesita dar ese golpe encima de la mesa que a día de hoy solo se ha logrado en Valladolid. Y todo gracias a dos clubes, El Salvador y VRAC, que han sabido hacerse un hueco desplazando o cuanto menos zarandeando a ‘monstruos’ como el baloncesto o el balonmano.

Señor Feijoo, el del gesto torcido y enfadado, la ingratitud es hija de la soberbia, su soberbia. En la próxima edición de la Gala Nacional del Deporte que se celebrará en Valladolid, la histórica final de Copa del año pasado entre el Quesos Entrepinares y el SilverStorm El Salvador que congregó a 26.000 espectadores, entre ellos el Rey, será premiada como el mejor acontecimiento deportivo del año. Sí, el rugby arrinconando al fútbol, al basket... Y todo gracias al empeño, al empuje y a esa fe que mueve montañas de dos clubes vallisoletanos que navegan, sin peligro, contra corriente. Martín Lutero dijo: ‘Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda’... Y su ‘agresión’ a la lógica del rugby, quizás en el momento más dulce de su anónima historia (hablo de España), no ayuda precisamente, todo lo contrario.

tracking